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Tarifas: los subsidios llegarían a u$s 15.600 millones en 2022

"Aún con los aumentos de tarifas superiores a la inflación, los subsidios aumentarán en 2022", señalan los especialistas del IAE Mosconi.

Un informe del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi (IAE Mosconi), a cargo de Alejandro Einstoss y Julián Rojo, advierten que el 2021 "finaliza con una macroeconomía desordenada y alta incertidumbre, un riesgo país que marca por encima de los 1900 puntos básicos, sin acuerdo con el FMI y con la sombra de una nueva cepa del COVID-19 que amenaza la tímida recuperación en curso”.

El año 2021 terminará con transferencias corrientes (subsidios) al sector energético por u$s 10.500 millones, es decir, el equivalente al 2.5% y 3% del PBI respectivamente si se suman los subsidios al transporte”, detallaron.

De acuerdo a los especialistas, “si para 2022 la idea es mantener la receta actual de congelamiento tarifario, intervención y anomia institucional, los problemas del sector se profundizarán posiblemente a límites insostenibles no solo por la velocidad de la inflación, que devora el valor de las tarifas, sino también por crecientes restricciones de índole restricción fiscal, social e industrial”.

Frente a este panorama, el comunicado indica que el Gobierno “se enfrenta a una encrucijada, donde tendrá que aumentar tarifas por encima de la inflación que se proyecta con piso en 60%, financiar un aumento considerable de subsidios a la energía, o bien una combinación de ambas en un contexto local y de precios internacionales que le pone piso a los subsidios en u$s 10.000 millones aún con aumento de aumentos o segmentación de tarifas”.

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La demanda eléctrica se recupera a niveles prepandémicos.

La demanda eléctrica se recupera a niveles prepandémicos.

En este contexto, Einstoss y Rojo señalaron que para proyectar un orden de magnitud de los subsidios en el año entrante se presentan dos escenarios, marcados por el Presupuesto 2022 y los incrementos en el sector energético.

“El Presupuesto 2022 propone tarifas que cubran el 43% del costo en electricidad y el 83% en gas natural. Con supuestos de volúmenes de importación de gas similares a 2021 y precios del GNL y gas natural de Bolivia de u$s 15 y u$s 8 por millón de BTU respectivamente, se pueden estimar subsidios al sector eléctrico por u$s 6.300 millones, a IEASA (por importación de gas) por u$s 2.800 millones y finalmente, el Plan Gas AR por u$s 1.700 millones. El resultado es la suma de u$s 11.300 millones, es decir el 2,5% del PBI”, explicaron.

“Este primer escenario, en el cual estimamos piso para el próximo año, implica un aumento del 13% respecto a 2021 aún con los aumentos de tarifas implícitos en el presupuesto (72% en electricidad y 60% en gas)”, agregaron los expertos, tras advertir que en las situaciones planteadas no se consideran los efectos del congelamiento en distribución.

“Edenor y Edesur enfrentan pérdidas de $13.000 millones y $15.000 millones respectivamente al tercer trimestre de 2021, un escenario que es a todas luces insostenible ya que amenaza la calidad del servicio público y la solvencia de las empresas a la vez que pone más presión sobre tarifas y sobre subsidios por la acumulación de deudas con CAMMESA”, añadieron.

Por otra parte, los especialistas del IAE Mosconi propusieron: “En un panorama sin aumentos de tarifas, donde no se cumplen las pautas del presupuesto, y sin acuerdo con el Fondo, los subsidios se disparan a USD 15.600 millones. En este marco, el sector eléctrico demandaría casi USD 9.000 millones, IEASA, USD 3.100 millones y el Plan GAS, por efecto de la inflación sobre el precio que paga la demanda terminaría en USD 2.600 millones”.

“En este escenario las transferencias por subsidios aumentan 56% respecto a 2021 y ubican al sector en una situación similar a 2014 donde la demanda pagaba menos del 20% del costo de la energía y los desequilibrios requerían una urgente solución. La corrección de precios y tarifas se vuelve tan inevitable como severa la corrección tarifaria para el usuario”, expresaron.

Respecto a la segmentación en los valores de los servicios de la electricidad, Einstoss y Rojo manifestaron que la promesa de segmentar las tarifas del Gobierno “difícilmente pueda solucionar las enormes distorsiones acumuladas” debido a que su implementación “implicaría aumentos bien por encima de la inflación para un porcentaje menor de clientes residenciales (entre un 15% al 25% de los hogares), mientras el resto de los usuarios no tendrían aumentos o deberían enfrentar aumentos menores.

“La discriminación por niveles de consumo ya está vigente: basta con observar los actuales cuadros tarifarios con nueve categorías de clientes en función de su nivel de consumo. La geo referencia puede ayudar, pero no alcanza y la discriminación en base a capacidad de pago no sólo implican el acceso de información a resguardo por secreto fiscal y bancario, sino que distorsionan definitivamente la relación entre el costo y el pago por el servicio energético”, enfatizaron.

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La tarifa eléctrica aumenta para los grandes usuarios pero no para los hogares.

La tarifa eléctrica aumenta para los grandes usuarios pero no para los hogares.

“El gobierno insiste en aplicar un sistema inédito que no encuadra en las buenas prácticas en la materia, que distorsiona precios y que choca con el marco normativo y regulatorio vigente lo cual constituye una barrera legal adicional”, detalla el informe.

Los expertos explican que, en este contexto, la tarifa social se constituye como el instrumento disponible para estos casos. “La experiencia reciente muestra que con criterios objetivos de inclusión y exclusión y en base a información de ANSES, la tarifa social focalizó subsidios en la demanda y llegó a cubrir al 25% de los usuarios eléctricos y a más del 30% de los usuarios de gas por red”, aseguraron.

Para finalizar, los expertos del organismo energético concluyeron que “aún con los aumentos de tarifas superiores a la inflación, los subsidios aumentarán en 2022” y señalaron que el nivel de incremento “dependerá de la aceptación social de los aumentos, de la política fiscal y la sustentabilidad de las cuentas públicas en el marco de un acuerdo con el Fondo y de cuán sostenible sea el actual esquema sobre el tipo de cambio”.

“Las simulaciones permiten estimar un piso de u$s 11.300 millones mientras que, sin aumentos en tarifas, los subsidios pueden llegar a los u$s 15.600 millones”, añadieron.

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