Rocca exige protección ante China y Bullrich presenta una reforma laboral "pro-empresa"
El líder del Grupo Techint condicionó la competitividad argentina a una "apertura inteligente" que frene la actitud "predatoria" de Beijing. La titular del bloque oficialista detalló un proyecto de ley laboral que elimina multas, flexibiliza jornadas y crea un fondo de cese para terminar con los "pasivos ocultos".
El Centro de Convenciones de Buenos Aires se convirtió hoy en el escenario donde el poder económico real y el gobierno de Javier Milei trazaron la hoja de ruta sobre reformas clave que marcan la agenda del de la política y el sector empresarial.
Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, ofició de anfitrión en el seminario ProPymes con una postura clara: ratificó inversiones millonarias, pero condicionó el futuro de la industria nacional a tres reformas estructurales y, sobre todo, a una defensa férrea contra lo que definió como la "actitud predatoria" de China en el comercio global.
Patricia Bullrich, en su rol de senadora y espada legislativa del oficialismo, respondió con un arsenal de promesas desregulatorias que buscan sepultar la "industria del juicio" y flexibilizar la contratación bajo un nuevo paradigma de "blanqueo inteligente".
Rocca cerró la jornada anual que realiza el grupo Techint desde el año 2022 con un diagnóstico crudo sobre la realidad de su cadena de valor. Reconoció que, tras la caída del consumo en 2024 y un octubre industrial que todavía corre por debajo de los niveles del año anterior, las 1.180 empresas que integran el ecosistema ProPymes enfrentan presiones significativas.
Sin embargo, el magnate del acero eligió mirar hacia adelante y puso sobre la mesa un compromiso de inversión contundente: el grupo desembolsará 1.700 millones de dólares este año y proyecta otros 2.400 millones para el próximo, traccionados fundamentalmente por la energía y Vaca Muerta.
Pero la billetera de Techint tiene condiciones. Rocca advirtió que la competitividad no depende solo de la inversión privada, sino de que el Estado garantice reformas esenciales. Colocó a la reforma laboral en el "corazón" de la recuperación, exigió una reforma impositiva integral y, en un mensaje directo a la Casa Rosada, pidió una "apertura inteligente" de la economía.
El empresario alertó sobre el cambio drástico en el tablero geopolítico tras la victoria de Donald Trump y el cierre de mercados en Estados Unidos y Europa con aranceles del 50% al acero. Ante este escenario, Rocca advirtió que China, con su exceso de capacidad productiva y consumo interno deprimido, busca "invadir" mercados abiertos como el argentino con prácticas de comercio desleal.
La reforma laboral
Patricia Bullrich recogió el guante y desplegó ante el auditorio industrial los detalles del proyecto de Ley de Modernización Laboral que La Libertad Avanza empujará en el Congreso. La senadora definió la iniciativa como una norma "equilibrada, pro-trabajador y pro-empresa" diseñada para terminar con la incertidumbre de los "pasivos ocultos" que hoy amenazan la viabilidad de las compañías.
El eje central de la propuesta oficialista ataca la base de cálculo de las indemnizaciones. Bullrich aseguró que la nueva ley definirá taxativamente que "remuneración es remuneración", excluyendo del cálculo indemnizatorio beneficios como guarderías, comedores, bonos o útiles escolares, conceptos que hoy inflan los litigios. Además, el proyecto establece una actualización de los créditos laborales basada en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) más un 3% anual, buscando previsibilidad para que una demanda de dos millones no termine costando doscientos.
La innovación más celebrada por el auditorio fue la creación del "FAL" (Fondo de Asistencia Laboral). Bullrich explicó que las empresas podrán derivar un 3% de sus contribuciones patronales actuales —sin costo extra, ya que se descontaría de lo que hoy pagan— hacia una cuenta general de la compañía. Este fondo funcionará como un autoseguro para cubrir contingencias como despidos o acuerdos de salida, eliminando el riesgo financiero al momento de una desvinculación o venta de la empresa.
La funcionaria también prometió flexibilización operativa. Anunció la legalización de la movilidad funcional y geográfica de los empleados dentro de un radio razonable, terminando con la figura del despido indirecto por cambio de tareas. Asimismo, introdujo el concepto de "Banco de Horas Voluntario", un esquema que permitiría concentrar la jornada laboral en cuatro días de doce horas a cambio de tres días de descanso, un modelo que, según Bullrich, resulta atractivo para los jóvenes.
El RIMI: un guiño a la clase media empresarial
Consciente de que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) dejó afuera al tejido Pyme, Bullrich presentó el "RIMI" (Régimen de Inversiones para la Industria y Medianas Empresas). Este esquema aplicará para inversiones de entre 150.000 y 30 millones de dólares y ofrecerá beneficios fiscales agresivos: amortización acelerada del Impuesto a las Ganancias y devolución anticipada de IVA en tres meses. El objetivo del gobierno es que las pequeñas empresas escalen a medianas y las medianas a grandes, rompiendo con la lógica de subsistencia pyme.
La tensión por China y la "picada" impositiva
El momento de mayor tensión conceptual llegó cuando Rocca retomó el micrófono para insistir sobre la amenaza china. El empresario recordó que Occidente está levantando barreras arancelarias y que Argentina no puede ser ingenua. "China tiene una actitud predatoria y responde a una visión estratégica de conquista de hegemonía", sentenció el líder del Grupo Techint. Pidió explícitamente al gobierno que defienda la estructura industrial nacional en sectores críticos como energía, minería e infraestructura.
Bullrich intentó hacer equilibrio. Si bien reconoció que Argentina tuvo experiencias fallidas de "aperturas apresuradas" en el pasado, defendió la necesidad de competencia para bajar el "costo argentino". Argumentó que los precios locales de bienes como automóviles o indumentaria triplican los valores internacionales debido a una economía cerrada. Sin embargo, concedió que la apertura seguirá una "lógica medida" y prometió dialogar con los sectores que enfrenten dumping, asegurando que el gobierno no busca destruir la industria sino integrarla al mundo de forma competitiva.
Finalmente, la cuestión impositiva cerró el debate. Rocca denunció la voracidad fiscal de los municipios, y citó el caso de Ramallo, donde el intendente intentó cobrar una tasa de casi 350.000 pesos por trabajador, y llegó a bloquear el ingreso a la planta de Siderar.
Bullrich calificó estas tasas como un robo y anticipó que, mientras se cocina una reforma tributaria federal de fondo ("el asado"), el gobierno avanza con una "picada": la eliminación de impuestos internos a seguros, telefonía y una baja del 18% en el precio de los autos mediante quita de impuestos, buscando aliviar la carga fiscal inmediata.
El encuentro culminó con un pedido de Rocca a Bullrich para que actúe como puente y constructora de consensos en el Congreso, que valide la estrategia oficialista como la única vía para que las inversiones prometidas se materialicen en un 2025 que será decisivo para el modelo libertario.
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