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Petroleras almacenan lo que pueden y buscan exportar

Los tanques de reserva en Puerto Rosales pueden acopiar unos 3 millones de barriles. En Chubut y Santa Cruz, en Termap, otros 6 millones de crudo Escalante.

Fernando Castro - fcastro@lmneuquen.com.ar

La industria petrolera está sumida en una crisis que al menos en el corto plazo no tiene comparaciones. A los factores locales, como el largo tránsito de irresoluciones en el precio interno del crudo, se suman los efectos de una puja por las cuotas del mercado mundial y el freno económico profundizado por la inquietante expansión del coronavirus. Este cóctel está siendo demasiado para varias productoras locales, que indagan qué camino seguir.

En ese contexto, no abundan las soluciones para atenuar el impacto en el corto plazo. Todo dependerá de la resolución de los frentes mencionados más arriba, que también ponen en jaque a la principal potencia productora, Estados Unidos, que pasó de decir que la política de precios bajos beneficiaría a su economía a abogar por una ronda de encuentros entre Rusia y Arabia Saudita, factores sobresalientes del desacuerdo que mantiene en vilo a la industria petrolera mundial. Su shale oil, vanguardia de este segmento en el mundo, tambalea con cada dólar a la baja en los mercados de futuro del petróleo.

En Argentina, la baja de la producción es casi un hecho. YPF, responsable de la producción del 45% de los hidrocarburos (gas y petróleo) y del 56% de las naftas, anticipó que necesitará nuevos mercados. El menor consumo de naftas, motor de su matriz de negocios, se derrumbó un 70%.

Junto con un puñado de empresas, tiene que salir a dar la pelea en un mercado “inundado” de crudo. Los productores del mundo, de menor y mayor escala, tienen el mismo desafío: ¿a quién venderle un crudo por el que además podrían cobrar migajas en comparación con lo que venían percibiendo?

Están los que consideran que, en esta línea, todo conducirá en el corto plazo a la subsistencia de los pozos y áreas que se adecuen a los precios que ponen la vara muy alta. “La demanda está muerta”, comentó esta semana una fuente de una empresa no integrada.

Esta rama de las compañías, las que no refinan su crudo y tienen que negociar con las que sí lo hacen, sufren como nadie la baja de precios. El marco de referencia: el valor del Brent que traduce la falta de acuerdos entre Rusia y Arabia Saudita y el estancamiento económico global producto del coronavirus. Con valores en torno a los 20 dólares como los que se vieron la semana que pasó, la ecuación final las deja perdiendo y analizando qué pozos podrían, llegado el caso, cerrar en medio de la caída de la demanda interna.

Exportar, al mismo tiempo, impone salir a competir en un escenario en el que todos extienden la mirada hacia otros mercados. Con buena parte de la población mundial dentro de su hogar, el derrumbe del consumo de combustibles provocó que todos los países productores busquen más que nunca lo mismo. Cómo salvar su producción vendiéndola afuera, siempre y cuando los números cierren.

La opción del almacenamiento de esa producción es acotada en Argentina. Los tanques de Puerto Rosales, Bahía Blanca, en el predio de la empresa Oiltanking, permiten el acopio de unos 480 mil metros cúbicos de crudo. Esto es, unos 3.019.000 millones de barriles de petróleo. Sería la vía natural para el crudo de Vaca Muerta y el Medanito de la Cuenca Neuquina.

En el sur del país, entre otras instalaciones, la empresa Termap que tiene tanques en Caleta Córdova (Chubut; 12) y en Caleta Olivia (Santa Cruz; 19) informó ante una consulta que puede acopiar unos 285.000 m3 y 215.000 m3, respectivamente, algo así como 6 millones de barriles. En el mejor escenario, entre estas dos instalaciones se podrían almacenar unos 9 millones de barriles de crudo. Poco menos que la producción completa de 20 días al ritmo que tenía el país antes de la pandemia, levemente superior a los 500.000 barriles diarios.

Hacia el sur del país también hay capacidad de almacenamiento en la Cuenca Asutral. Pero lo cierto es que el sistema integral dista de ser una solución, si seguir produciendo a los actuales valores no pusiera las cosas aún más cuesta arriba.

Por otra parte, el crudo de Chubut (Escalante) y el de Neuquén (Medanito) podrían tener mercados diferentes en el exterior. Algo central a la hora de barajar posibles acuerdos de exportación entre empresas, lo que permitiría optimizar la ecuación de costos y la garantía de suministros ante potenciales clientes.

También Oldelval, Oleoductos del Valle, la transportista de crudo de la Cuenca Neuquina tiene capacidad de almacenamiento en Puesto Hernández, Neuquén. Pero es utilizado más bien en sus operatorias de transporte diarias en las que canaliza el crudo que recibe de las áreas neuquinas.

Por lo que pudo saber +e ante consultas con empresas productoras, respecto de los bombeos al puerto de Bahía Blanca, el sistema integral de oleoductos está transportando un mayor caudal. La refinería de Luján de Cuyo habría bajado su carga de petróleo y también la de Plaza Huincul y ese petróleo fue canalizado a Puerto Rosales. Esto hablaría de un direccionamiento del crudo a potenciales ventas al exterior.

Es la alternativa que exploran las operadoras, aprovechando oportunidades que les dé el mercado. Sin eso, y en el actual contexto de demanda, para muchas la opción será el cierre de pozos y esperar un incremento de la demanda. Los precios actuales y el contexto del mercado les ponen una gran presión a sus costos de producción.

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