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Boom del litio. La pandemia puso pausa a los proyectos en el norte

Escenario. En 2020 se iba a duplicar la producción. El COVID retrasó los créditos. El país genera el 7% de la demanda global.

El litio es el elemento perfecto para hacer baterías: es liviano y muy electro-activo. Aunque representa menos del 10% de los componentes, sin litio no hay batería. 2020 prometía ser una año muy importante para la minería del litio en la Argentina: con la construcción de dos nuevas minas, proyectaba superar en 2021 el doble de la capacidad instalada que tiene actualmente.

El proyecto más avanzado y próximo a producir carbonato de litio equivalente (LCE) a escala comercial es el desarrollado por Minera Exar en Jujuy, que llegó a completar con un 36% de la construcción pero retrasó su cronograma para continuarlo a principios de 2021 (para esa fecha había planificado empezar a producir).

Se trata del proyecto Cauchari-Olaroz que se ubica en el salar homónimo -el segundo recurso más grande del mundo después del salar de Atacama-, y con una inversión total de 565 millones de dólares podría alcanzar una capacidad para producir 40.000 toneladas anuales de mineral blanco “calidad/grado de batería” con una vida útil de 40 años.

Desde antes del desembarco del Covid-19 al país, la minera operada por la firma canadiense Lithium Americas Corp. y la china Ganfeng anticipó dificultades para cumplir con su cronograma debido a los retrasos por fábricas cerradas por la pandemia en la entrega de equipos chinos para la planta química. Luego, en julio, el coronavirus afectó a parte de los trabajadores en el proyecto.

“La situación de pandemia nos ha afectado, no sólo al sector minero en particular. La merma de las dotaciones, en la mayoría de los casos en porcentajes superiores al 50%, derivó en una disminución importante de la actividad. Por nuestra parte estamos seguros de que esto se irá recuperando con el tiempo, aunque nos hemos atrasado en algunas metas, por lo cual esperamos poder llegar al objetivo de producción en 2022”, detalló a +e Franco Mignacco, presidente de Exar.

Asimismo, según el ejecutivo, el proyecto cuenta con un avance “de entre el 37 al 40%”, y en ese sentido, estimó que queda por delante “un año y meses para concluir esta etapa de construcción”. “Con las restricciones que conciernen para cuidar al personal y las comunidades que nos rodean, esperamos poder seguir avanzando y que no tengamos ningún tipo de contratiempo con la pandemia. Actualmente estamos retomando actividades en un porcentaje reducido”,señaló Mignacco, quien además es el presidnete de la Cámara Minera de Jujuy, y confirmó: “Las inversiones comprometidas para ello están vigentes y en curso. Si bien, sufrimos un desfasaje por la situación que atravesamos, es una situación global, no particular”.

El otro es el proyecto Centenario-Ratones, que se encuentra en Salta y está en manos de la empresa Eramine Sudamericana –subsidiaria del grupo francés Eramet-, que dio paso a la construcción en 2018 tras casi nueve años de exploración, pero en febrero de este año decidió suspender el avance de las obras. De acuerdo a su diseño, prevé contar con una capacidad instalada de 24.000 toneladas de LCE por año y al momento de la suspensión había registrado un avance importante, de hecho ya se llevan invertidos casi unos 140 millones de dólares aproximadamente.

“La construcción está detenida desde abril, pero la ingeniería sigue adelante y la planta piloto (que ya demostró tener resultados coherentes a lo que se había planificado en la sede central en Francia) sigue operando”, confirmó a +e Daniel Chávez Díaz, director ejecutivo de Eramine Sudamericana, y anticipó “pronto podría haber novedades”.

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El plan original preveía el inicio de la producción en 2022, pero las demoras ya obligaron a correr la meta. En este caso principalmente el cronograma fue afectado por las restricciones cambiarias. “El proyecto tiene que recibir 400 millones de dólares en préstamos y es completamente viable en todos los aspectos, pero lo que falta resolver es la cuestión regulatoria de las divisas”, puntualizó el directivo al momento de la suspensión.

Las dos empresas que hoy están en actividad en el país y producen en conjunto 40.000 toneladas anuales de litio, lo que implica según datos de la Secretaría de Minería de la Nación, un 7% de la producción global (mientras que Chile cuenta con un 19%), sostenían hasta el inicio de este año planes de expansión.

Para el proyecto Olaroz, por su parte, que se puso en marcha en 2014, la firma Sales de Jujuy de la minera australiana Orocobre, y con una menor participación de la compañía japonesa de fabricación de automóviles Toyota y de la empresa del estado jujeño Jemse, el plan es pasar de producir 17.500 toneladas de LCE a 42.500 anuales para 2022.

En tanto, la mina Fénix ubicada en el Salar del Hombre Muerto de la estadounidense Livent Corp, que se puso en marcha a fines de la década del 90 en Catamarca y tenía previsto ampliar su capacidad productiva actual de 22.500 toneladas de LCE anuales a 28.500 para 2021, anunció que desaceleró el ritmo de su expansión en la presentación de los resultados de 2019 realizado el 20 de febrero.

Los dos proyectos que producen en el país, Olaroz y Fénix, junto a otros dos chilenos –el de la firma SQM y el de Albemarle, en el Salar de Atacama- son los únicos en el mundo de dónde se obtiene carbonato de litio de salmueras. Hasta hace apenas un lustro, poco antes de que arranque Olaroz, los primeros tres emprendimientos en salares cubrían el 70% del litio demandado a nivel global. Hoy, la ecuación favorece a los que se producen en roca en Australia, de hecho los datos de 2018 revelaron que un 61% del litio que se consume en el mundo viene de ahí.

En paralelo, existen en el país más de 45 proyectos de exploración y prospección, distribuidos en los 23 salares ubicados en Jujuy, Salta y Catamarca. A pesar de las ventajas competitivas técnicas que posee la Argentina, las dificultades para disponer de los financiamientos ralentizan la materialización de los emprendimientos.

Para José De Castro Alem, quien puso en marcha en 2014 la última mina de litio en entrar en producción en los últimos 20 años (el Proyecto Olaroz en Jujuy), muchas compañías que encararon tareas de exploración en el país que ya deberían estar produciendo; a su entender lo que tenían que hacer las junior ya está hecho desde hace 10 años. “Hoy podríamos ser los líderes mundiales en producción, pero se perdió mucho tiempo y se posicionaron los australiamos. Si eliminamos las cuestiones coyunturales, y nuestra idiosincracia que pone barreras a la potencialidad, el recurso lo tenemos”, aseguró en diálogo con +e, quien además es director del posgrado de Ingeniería de Litio de la Universidad Austral.

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