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El rol argentino en el debate por la transición energética

Los objetivos de descarbonización del país deberán tener en cuenta al gas de Vaca Muerta y al creciente sector de las energías renovables. La crisis en Ucrania reconfigurará el escenario energético.

El debate por la transición energética es el más urgente por estos tiempos, en medio de la crisis que desató la invasión de Rusia a Ucrania, la reconfiguración del poder global y la necesidad de ir a una matriz más limpia, eficiente y que satisfaga el suministro. Pero cada país tiene su propio debate, ritmos y recursos en el que la Argentina corre con cierta ventaja.

Estos temas abordó un panel de expertos invitados por Fundación YPF y la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Comahue (Unco). La actividad se desarrolló ayer en el auditorio con la presencia de Martín Mandarano (CEO de YPF Luz), Roberto Kozulj (investigador de la Universidad Nacional de Río Negro), Kurt Taretto (docente e investigador de la UNCo) y Martín Mallo Huergo (líder de Sustentabilidad YPF).

La transición energética no puede ser a cualquier costo porque dejaría a mucha gente de la economía y del acceso a la energía”, fue una de las definiciones de Mandarano en el seminario en la Unco. “Una transición tiene que ser con energía para todos y brindando seguridad”, añadió.

“En Loma Campana tenemos dos centrales que utilizan gas de Vaca Muerta. Cuando arrancamos no había nada, hoy hay una central que abastece a la compañía. Hemos creado un predio forestal cerca donde plantamos 100 mil álamos, que los regamos con el agua de la central en lugar de volverla al río”. El agua la toma del río para refrigeración, luego se trata y enfría para bombearla al predio forestal. 3000 toneladas anuales de Co2 que ahorra.

El desafío no es solo técnico, sino tener la gente con las ganas y la actitud para cambiar la historia. En YPF Luz queremos ser parte de ese cambio, ser parte de la transición del uso de combustibles fósiles a otros combustibles menos contaminantes. La transición energética se hace con la complementariedad del gas natural con las renovables”, dijo.

Por parte de YPF, Mallo Huergo manifestó: “Si podemos exportar gas, podemos colaborar a cambiar las matrices energéticas de aquellos países que usan mucho gas. Gran parte del consumo energético se genera en el sector industrial y en el transporte”. Además, explicó que el gas “es un combustible limpio y que está disponible, las instalaciones se pueden adaptar por lo que no se requiere un salto tecnológico”.

Las opciones para la generación sin carbón que se manejan a nivel mundial están en las hidroeléctricas y la nuclear, dos fuentes con las que el país cuenta.

Un segmento que está retomando una senda de crecimiento es el de la energía a través de los paneles fotovoltaicos. Kurt Taretto, investigador del CONICET y especialista en energía solar, señaló al respecto: “Somos un país con buen recurso solar. Suponemos que será parte de la transición energética".

La película de la transición

En su exposición, Kozulj remarcó: “Hay una fotografía del futuro y otra del presente. Ese tránsito es como una película: requiere muchas fotos intermedias”. Es que en los últimos 20 hubo enormes cambios, motivados en gran medida por la incorporación de China a la Organización Mundial de Comercio, momento en el que aceleró su crecimiento y generación de emisiones a la par de Estados Unidos y Europa.

El investigador de la UNRN subrayó que la Argentina significa el 0,6% de las emisiones mundiales, por lo que el problema global sigue estando en las principales economías que utilizan carbón. La crisis de Ucrania provocó que Alemania tenga que consumir más carbón, transgrediendo su objetivo de descarbonización solamente para sancionar a Rusia.

Además, Kozulj hizo una reflexión sobre la percepción que tiene una parte de la sociedad sobre los tiempos para generar cambios significativos en la transición energética. “No es tan fácil cambiar la matriz. La cultura de las TICs genera que la gente piense que todo es instantáneo, pero hay que aclarar que un click no es igual a mover un camión de arena”, apuntó.

Otro de los grandes desafíos en este debate es la conversión del parque automotriz. El total mundial ronda los 1280 millones de vehículos, de los cuales el 99% funciona a combustión. La Unión Europea tiene el 23% del parque y Estados Unidos el 21%, mientras que los autos eléctricos no son una solución en el corto o inmediato plazo.

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