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Vaca Muerta después de la crisis del coronavirus

¿Qué se puede esperar para las inversiones y la actividad en la cuna del shale argentino? La importancia del petróleo para conseguir dólares y motorizar la economía. La demanda como elemento central.

POR DAVID MOTTURA - motturad@lmneuquen.com.ar

Una nueva normalidad viene para la vida social y la economía, consideran las autoridades políticas en todo el mundo al evaluar el impacto del COVID-19 y la crisis sanitaria que desató.

¿Qué implicará esta “nueva normalidad” en la industria del petróleo y el gas, especialmente en Vaca Muerta? +e les preguntó a consultores y analistas con conocimiento en el sector para empezar a vislumbrar un escenario pospandemia.

Consideraron que podría haber un escenario de proyectos menos ambiciosos, junto a un mayor esfuerzo por la eficiencia, pasando por dificultades para el financiamiento, el trabajo remoto en cada vez más tareas y nuevas tensiones en el frente gremial por los cambios laborales. El contexto actual muestra una demanda caída y envuelta en incertidumbre, que puede recuperarse a medida que se libere la economía. Mientras tanto, el nivel de demanda no será el de febrero, aunque sí podría alcanzar números similares a los de mediados de 2019. A esto se suman los recortes de producción, las suspensiones de trabajadores y las refinerías con compras limitadas.

“Este año está cerrado en términos de consumo. No vamos a ver proyectos nuevos ni grandes inversiones, porque va a haber falta de flujo de caja en las empresas como consecuencia del coronavirus”, dijo Julián Rojo, economista y miembro del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi. “Después habrá que ver cómo se reconfigura el mercado internacional y qué capacidad tiene Vaca Muerta para adaptarse a un escenario de sobreoferta de crudo a nivel mundial”, agregó.

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Los volúmenes de inversión serán más moderados y los proyectos más ajustados a la eficiencia tecnológica, sin grandes récords de producción o de etapas de fractura como ocurría en 2019. El ritmo del consumo será menor al de febrero, el mes previo al contexto de la pandemia, por el impacto de la cuarentena en la economía.

“Vamos a estar en fases durante los próximos meses, con menos movilidad de la población de un 30 y 40 por ciento. Eso es demanda de combustible. Y ya se venían trayendo dos años de crisis económica con inflación fuerte. Esta situación implica más gasto público para mantener la economía”, señaló Gustavo Pérego, director de Abeceb. “Vamos a encontrar una industria golpeada que acota la producción a la nueva demanda y con tarifas congeladas”, agregó.

Para el resto del 2020 se espera un actividad “planchada” y el 2021 con lenta recuperación, cuando el mercado termine de reacomodarse. La crisis no es económica ni propia del sector petrolero sino sanitaria; en el petróleo no hay problemas de precios, sino que está afectada, por primera vez a gran escala, la demanda.

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Ernesto Díaz, country manager de Wood Mackenzie en Cono Sur, opina que el congelamiento tarifario tiene que ser transitorio hasta que se estabilice la demanda y pase la crisis. “En el corto plazo se podría retomar el nivel de actividad de mediados del año pasado, eso podría ocurrir a principios del 2021”, remarcó.

Daniel Dreizzen, consultor asociado de Ecolatina, subrayó: “La posibilidad de que esto crezca es real, en petróleo se puede hacer mucho más con mecanismos financieros y que pase la coyuntura del coronavirus”. En el caso del gas, las dificultades son distintas: hay un contexto de bajos precios previo a la pandemia, hace falta infraestructura y la consolidación de mercados (internos con gasoductos y externos con el GNL).

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El petróleo tiene capacidad de almacenamiento de hasta 500 mil barriles por día, pero se encuentra con un mundo con varios jugadores intentando colocar su crudo. La Argentina se había “retirado” de las exportaciones de petróleo y ahora cuenta, al 20 de mayo, con 12,7 millones de barriles a la espera de mercados por el sobrestockeo.

El precio sostén es una medida del contexto para amortiguar el desplome. El gobierno nacional lo considera una vía para evitar el derrumbe total de una industria centenaria, de la que depende miles de empleos y finanzas provinciales.

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Los analistas a los que consultó +e coinciden en la necesidad de tener un marco jurídico claro y de largo plazo. Una deuda de la política argentina con el sector, casi acostumbrado a los golpes de timón. El gobierno abrió su gestión con la posibilidad de discutir una ley de inversiones que podría adaptarse a los tiempos del nuevo coronavirus.

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