El director ejecutivo de SACDE brindó detalles sobre el desafío que falta para Argentina LNG sea una realidad.
El director ejecutivo de SACDE, Pablo Brottier, advirtió que el financiamiento internacional es la pieza para que Argentina LNG pueda consolidarse.
Vaca Muerta es una realidad, pero su consolidación no fue de la noche a la mañana. El tiempo no fue corto. Se tardó 15 años para que la roca madre permita que el país pase del paradigma del autoabastecimiento para proyectarse como un polo exportador. Y Pablo Brottier, director ejecutivo de Sacde, posicionó cuatro condiciones para que el proyecto Argentina LNG deje de ser un sueño.
En el Seminario Internacional de GLP “De Argentina hacia el mundo”, el ejecutivo armó una lista de milagros. El primero es la existencia misma del yacimiento. "Vaca Muerta es algo extraordinario, nos tocó tenerlo, como tener a Messi o Maradona", comparó, sin vueltas.
Según Brottier, el segundo milagro fue que la tecnología de shale finalmente llegó al país. Ese proceso demoró más de lo esperado, pero terminó dándole a Argentina una productividad comparable con la de Estados Unidos, algo que pocos sectores de la economía local logran.
"Hay que ver en cuántos ámbitos la Argentina alcanza la productividad internacional como lo hace Vaca Muerta. Hoy competimos contra Estados Unidos", remarcó Brottier destacando que ese salto tecnológico fue mérito directo de las compañías que apostaron por instalarse en la Cuenca.
El tercer milagro, el más difícil que considera Brottier, tuvo que ver con la idiosincrasia argentina: ponerse de acuerdo. Empresas que compiten entre sí tuvieron que aprender a compartir infraestructura para que los proyectos de midstream fueran viables.
"Costó muchísimo trabajo, pero se dio, porque un mercado en crecimiento depone los egoísmos", explicó el ejecutivo de Sacde, y citó como antecedentes históricos a Compañía Mega y Oldelval.
El cuarto milagro es el que más desvela a Brottier: la capacidad de la Argentina de acceder a financiamiento internacional a costos competitivos y sin eso ninguno de los otros tres alcanza. "Si llegamos a coronar este cuarto milagro, vamos a estar en un país con una capacidad de exportación realmente extraordinaria", sostuvo.
Brottier también apuntó a un problema estructural: la productividad argentina en obra es apenas un tercio de la que se registra en el Golfo de México, la referencia mundial del sector. No por falta de esfuerzo de los trabajadores sino por fallas sistémicas de organización, suministros y tecnología de modularización.
"Nuestra productividad tiene un problema sistémico. Si logramos multiplicarla una vez y media, nuestros costos empiezan a parecerse a los internacionales", explicó en el marco del evento organizado por la Universidad Austral.
Sobre Argentina LNG, el proyecto liderado por YPF junto a Eni y Adnoc, Brottier fue categórico: a diferencia de intentos anteriores, esta vez toda la cadena de valor está en manos de los mismos socios.
"¿Por qué va a funcionar? Porque está sostenido por los líquidos. No es un proyecto solo de LNG", afirmó, y explicó que esa integración evita los conflictos de intereses que frenaron a iniciativas previas, cuando distintos jugadores no ganaban ni perdían al mismo tiempo.
El diseño contempla una planta de procesamiento cerca de Cutral Có y Plaza Huincul, dos pipelines hasta la costa de Río Negro y plantas flotantes de LNG mar adentro. Hoy el proyecto apunta a 12 millones de toneladas anuales, con planes de ampliación.
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