Una torre perforadora en el área Loma Campana, un área emblema del shale oil que opera YPF en Vaca Muerta.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, detalló el plan 4x4, la firma de Argentina LNG y una inversión de al menos US$130.000 millones hasta 2031.
Vaca Muerta todavía está a punto de despegar. Eso piensa Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, que llenó el salón del Centro Argentino de Ingenieros (CAI) para explicar hacia dónde va la petrolera. Su apuesta es que la roca madre convierta a la Argentina en un exportador de peso mundial, y que el músculo para lograrlo se mida en equipos de perforación.
Cuando asumió, en diciembre de 2023, YPF tenía 12 rigs trabajando. Hoy opera 19 y en febrero llegará a 22 perforadores. El salto mayor vendrá con Argentina LNG en marcha: ahí, estimó, la compañía necesitará entre 30 y 35 equipos de perforación en Vaca Muerta.
La diferencia también se nota en la velocidad. Según Marín, las áreas nuevas que desarrolla la empresa alcanzan los 50.000 barriles diarios en menos de dos años. Las históricas tardaron entre ocho y diez años en llegar a ese nivel. Es la cuenta que explica por qué la petrolera acelera la perforación.
“El desarrollo de Vaca Muerta está empezando”, sostuvo en uno de los tramos de la charla, que se extendió casi dos horas. Calculó que la inversión en la formación no bajará de U$S130.000 millones entre 2025 y 2031. Este año YPF pondrá U$S6300 millones, y la meta es llegar a U$S15.000 millones anuales.
Detrás de esa cifra hay un objetivo que guía el plan 4x4: que el sector energético le sume a la Argentina más de U$S30.000 millones anuales en exportaciones desde 2031. “Es un objetivo de país, no de YPF”, aclaró. Y fue más allá: “Vamos a pasar de ser un país con petróleo a un país petrolero”.
Pero advirtió que con YPF sola no alcanza. “Es condición necesaria que YPF desarrolle Vaca Muerta, pero no es condición suficiente. Se necesitan las demás compañías. Vinimos a trabajar con la industria, no contra la industria”, afirmó.
Asimismo, el ejecutivo ponderó que el RIGI, la desregulación y el orden macroeconómico fueron decisivos. “Sin RIGI no había LNG”, subrayó.
El 26 de noviembre se firmará Argentina LNG, el proyecto de gas natural licuado que YPF lleva adelante con ENI y XRG. La primera etapa tendrá dos unidades flotantes de licuefacción, con capacidad para 12 millones de toneladas por año. Marín la definió como “la inversión más grande de la historia argentina”.
También será el mayor project finance de América Latina, y el Export-Import Bank de Estados Unidos ya firmó una carta de intención por hasta U$S6000 millones. Ante una pregunta del público, explicó por qué se eligió Río Negro y no Bahía Blanca: costaba unos U$S1000 millones menos y el puerto tenía la profundidad necesaria. “Lo hicimos por economía, no por política”, aseveró.
Después está el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que une la Cuenca Neuquina con Punta Colorada, donde se levanta una terminal de aguas profundas para buques de hasta dos millones de barriles. En los primeros días de enero empezará a llenarse el ducto. Con esa obra, el país podrá exportar más de un millón de barriles diarios.
La otra cara del crecimiento es la eficiencia. Con un programa de mejora continua armado junto a Toyota, el ciclo de construcción de un pozo bajó de unos 300 a 193 días. “Estamos llevando la industria automotriz a la industria energética”, explicó Marín.
La compañía procesa más de 3000 millones de datos por día en sus centros de operación en tiempo real. Ese seguimiento llega hasta los surtidores de sus más de 1600 estaciones de servicio: las que se quedaban sin combustible cada día pasaron de 243 a seis. El balance, que antes demandaba 40 días, hoy se cierra en siete hábiles.
Las refinerías ya funcionan con gemelos digitales. Mirando más lejos, ante la consulta de estudiantes de ingeniería, Marín anticipó que YPF debería entrar en la energía nuclear cuando estén disponibles los reactores modulares, de la mano del crecimiento de los centros de datos.
Marín estimó que Vaca Muerta generará unos 90.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Para formar a los trabajadores, la industria creó el Instituto Vaca Muerta, con pozos escuela, que certificará 3000 operarios por año. “Lo están empezando a copiar en otros sectores, como la minería”, contó. Hoy trabajan con YPF unas 5600 empresas, en su mayoría pymes.
Desde la app de YPF ya se vendieron más de 2,1 millones de acciones, con un promedio de cinco por compra: más de 400.000 nuevos accionistas. “Llegamos a la gente de a pie”, dijo. Las tiendas Full pasaron de facturar U$S280 millones en 2023 a U$S680 millones este año. Y YPF ya es el mayor vendedor de café del país.
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