Venezuela

Venezuela necesitará 93 perforadores para reactivar su industria petrolera

Un informe de Rystad Energy advierte que Venezuela necesitará duplicar su flota de rigs para sostener el crecimiento de la producción proyectado hacia 2028.

La industria petrolera de Venezuela volvió a despertar el interés de las grandes compañías internacionales después de la reforma del sector de hidrocarburos y del alivio parcial de las sanciones. Sin embargo, el principal desafío ya no pasa por atraer inversiones ni por el enorme potencial geológico del país, sino por reconstruir la capacidad operativa necesaria para transformar ese potencial en producción.

El último informe de Rystad Energy advierte que el verdadero cuello de botella estará en los equipos de perforación y en los servicios petroleros. La consultora sostiene que, sin una expansión acelerada de esa capacidad, el país difícilmente podrá cumplir con la meta de incrementar su producción de crudo durante los próximos años.

"La conversación pasó de preguntarse si Venezuela podía reabrir su sector petrolero a si será capaz de ejecutar una recuperación significativa de la producción. El potencial de recursos nunca estuvo en duda; el desafío ahora es convertir ese impulso en crecimiento operativo sostenido", destaca el informe de Rystad Energy.

FOTO DE ARCHIVO: Chevron y otras petroleras internacionales liderarán el crecimiento de la producción de petróleo en Venezuela. REUTERS/Jorge Silva

FOTO DE ARCHIVO: Chevron y otras petroleras internacionales liderarán el crecimiento de la producción de petróleo en Venezuela. REUTERS/Jorge Silva

El país necesitará casi duplicar su capacidad de perforación

El Ministerio de Petróleo de Venezuela calcula que serán necesarios 93 equipos de perforación activos hacia 2028, una cifra que representa un fuerte incremento respecto del nivel actual de actividad. Alcanzar ese objetivo exigirá recuperar rigs fuera de servicio, reacondicionar equipos que permanecen inactivos e incorporar nuevas unidades provenientes del mercado internacional.

Para Rystad, esa necesidad abre una oportunidad para las compañías de oilfield services, pero también deja al descubierto la magnitud del desafío. La disponibilidad de equipos será tan importante como la llegada de nuevas inversiones, ya que sin capacidad de perforación resultará difícil sostener el crecimiento previsto.

"El crecimiento sostenido requerirá acceso permanente a diluyentes, una mayor actividad de perforación, amplias campañas de reacondicionamiento de pozos, mejoras en infraestructura y una disponibilidad significativamente superior de equipos", remarca la consultora.

La reconstrucción de esa capacidad también dependerá de que los contratistas encuentren condiciones económicas atractivas. Las empresas deberán evaluar el costo de movilizar equipos, la duración de los contratos y el riesgo país antes de comprometer nuevas inversiones.

Las petroleras internacionales impulsarán el crecimiento

Mientras tanto, las petroleras internacionales aparecen como el principal motor de la recuperación. Rystad estima que cerca de dos tercios del crecimiento proyectado de la producción entre fines de 2025 y fines de 2028 provendrá de compañías extranjeras que ya operan en asociación con la estatal PDVSA.

Entre ellas sobresale Chevron, que liderará el aumento de producción gracias a la optimización de campos existentes, nuevas perforaciones dentro de áreas ya desarrolladas y el avance gradual sobre el bloque Ayacucho 8, ubicado en la Faja del Orinoco.

"La mayor parte del crecimiento esperado provendrá de empresas internacionales como Chevron, Repsol, Eni, Maha Energy y Maurel & Prom, principalmente mediante la expansión de emprendimientos existentes y no a partir de nuevos desarrollos", destaca el informe.

No obstante, la consultora aclara que la participación internacional continúa siendo selectiva debido a la incertidumbre fiscal y al riesgo operativo.

FOTO DE ARCHIVO. Venezuela apuesta por el regreso del petróleo. REUTERS/Carlos García Rawlins

FOTO DE ARCHIVO. Venezuela apuesta por el regreso del petróleo. REUTERS/Carlos García Rawlins

La recuperación no dependerá de nuevos descubrimientos

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que el crecimiento proyectado no estará asociado al hallazgo de nuevos yacimientos. Según Rystad, la producción de petróleo de Venezuela podría aumentar alrededor de un 17%, equivalente a unos 194.000 barriles diarios, entre el cuarto trimestre de 2025 y el mismo período de 2028, gracias al desarrollo de activos que ya producen.

Eso implica que las tareas de reacondicionamiento de pozos, la perforación de desarrollo y la gestión de campos maduros tendrán un peso mucho mayor que la exploración de nuevas áreas. Cerca de tres cuartas partes de la producción seguirá correspondiendo a crudos pesados y extrapesados.

"La velocidad de la recuperación dependerá de la ejecución operativa y no de la disponibilidad de recursos. El crecimiento provendrá principalmente de activos que ya están produciendo", sostiene Rystad Energy.

La Faja del Orinoco continuará siendo el corazón de esa recuperación. El informe proyecta que esa provincia aportará cerca del 60% de toda la producción venezolana durante los próximos años, por lo que el acceso a diluyentes será determinante para procesar el petróleo extrapesado.

Venezuela vuelve al centro del tablero energético, pero sin una recuperación inmediata. REUTERS/Gaby Oraa

Venezuela vuelve al centro del tablero energético, pero sin una recuperación inmediata. REUTERS/Gaby Oraa

La nueva ley mejoró el escenario, pero todavía quedan desafíos

Rystad considera que la Ley de Hidrocarburos de 2026 constituye una de las reformas más importantes para el sector en varias décadas. La normativa amplió las posibilidades de participación privada e incorporó mayor flexibilidad fiscal, dos condiciones que ayudaron a mejorar las expectativas de inversión.

Sin embargo, la consultora advierte que el éxito de la recuperación dependerá menos del texto de la ley que de su implementación. La estabilidad del régimen fiscal, la continuidad del alivio de sanciones y la reconstrucción de la capacidad operativa definirán si Venezuela logra transformar sus enormes recursos petroleros en un crecimiento sostenido de la producción durante el resto de la década.

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