Argentina busca convertirse en líder del hidrógeno verde hacia 2050. Se crearían más de 50.000 empleos calificados.
La Patagonia tiene el potencial para ser una potencia mundial de hidrógeno verde. ¿Pero qué frena el avance?
La Patagonia argentina se perfila como una de las regiones más prometedoras del planeta para liderar la economía del hidrógeno verde. Sus condiciones naturales son excepcionales: vientos de calidad constante, vasta disponibilidad de tierras, acceso a puertos de aguas profundas y una baja densidad poblacional. Según estimaciones oficiales, el sector podría alcanzar los 15.000 millones de dólares anuales para 2050 y crear 50.000 empleos (aunque hay quienes estiman que podrían ser 80.000).
Estos factores facilitan el despliegue de proyectos a gran escala con un impacto ambiental relativamente bajo, posicionando a la región como un potencial polo global de producción y exportación de hidrógeno y amoníaco verde.
Este potencial no es meramente teórico. Ya existen iniciativas concretas que demuestran el interés inversor en la región. Proyectos como Hychico en Comodoro Rivadavia, operativo desde 2009, la inversión anunciada por Fortescue Future Industries en Río Negro, el parque eólico Orkeke de Nordex-Acciona en Santa Cruz, que proyecta 170,000 toneladas anuales de hidrógeno verde, y los desarrollos de Abo Energy son prueba de ello.
Estas iniciativas podrían no solo satisfacer la demanda interna del país, que actualmente produce 0.4 Mt de hidrógeno gris al año, sino también generar un excedente exportable que, según estimaciones oficiales, podría alcanzar los 15.000 millones de dólares anuales para 2050 y crear 50.000 empleos.
A lo largo y ancho del país hay más de 20 iniciativas de hidrógeno verde, concentradas en la Patagonia por su alto potencial eólico. Estos proyectos buscan posicionar a Argentina como exportador clave, pero enfrentan desafíos regulatorios, como la aprobación de una ley que brinde estabilidad tributaria por 30 años. A continuación, un resumen de los principales proyectos mencionados:
Proyecto Gaucho
Megaproyecto de los Benetton
Proyecto Pampas
Eco-refinerías del Sur
A pesar de estas ventajas inmejorables, el principal obstáculo para que este potencial se materialice es institucional y económico. La falta de un marco normativo robusto y sostenido en el tiempo genera incertidumbre y frena las inversiones a largo plazo. Argentina -aunque el proyecto de ley orientado a incentivar la producción de hidrógeno verde avanzó en la cámara de Diputados- se encuentra en desventaja frente a competidores como Chile, que ya cuentan con estrategias nacionales consolidadas.
A la fragilidad institucional se suma un desafío estructural: el alto costo del capital, ligado directamente al riesgo país. La inestabilidad macroeconómica encarece el financiamiento y compromete la competitividad de los proyectos argentinos en el escenario global.
Además, surgen cuestionamientos ambientales críticos sobre el modelo. La producción de hidrógeno verde es intensiva en el uso de agua, requiriendo cerca de 20 toneladas de agua cruda para producir una tonelada de hidrógeno purificado, un dato no menor en regiones áridas como la Patagonia.
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