Vaca Muerta

Vaca Muerta: cómo sobreponerse ante la adversidad

La evolución del sector energético a lo largo de los últimos años evidencia luces y sombras. El shale logró imponerse ante la tormenta.

El gobierno de Alberto Fernández culmina con Vaca Muerta en pleno crecimiento y con obras de infraestructura estratégicas en marcha para evacuar los niveles de producción récord, pese a que la interna política que arreció todo su mandato tuvo impacto directo en la política energética.

La crisis macroeconómica deja para la administración de Javier Milei un frente de tormenta, con tarifas de servicios públicos y precios de los combustibles y del crudo en el mercado interno muy retrasados.

“La evolución del sector energético a lo largo de los últimos años evidencia luces y sombras en su desarrollo. En un contexto macroeconómico claramente adverso, y en donde la política pública en materia energética no mostró una dirección definida, se logró una expansión significativa de la producción de petróleo y el sostenimiento de la producción de gas natural”, reflexiona un reciente informe de la consultora Economía & Energía, que dirige Nicolás Arceo.

El desarrollo de Vaca Muerta no sólo compensó el declino de los campos convencionales, sino que también impulsó un crecimiento de la producción de crudo de la Argentina un 22% durante los últimos cuatro años.

Esa mejora permitió duplicar las exportaciones de crudo, que pasaron de 65 mil barriles diarios (kbbl/d) en los primeros 9 meses de 2019 a 125 kbbl/d en idéntico período del presente año, destaca el análisis de Economía & Energía.

Tras la parálisis de la pandemia, el shale oil tuvo un incremento acelerado, que alcanzó un pico histórico de 323 kbbl/d durante octubre e impulsó el total nacional hasta los 668 kbbl/d

Mientras el crudo convencional se desplomó un 21% entre los primeros diez meses de 2019 e idéntico período de 2023, la producción de shale oil se incrementó un 242%.

Por otro lado, pese al potencial de Vaca Muerta, la producción de gas natural a nivel nacional se mantuvo prácticamente estancada en los cuatro años, producto de la declinación del convencional y del cuello de botella en la capacidad de transporte desde la cuenca neuquina, que pusieron un tope al desarrollo del shale gas hasta mediados de este año, cuando se puso en marcha el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, el mayor logro de la gestión que finaliza mañana.

Si se comparan los primeros 10 meses de 2023 con igual período de 2019, la producción de gas no convencional arroja un salto del 81% que permitirá compensar la caída del resto de las cuencas del país.

La feroz interna política del gobierno generó dilaciones en decisiones clave para el sector hidrocarburífero que agravaron la fragilidad de la macroeconomía heredada. Un caso emblemático fue la obra del GNPK, que se construyó a contrarreloj en el último año de gobierno, cuando Sergio Massa tomó el timón del Ministerio de Economía. No contar con ese ducto en 2022, le significó a la Argentina una sangría multimillonaria de dólares en importaciones, cuyos precios explotaron cuando se desató la guerra entre Rusia y Ucrania. Sólo ese año Argentina incrementó sus comprar de energía al exterior en US$4.246 millones, un duro golpe para la balanza comercial.

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Un oasis llamado Vaca Muerta

El comando del área energética nacional tuvo a lo largo del gobierno de Fernández un derrotero que reflejó la disfuncionalidad que caracterizó al frente gobernante en el poder. En los inicios, asumió com secretario de Energía, el misionero Sergio Lanziani, bajo el ala del Ministerio de Desarrollo Productivo, que conducía Matías Kulfas. Lanziani, un perfecto desconocido para la industria petrolera, duró menos de ocho meses en el cargo, cuando fue eyectado tras una gestión sin ningún tipo de resultado y conflictos con diversos funcionarios del área.

Fue reemplazado por el neuquino Darío Martínez, quien quedó bajo la órbita del Ministerio de Economía, que por entonces comandaba Martí Guzmán.

Martínez se encargó de terminar de implementar el Plan Gas que había diseñado el equipo del ex subsecretario de Hidrocarburos, Juan José Carbajales, y que dio un horizonte de previsibilidad a las inversiones y revirtió el declino que comenzaba a mostrar el gas de Vaca Muerta. Luego, su gestión terminó desdibujada en medio de la abismal grieta que se abrió entre Guzmán y los funcionarios kirchneristas.

Ya con el desembarco de Massa en Economía, en agosto de 2022, la salteña Flavia Royón pasó a liderar la cartera energética, con un eje de gestión enfocado en facilitar las obras de infraestructura para evacuar la producción de Vaca Muerta, y revertir el rojo de la balanza energética, por un lado; y reducir la multimillonaria masa de subsidios, por otro. Royón se ganó el respeto de las empresas del sector por su capacidad de resolución. Es probable que continue en el gobierno de Milei, como secretaria de Minería.

El proceso virtuoso de expansión de la producción hidrocarburífera, las obras de expansión de os sistemas de transporte de petróleo y gas, y la disminución de las importaciones, “fue acompañado por un retraso significativo en los precios de la energía en el mercado local, proceso que se agudizó en los últimos meses como consecuencia de la aceleración en el ritmo de depreciación de la moneda”, subraya el informe de la consultora de Nicolás Arceo.

Y destaca dos grandes cuestiones a resolver para el gobierno de Milei: la recomposición del precio del crudo en el mercado y la reversión de la tendencia descendente en las tarifas de energía eléctrica y gas natural para alcanzar una reducción significativa en el nivel de subsidios.

Durante los primeros diez meses de 2023 el precio medio estacional evaluado en dólares alcanzó los 37 USD/MWh, un 17% menos que en idéntico período de 2019. Dicha disminución contrasta con un aumento en el costo monómico de generación, que se incrementó en un 15% en el mismo período.

La reducción del precio estacional, en combinación con el aumento en el costo monómico de generación, condujo a un aumento en el nivel de subsidios, que se elevó desde los 23 USD/MWh en los primeros diez meses de 2019 a 41 USD/MWh en idéntico período de 2023 (+76%).

Mientras que la brecha del barril de petróleo local y el Brent promedió los 17 dólares por barril, producto del retraso de los precios de los combustibles.

Los precios de la nafta en Argentina se ubican un 21% por debajo de la media regional y un 19% por debajo de la media, mientras que en el caso del gasoil está un 1% por encima del promedio y un 6% por debajo de la media.

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