Proyecto de ley

"El proyecto de ley de hidrocarburos tiene gusto a poco"

El socio fundador de uno de los buffets de abogados más consultados por la industria piensa que la ley de inversiones hidrocarburíferas compromete beneficios acotados.

El debate sobre el proyecto de ley de Promoción de Inversiones Hidrocarburíferas ya generó los primeros cruces entre la Nación y las provincias, pero el análisis también abrió otras miradas especializadas que ponen en duda si la futura norma permitirá, finalmente, la puesta en marcha del desarrollo masivo de los recursos con incentivos que se presentan, en principio, insuficientes y por una concepción de competencia entre el mercado externo y el de exportación.

José Martínez de Hoz, socio fundador del estudio de abogados MHR, uno de los más consultados por las empresas del sector energético en temas de contratos y regulación, afirmó que “ni esta ley ni ninguna otra es suficiente por sí, en tanto no mejoren las condiciones de estabilidad económica”, a lo que deben sumarse los parámetros básicos para que los grandes proyectos de inversión estén garantizados, que son “la libre exportación de volúmenes cubiertos por un permiso, la no aplicación de retenciones a esas exportaciones y la libre disponibilidad de divisas”.

“Sin esos requisitos –agregó en diálogo con +e– va a ser muy difícil que avance algún proyecto de inversión de desarrollo masivo en Vaca Muerta, donde el recurso existe pero se enfrenta con un mercado interno que no tiene suficiente envergadura para justificar el desarrollo pleno”.

Así, para poder hacerlo, no solo tiene que haber inversión masiva en explotación y producción mayores a las actuales, sino también una importante inversión en infraestructura, porque a esa producción hay que sacarla, y todo eso se justifica para grandes volúmenes, “algo que no puede ocurrir en un país con inestabilidad, con alta inflación, con riesgos de devaluaciones masivas y donde quien invierta en un proyecto de miles de millones de dólares no tenga las garantías de que se cumplan los parámetros básicos sobre los cuales hizo la inversión”.

El especialista en temas de gas y petróleo reseñó que, a la luz del proyecto que se encuentra listo para su debate en el Senado, se advierte una “buena voluntad de traer algunos beneficios y tiene como lo más ponderable la estabilidad tributaria, pero lo cierto es que tiene gusto a poco”.

Martínez de Hoz argumentó que “son muchos los requisitos que se exigen para ventajas que son marginales”. “Y se ve por ejemplo en el caso del petróleo para el cual se prevé permisos de exportación sobre la base de producción incremental, pero solo permite exportar el 20% de ese incremental y la garantía de disponibilidad es del 50% de ese 20%. No es algo que uno pueda predecir que los productores van a hacer cola, sino que van a seguir con sus planes de negocio porque la ley les agrega poco”, señaló.

Al contexto de complejidades, el analista le suma las dificultades que se le presentan al productor de hidrocarburos si se le agregan derechos de exportación que adicionan un costo en un escenario global por demás competitivo y que, historia mediante, no cuenta con la certeza de permisos de exportación en firme para contratos que quedan atados a posibles restricciones internas pero que le representan tener que asumir una responsabilidad contractual.

En el mercado del gas “es más complicado, porque en los diferentes regímenes de exportación que presenta el proyecto, todos los incentivos están atados a la participación del exportador en el régimen de subastas, y así se dificulta que se generen proyectos de exportación autónomos”.

Y se suma, a su criterio, un segundo problema, que es esperar a “que el Estado cumpla con los pagos, porque si deja de hacerlo y el productor incumple sus volúmenes comprometidos, le pueden revocar los permisos de exportación. Todo esto hace que el proyecto tenga gusto a poco”.

“Lo cierto es que vamos a necesitar bastante más que esta ley para ver un desarrollo masivo de corto y mediano plazo de Vaca Muerta como el que esperábamos, pero no es un tema menor porque no tenemos todo el tiempo del mundo con una transición energética que es un hecho”, agregó.

> Exportación vs. importación: “Una visión equivocada”

José Martínez de Hoz, abogado especialista en la industria petrolera, sumó al debate de las definiciones regulatorias para el sector “un tema conceptual”, porque entiende que en las políticas actuales “se mira la exportación como si fuera competencia del mercado interno y esto no puede ser así. Tener un proyecto de exportación grande es un ancla, es decir, algo que atrae inversión y que se va a reflejar en el desarrollo local con más inversiones, empleo y producción”.

Esta visión “equivocada”, observó, puede remontarse a principios de la década del 2000 cuando las reservas de gas no alcanzaron para exportar y abastecer el mercado interno porque las reservas convencionales no crecieron como se esperaba, en parte, porque el Gobierno interfirió en los precios.

“Hoy, la diferencia más importante es que los recursos no convencionales están y forman una gran oportunidad a nivel mundial, pero falta la inversión, y ver la exportación como competencia es pegarse un tiro en el pie”, sentenció.

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