Vaca Muerta

Un diálogo para poder evitar el mal mayor

Conciliación. La convocatoria le da otra chance a la búsqueda de acuerdos cuando los gremios iban a lanzar medidas de fuerza en Vaca Muerta.

La convocatoria realizada por el Ministerio de Trabajo de la Nación ayer, sobre el filo del posible inicio de medidas de acción directa en la Cuenca Neuquina, puso en escena un tema central. Ese llamado, que en rigor abarca a 12 entidades sindicales con representación en toda la cadena de valor del sector, da el tenor del debate en ciernes: una seguidilla de posibles pedidos de incremento en cadena, que tuvieran como una de sus referencias lo que finalmente se hubiera acordado para las áreas de Vaca Muerta.

El dilema sigue estando, pero ahora con todos los actores sentados en una mesa de negociación, la de la conciliación obligatoria convocada por el gobierno nacional, a quien los gremios de base también le vienen reclamando el llamado a una paritaria para el 2020.

Lo cierto es que la nueva instancia evitó que el mal ya existente subiera a otra escala: una caída de varios meses en el nivel de actividad, que solo la gran producción de los pozos ya perforados en Vaca Muerta logra disimular en el crudo, y las incógnitas acerca de los niveles de producción que serán posibles en medio de la debacle. También, miles de trabajadores pendiendo de un hilo, decenas de pymes con las cuentas en rojo y un contexto político del que se desprende un extraño mix de buenas intenciones para el sector e incertidumbres -otra vez la famosa palabra- a la hora de las definiciones en el sector energético.

Se evitó ese mal mayor. Pero la convocatoria que comienza a funcionar el miércoles necesitará de la muñeca de todos los actores que se sienten en la mesa de negociaciones.

Esta semana, parecía que todo el escenario comenzaba a definirse, cuando los gremios de la Cuenca Neuquina se encontraron con la negativa empresaria de otorgar una suba que se desprende de la paritaria 2019, un 16,2% de incremento con el que los sindicatos retrucaron al pedido de mejoras en las condiciones de productividad en las áreas productoras, un requisito que las petroleras consideran indispensable para apuntalar la actividad.

YPF ya había comprometido 12 equipos de perforación (dos para la próxima decena de días), y la previa indicaba que podría surgir un acuerdo.

Tras la negativa empresaria, Pereyra hizo trascender una grabación a sus delegados en la que acusaba al sector empresario de operaciones de prensa en su contra, con la intención de dividir al sindicato que encabeza, y de una deuda de 800 millones de pesos en concepto de aportes para la obra social gremial.

De hecho, ayer el gremio le envió a Trabajo de Nación una nota donde pide incluir este tema en el debate. Así lo confirmó Pereyra en otro audio, donde también dice que el gremio acepta la conciliación.

Antes, el titular del otro sindicato de peso en Vaca Muerta, el de Jerárquicos, Manuel Arévalo, había deslizado la hipótesis de que la negativa empresarial a dar una suba se vinculaba a la falta de respuestas de Nación sobre el Plan Gas 4. “Presionan a los sindicatos con una negativa, en lugar de buscar respuestas en el gobierno nacional porque todavía ese programa no está en marcha”, dijo en una entrevista radial en LU5.

Como sea, lo cierto es que una medida de fuerza habría profundizado la situación de uno de los peores años de Vaca Muerta hasta el momento. Es que a la caída del sector desde agosto del 2019 se suman la pandemia y los mensajes contrapuestos desde el gobierno nacional en materia de política energética. Ya lo dijo el ex gobernador Jorge Sapag esta semana, en la que tuvo un fuerte protagonismo: “Las segundas líneas del gobierno nacional van en contra de lo que se venía cerrando para el sector energético”. Lo hizo al plantear las contraposiciones internas de Nación y el enorme impacto que eso tiene en, por caso, el pago de la megamillonaria deuda acumulada con la principal productora del país, YPF, garante de la actividad en Vaca Muerta.

En este contexto, desde el miércoles próximo se mueven piezas clave para el futuro cercano de Vaca Muerta.

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Un 2020 con el shale en crisis

La pandemia y su impacto. Desde marzo, en la industria petrolera se profundizó un ciclo de crisis que ya era complejo. Las condiciones macroeconómicas habían tenido un impacto determinante en el nivel de inversiones en Vaca Muerta.

Exportaciones y demanda. Solo las exportaciones lograron sopesar una caída de la demanda interna producto de consumos de combustible que hicieron crujir al sector: la demanda llegó a bajar un 80% en el primer tramo de la pandemia por coronavirus en Argentina.

Dos acuerdos y miles en sus hogares. Las cámaras empresarias firmaron dos acuerdos con sindicatos del sector: a través de ellos, unos 20 mil empleados quedaron en sus hogares percibiendo sus salarios con un tope del 60%. Fue por el aislamiento preventivo en yacimientos.

Acuerdos sin efecto. El último de esos dos acuerdos quedó sin efecto el 31 de agosto. Por eso, ahora para los sindicatos es determinante el nivel de actividad en los campos petroleros para poder ir incorporando al personal a los yacimientos.

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