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Shell pone el foco en sus pozos y en las obras del futuro

La compañía siguió trabajando durante la pandemia con las restricciones propias de la cuarentena. Avanzó en infraestructura y en sus pozos de Bajada de Añelo.

Shell Argentina trató de no ponerle pausa a su actividad durante la pandemia. Una vez pasada la contingencia y con los protocolos más aceitados, completó pozos horizontales y siguió con una serie de obras en Bajada de Añelo, una de sus áreas que tienen por objetivo la roca Vaca Muerta. En la Cuenca Neuquina la compañía también tiene en operación propia Sierras Blancas y Cruz de Lorena, además de ser socio no operador en Bandurria Sur a cargo de YPF.

En concreto, de acuerdo a datos del sector que obtuvo +e, la angloholandesa completó cinco pozos horizontales en el PAD 22 de Bajada de Añelo. Estas tareas fueron en los pozos BAñ 1011, BAñ 1012, BAñ 1013, BAñ 1014 y BAñ 1015. Esto ocurrió entre los meses de mayo de junio, el periodo donde la pandemia todavía golpeaba a toda la industria, una industria que además en la Argentina es considerada actividad esencial.

Un total de 149 etapas de fractura pudieron realizar en Bajada de Añelo. Incluso tuvieron un inconveniente por movimientos sísmicos, por lo cual pararon un fin de semana de junio para evitar accidentes con el personal, el set de fractura y todas las herramientas dispuestas. Una vez con la tranquilidad de que el sismo había sido pasajero, pudieron seguir con las fracturas en estos pozos que se empezaron a perforar en noviembre de 2019.

En Bajada de Añelo, Shell sostuvo la construcción de infraestructura, aprovechando los tiempos mientras el mundo trataba de acomodar al mercado petrolero. Entre las obras que se adelantaron estuvo una línea de captación, un gasoducto de evacuación y la planta de deshidratación-filtrado-medición de gas, esta última en asociación con la empresa TGS.

Los trabajos siguen en Sierras Blancas, Cruz de Lorena y también en el pequeño bloque Coirón Amargo Oeste. La infraestructura desarrollada para estas áreas incluyeron un sistema de captación de pozos, una red de suministro de agua, una red eléctrica de alta tensión y la nueva planta de procesamiento (CPF) con capacidad para 30.000 barriles por día de petróleo, que esperan poner en marcha en el primer trimestre de 2021.

Además, Shell y Equinor formaron una UTE para participar en Bandurria Sur, uno de los yacimientos de shale oil con más producción y crecimiento que tiene YPF en la zona caliente de Vaca Muerta. Desde allí pudieron sacar crudo para exportación cuando la demanda entró en crisis y la llevaron a Dinamarca, donde la socia noruega tiene una refinería. Fueron 470 mil barriles en julio.

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