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El mundo está a dos dólares del barril criollo

El precio sostén. El decreto que estableció los u$s 45 para el mercado doméstico fijó las condiciones en las que ese valor podría cambiar. Las pautas del gobierno nacional.

El precio del crudo Brent, de referencia para el mercado argentino, muestra una tendencia alcista, sobre todo en el último mes. La brecha de 40/45 dólares por cada barril sigue siendo una presión para los costos de producción y la rentabilidad en países productores que transitan la curva de optimización de costos. Pero también, para casos como el de Argentina, podría plantear un cruce de precios.

La cotización de ayer, que casi tocó los 43 dólares (se mantuvo en torno a los 42), el mismo precio que prevaleció en la última semana, se acerca a dos dólares del precio oficial en Argentina, el del barril criollo establecido en 45 dólares.

El grueso de los analistas del sector en el mundo vaticinan para el 2020 un precio del barril por encima de los 40 dólares, en medio de la flexibilización de cuarententas a escala global, una variable que incidirá en la recuperación de la demanda y, con ello, del precio.

Ahora bien, ¿qué sucedería si el precio internacional sobrepasa al del mercado argentino?

Las condiciones para la movilidad del precio interno en el país quedaron establecidas en el decreto 488/20 del gobierno de Alberto Fernández.

De acuerdo con esa normativa, el valor sostén quedó establecido hasta el 31 de diciembre, aunque podría modificarse si durante diez días consecutivos el precio internacional supera al del criollo.

En ese contexto, el precio oficial vigente hoy quedaría sin aplicarse y la referencia volvería a ser la cotización mundial del Brent.

Sin embargo, no todo es tan lineal respecto de este tema.

El Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación podría intervenir en el mercado si lo creyera conveniente y, según el decreto, tendrá la facultad de modificar trimestralmente el precio del crudo y de revisar “el alcance de la medida dispuesta sobre la base de parámetros de volumen de producción y niveles de actividad e inversión”. Es decir que, en rigor, si bien se estableció un valor por decreto, la continuidad de ese precio en el mercado local sigue siendo un resorte de decisión política.

El nuevo precio se aplicó para auxiliar a las provincias productoras, que experimentaron caídas drásticas de ingresos por regalías con la baja de la producción a partir de la irrupción del COVID-19.

En el caso de Neuquén, el bastión no convencional del país, el derrumbe llegó al 45 por ciento de esos ingresos en mayo.

Hubo una muy leve recuperación de este tramo de los ingresos provinciales, que se encontraron con la posición de refinadoras que realizaron compras por debajo del valor local, si bien todavía oficialmente no hubo un reconocimiento de provincias productoras.

Este segmento de la industria petrolera tiene vedadas las compras al exterior, y así no puede obtener crudo a un precio menor. Fue el paraguas que abrió Nación para proteger la producción local de crudo ante el desplome del mercado.

En parte, estos intentos también traducen la falta de un acuerdo sobre el valor local y desnudan la puja entre refinadoras no integradas y productoras, algo que luego de tres meses de intentos de acuerdo fue saldado con el decreto nacional del valor sostén.

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