Hidrógeno

El hidrógeno busca su hoja de ruta en la Argentina

Especialistas destacaron que hay que definir una estrategia entre el sector público y privado para luego generar un marco normativo que brinde certezas a los inversores. Proponen diversificar la apuesta las diversas tecnologías.

El desarrollo del hidrógeno como fuente de energía limpia, que permita reemplazar combustibles más contaminantes, es uno de los principales debates que ganó terreno en la agenda sectorial en los últimos dos años en la Argentina, país que cuenta con un gran potencial de una diversa gama de recursos y en un mundo que se encamina hacia una catástrofe climática. Aunque aún falta mucho camino por recorrer en el país para desarrollar esas tecnologías a gran escala comercial.

El tema se debatió durante el evento Experiencia IDEA Transición Energética, que se llevó a cabo el jueves en el Casino Magic de Neuquén.

Alejandro Gesino, country manager Argentina de Fichtner, destacó que es necesario planificar “una hoja de ruta” acordada entre el sector público y el privado, para luego trabajar en la legislación y regímenes promocionales que tengan en cuenta la particularidad de cada una de las tecnologías.

“Necesitamos una hoja de ruta para saber qué queremos regular y qué incentivar. Una cosa es el hidrógeno azul y otra el verde. Si bien los dos son hidrógeno, son tecnologías completamente diferentes entre sí, dos tipos de inversión, business case detrás”, señaló.

“Cuando se habla de modelos regulatorios, de incentivos de tipo fiscal, hablamos de incentivar distintos tipos de tecnologías. Y un mensaje bien claro es que haya una coordinación, que se amalgamen las diferentes tecnologías y no una grieta energética que no conduce nada”, dijo el especialista.

“Debemos enfocar el camino que debemos seguir. No es algo que tenga demasiadas aristas, hay una gran cantidad de consensos respecto de lo que queremos”, añadió.

Gesino consideró que la planificación y el marco normativo permitirán garantizar las inversiones para cada tipo de tecnología.

Exportación

Mientras que el gerente general de YTEC, Santiago Sacerdote, aseguró que el desafío para la Argentina es cómo “consolidar una plataforma de alta exportación de energía”. “La industria se está moviendo para que el petróleo comience a jugar ese juego, el gas ya tiene proyectos a cinco años, y pondría el hidrógeno en un tercer escalón, hacia el final de la década”, aseguró.

Sacerdote comentó que diversos estudios del sector indican que en los próximos 30 años no va a haber una fuente de energía que se imponga, sino un escenario de multinenergía con soluciones para distintas aplicaciones y entornos, “un enfoque más atomizado”.

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“El eje de costo por millón de BTU no sea el único vector de análisis, sino también aparecerá una segunda dimensión como es la huella de carbono. Entonces ahí se empezará a ver una matriz de productos y clientes que pueden estar dispuestos a pagar un mayor precio energético por una mayor descarbonización”, explicó.

Destacó que Argentina cuenta con recursos abundantes para abastecer una matriz diversas de productos.

“Dejemos de lado los dilemas entre hidrógeno verde o azul, petróleo o gas, y empecemos a ver que tenemos la posibilidad de abastecer todos esos mercados”, pidió el gerente de YTEC.

En ese sentido, sugirió encarar una estrategia multimodal para generar sinergia entre la producción las diferentes fuentes de energía.

Por ejemplo, desarrollar hidrógeno azul mediante la generación de carbon stogare para reducir emisiones en operaciones de upstream petroleros.

“Hay que pensar los proyectos desde una sinergia. Y con relación en esta plataforma de exportación, Argentina puede tener un universo de energía baja en carbono”, dijo Sacerdote.

Si bien hoy el hidrógeno es mucho más costoso que otras fuentes de energía convencionales, el directivo de YTEC señaló que hay sectores que ya lo están explorando, como la industria cementera y siderurgia, “porque no visualiza alternativas de electrificación de sus grandes hornos. También para la industria del transporte pesado puede ser un sustituto del diésel; y el amoníaco para los barcos puede ser un driver de despegue de producción de hidrógeno en los primeros años”.

“El hidrógeno no es nuevo en la industria, lo que estamos discutiendo ahora es si es gris, azul o verde. Argentina tiene un consumo de 400 mil toneladas por año de hidrógeno, sobre todo la industria del Oil & Gas lo consume en el purificado de las naftas”, agregó Gesino.

Además de las condiciones naturales, Argentina cuenta con un sistema de ciencia y tecnología capacitado para abordar los desafíos tecnológicos que plantea el desarrollo del hidrógeno.

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