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Las empresas de servicios petroleros reclaman que están afuera del cepo light

La CEOPE asegura que el Decreto 277, que flexibiliza el cepo, no las contempla. Piden un tipo de cambio diferencial y resolver el cuello de botella en las importaciones que quitan competitividad a Vaca Muerta.

Las grandes compañías de servicios, que juegan un rol central en Vaca Muerta, están disconformes con los alcances del decreto presidencial publicado la semana pasada que flexibiliza el cepo cambiario para las petroleras. Consideran que se quedaron afuera en un momento clave en que la demanda de servicios se enfrenta a un cuello de botella por la dificultad para importar equipos y tecnología necesaria para incrementar la actividad en el shale.

“Hoy el decreto no contempla prácticamente a las nuestras empresas”, señaló a +e Tomás Hess, presidente de la Cámara de Empresas de Operaciones de Servicios Petroleros Especiales (CEOPE).

El titular de la entidad empresarial que congrega a 30 compañías que dominan las actividades de perforación, producción y completación de pozos, ingeniería y construcción, señaló que ha mantenido conversaciones informales con funcionarios del Ministerio de Economía y que pidió audiencia con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, para tratar el tema.

El Decreto 277 establece que las petroleras que aumenten su producción sobre una línea base trazada sobre lo producido en 2021, podrán acceder a Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), por un monto equivalente al 20% de esa producción incremental en el caso del petróleo y del 30% en caso del gas.

El acceso a divisas podrá ser destinado al pago de capital e intereses de pasivos comerciales o financieros con el exterior, utilidades y dividendos, y repatriación de inversiones directas de no residentes.

Para la CEOPE, la norma no resuelve sus necesidades particulares. “Planteamos que las empresas de servicios son las que realmente desarrollan el trabajo de campo, que concentran la mayor cantidad de trabajadores del sector y son las que ejecutan las tareas. Estas empresas se encuentran ante un cuello de botella por las regulaciones del Banco Central, que les impide tener una planificación de sus equipos”, explicó Hess.

El presidente de la cámara indicó que las dificultades para acceder al MULC afectan la competitividad de las compañías, lo cual repercute en toda la cadena del negocio. “Hay que equipos que pueden llegar a tardar un año en llegar al país”, dijo y explicó que la coyuntura “afecta la provisión de suministros para el mantenimiento de los bienes de capital que están actualmente en funcionamiento y atenta contra los contratos actuales y futuros. Por ejemplo, en regímenes de pagos a 180 días se genera un impacto en los proveedores del exterior que terminan aumentando los precios y generan un perjuicio al sector. Además, hay muchos casos de empresas que ante este escenario tienen que comprar de más y eso genera un costo financiero”.

La CEOPE pide además una preferencia en el valor del tipo de cambio para las importaciones, junto con medidas para agilizar el ingreso de equipamientos al país.

“Las 30 empresas que conforman la cámara desarrollan tareas que son de una complejidad y sofisticación importante que continuamente requieren inversión en innovación de tecnología que no se desarrolla en el país. Es clave el incentivo a las inversiones directas que estas empresas están dispuestas a efectuar”, agregó Hess.

“Las empresas que tienen su casa matriz en el exterior, en estos momentos están trabajando en su presupuestos, entonces si no tienen una visión clara en cómo van ejecutar esas importaciones, van a buscar otras alternativas”, advirtió.

El presidente de la CEOPE señaló que el desarrollo de Vaca Muerta significa “una oportunidad única para nuestro país, pero sin las empresas de servicios petroleros no va a ser posible porque el decreto premia a la producción incremental, pero nuestras compañías prácticamente no están contempladas”.

Hess consideró que la flexibilización del cepo es “un buen paso” para el sector “pero tenemos particularidades para tratar en un diálogo constructivo para que se pueda generar un ciclo virtuoso donde todos se beneficien. Está muy bien que se beneficien las operadoras porque cuando mejor les va a ellas, es mejor para nosotros, pero necesitamos que contemplen nuestras necesidades en la reglamentación del Decreto 277, y luego lo ideal es generar una ley que abarque a toda la industria”.

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