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El plan de Shell para triplicar la producción en Vaca Muerta

Shell perforará 30 pozos al año para alcanzar una producción de 42.000 barriles de petróleo diarios en su primera fase de desarrollo masivo. En una segunda etapa podría llegar a 70.000 barriles.

Shell Argentina se prepara para dar un importante salto de producción en Vaca Muerta, no sólo a través de la perforación de nuevos pozos sino también de una fuerte inversión en infraestructura para tratar, evacuar y transportar el petróleo de sus desarrollos masivos.

La compañía anglo-holandesa lleva invertidos unos US$ 1.000 millones en la formación neuquina, y acaba de poner en funcionamiento una nueva planta de procesamiento de hidrocarburos que abre paso a la primera etapa de desarrollo a gran escala de sus bloques Sierras Blancas, Cruz de Lorena y Coirón Amargo Sur Oeste.

En esta fase, el plan de la empresa contempla llevar la producción de los 15 mil barriles diarios actuales a 30.000 para fines de este año y a 42.000 en 2022. Para ello, perforará 30 pozos por año.

Para hacer frente a ese incremento de producción, Shell Argentina construirá un oleoducto de 105 km de extensión que entrará en operación en el último trimestre del año próximo.

El nuevo ducto, de 16 pulgadas de diámetro, irá desde el yacimiento Sierras Blancas, en San Patricio del Chañar, hasta la localidad rionegrina de Allen, y tendrá una capacidad de transporte de 120 mil barriles de petróleo por día. La obra demandará una inversión del orden de los 80 millones de dólares y unos 18 meses de ejecución, y será realizada por Techint e Ingeniería Sima, contratistas que ganaron la licitación pública.

En una segunda etapa de desarrollo masivo, si se dan los resultados y las condiciones de mercado, Shell construirá una nueva planta de procesamiento en Sierras Blancas.

La primera etapa del plan de desarrollo en Vaca Muerta fue anunciada por la compañía en diciembre de 2018. Implicaba ampliar la capacidad instalada de procesamiento de los 12.000 barriles de petróleo diarios que tenía con la EPF (Early Processing Facility), que está en funcionamiento desde 2016, a los 42.000 barriles alcanzados con la CPF (Central Processing acility) que puso en marcha en junio, con una capacidad de 30.000 barriles.

INFRAESTRUCTURA DE LA FASE 2

Shell estima que los bloques que opera tienen el potencial de generar más de 70.000 barriles por día. Para tratar ese volumen de producción, la petrolera ya proyecta que deberá construir una CPF similar a la inaugurada el mes pasado en Sierras Blancas, para pasar a la segunda etapa de desarrollo masivo en el shale neuquino.

Fuentes de la compañía indicaron a + e, que todavía no es una decisión tomada, ya que la ampliación de la infraestructura estará relacionada con las condiciones de mercado y los resultados y avances que tenga la actividad en la primera fase de desarrollo.

Por otra parte, la empresa podría pasar a desarrollo masivo su cuarto bloque, Bajada de Añelo, para fines de 2022 o principios de 2023.

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