Seminole, el gigante que conectará Vaca Muerta con el mercado global por mar
¿Cómo llegará el crudo de Vaca Muerta a los mayores petroleros del mundo? El buque Seminole define el futuro exportador desde las costas de Río Negro.
El proyecto Vaca Muerta Oil Sur ( VMOS) entra en su etapa más determinante. El desarrollo requiere la construcción de un ducto submarino que vincule la terminal terrestre de Punta Colorada con las monoboyas offshore situadas en el Golfo San Matías. Esta infraestructura permitirá la carga directa de crudo en buques de gran porte para su envío a mercados internacionales.
Para ejecutar esta compleja maniobra, se espera el arribo del Seminole hacia fines de julio. En este contexto, trascendió que la embarcación participará en la construcción del tramo submarino del sistema, un componente esencial para la operatividad de la terminal. El arribo de este gigante ocurre tras la descarga en la región de más de 700 caños revestidos en concreto, transportados recientemente por el buque Athanasia.
Ingeniería offshore de vanguardia
El buque pertenece a la firma italiana Micoperi, un referente histórico en la industria offshore europea. Aunque su construcción data de 1975 en Francia, sucesivas modernizaciones mantienen su vigencia para las exigencias técnicas actuales. Sus dimensiones lo definen como una verdadera planta industrial flotante: posee casi 136 metros de eslora y supera los 30 metros de manga.
La unidad ofrece una logística integral para proyectos de gran escala. Cuenta con capacidad para alojar a 250 personas, entre tripulantes y especialistas técnicos, además de poseer helipuerto propio. Su herramienta más potente destaca en la cubierta: una grúa principal con capacidad de izaje superior a las 700 toneladas, lo que permite manipular estructuras de enorme peso en alta mar. Su historial incluye intervenciones exitosas en el Mediterráneo, África y Medio Oriente.
La especialidad operativa del Seminole radica en el sistema S-Lay, una de las metodologías más sofisticadas para el tendido de tuberías submarinas. Bajo este proceso, el personal alinea y suelda los caños a bordo hasta consolidar una línea continua. Posteriormente, la tubería desciende hacia el fondo del mar mediante una estructura metálica externa denominada stinger.
Este dispositivo controla la curvatura del ducto durante el descenso, lo que evita daños estructurales por tensión. El buque avanza sobre la traza diseñada mientras el ducto queda firme sobre el lecho marino. Esta tarea exige una estabilidad perfecta y una coordinación milimétrica con las embarcaciones de apoyo, especialmente ante las condiciones ambientales del Atlántico Sur.
El salto hacia los mercados internacionales
La conexión que establecerá el Seminole resulta vital para la rentabilidad de Vaca Muerta. Sin este ducto, el petróleo no alcanzaría los puntos de carga mar adentro donde operan los buques VLCC (Very Large Crude Carrier). Estas embarcaciones representan los mayores transportes de crudo del planeta y requieren aguas profundas para maniobrar.
El impacto económico de la obra proyecta cifras ambiciosas. Según datos de YPF, se busca ampliar la capacidad del VMOS hasta los 700.000 barriles diarios. Este volumen permitiría despachar un superpetrolero cada tres días, consolidando a la Patagonia como un nodo exportador de escala mundial. La finalización del tramo submarino significará, en última instancia, la unión definitiva entre la cuenca neuquina y el comercio global de hidrocarburos.
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