Chile

El fantasma de 2004: por qué Chile no olvida la crisis energética de Argentina

Los recuerdos de los cortes de gas de 2004 siguen marcando la relación con Chile. La desconfianza persiste pese al avance de Vaca Muerta.

Las relaciones energéticas entre Argentina y Chile atraviesan una etapa de renovación marcada por nuevos acuerdos, más producción desde Vaca Muerta y mayor integración regional. Sin embargo, al otro lado de la Cordillera hay algo que no cambia: Chile no olvida los cortes de gas que Argentina aplicó desde 2004 en medio de su crisis energética interna.

El episodio dejó cicatrices profundas en la memoria institucional chilena. Tanto funcionarios como ejecutivos de la industria repiten que los hechos de 2004, profundizados en 2007 y 2008, siguen condicionando cualquier negociación. Las advertencias recientes de la estatal chilena Enap y de un alto directivo de YPF reactivaron el debate sobre la confianza bilateral.

En mayo de 2025, durante el evento “Integración Gasífera en el Mercosur + Chile: Perspectivas”, organizado por CAF y OLADE, Juan Jasson, gerente comercial de Gas Natural Regional de YPF, fue contundente. Explicó que cada conversación con el sector energético chileno comienza igual: “Ustedes son de Argentina, los que nos cortaban el gas hace 10 años, ¿no?”.

El ejecutivo remarcó que esa desconfianza siempre aparece. Según Jasson, después de cualquier negociación surge una pregunta inevitable: “¿No va a pasar más o sí?”. Para él, la “marca” que quedó en Chile fue construida por decisiones argentinas difíciles de olvidar.

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Juan Jasson, gerente Comercial Gas Natural Regional de YPF, advirtió que Argentina nunca podrá sustituir el GNL en Chile.

Juan Jasson, gerente Comercial Gas Natural Regional de YPF, advirtió que Argentina nunca podrá sustituir el GNL en Chile.

Del inicio del conflicto al apagón total

Para entender el presente hay que volver al origen. En 2004, en pleno colapso energético, el gobierno argentino firmó una resolución que suspendió las exportaciones de gas natural a Chile. El país trasandino era completamente dependiente del abastecimiento argentino desde 1998, cuando se construyeron cinco gasoductos binacionales.

En 2007, la situación empeoró. Una ola de frío llevó a Argentina a interrumpir de manera abrupta el suministro, afectando a hogares e industrias chilenas. Fue uno de los episodios más serios de la relación energética bilateral. Argentina alegó problemas internos de abastecimiento y priorizó su demanda doméstica.

En 2008, ya bajo la presidencia de Cristina Fernández, el abastecimiento volvió a reducirse. Los envíos se desplomaron a cero, confirmó en ese momento Carlos Cortés, secretario ejecutivo de la Asociación de Distribuidores de Gas Natural de Chile. Ese año, la demanda chilena superaba el millón de metros cúbicos diarios, pero Argentina enviaba menos de 500.000 metros cúbicos en los días previos al corte total.

Chile tuvo que activar plantas de respaldo, pero la duración de esa alternativa era incierta. El entonces ministro de Energía de Chile, Marcelo Tokman, aseguró que el abastecimiento residencial estaba cubierto por dos semanas, gracias al gas acumulado en los ductos. Sin embargo, más de 300 empresas chilenas debieron cambiar su matriz energética a carbón o combustibles líquidos.

La crisis llevó a Chile a tomar decisiones estratégicas que cambiarían para siempre su política energética: construir dos terminales de importación de GNL y diversificar proveedores fuera de Argentina.

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Fortín de Piedra, el área de shale gas de Tecpetrol.

Fortín de Piedra, el área de shale gas de Tecpetrol.

Un camino de reconstrucción lenta

Recién en 2018, bajo los gobiernos de Mauricio Macri y Sebastián Piñera, Argentina volvió a exportar gas a Chile. Fue un hito celebrado por ambos países. El gas llegó a través del Gasoducto GasAndes y fue utilizado para generar electricidad en el complejo Nehuenco, de Colbún S.A.

La liberalización del comercio de gas y la mayor producción de Vaca Muerta habilitaron un nuevo período de integración. Pero aún así, las autoridades y empresarios chilenos remarcaron que los envíos serían en su mayoría interrumpibles, es decir, sin garantía firme en momentos de alta demanda interna argentina.

Thomas Keller, gerente general de Colbún, explicó en ese momento que el carácter interrumpible daba flexibilidad, pero también reflejaba la preocupación histórica chilena: no depender totalmente de Argentina.

En 2025, esas inquietudes volvieron a escena. El ejecutivo de YPF, Juan Jasson, fue claro: aunque Argentina esté exportando gas los 365 días del año, Chile nunca abandonará el GNL. Según él, lo mantendrá “solo por las dudas”, porque el antecedente argentino todavía pesa.

Jasson recordó una frase de un exCEO de Shell: “La reputación llega a pie y se va en Ferrari”. Y remarcó que Argentina está pagando hoy el costo de haber incumplido en el pasado.

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Enap advierte que la crisis del gas de 2004 sigue marcando decisiones.

Enap advierte que la crisis del gas de 2004 sigue marcando decisiones.

Por qué Chile mantiene un plan B permanente

El recuerdo de la crisis del gas no solo vive en el sector privado. También está presente en la conducción energética del país.

Hace pocos días, Enap firmó el mayor contrato de su historia, asegurando que el 35% del crudo chileno provenga de Vaca Muerta. Pero, aun celebrando el acuerdo, su CEO Julio Friedmann lanzó una advertencia que resonó en todo Chile.

Friedmann dijo que Chile nunca volverá a depender completamente de Argentina porque la crisis de 2004 fue un golpe estratégico. Según él, el país aprendió que debe tener un plan de contingencia permanente para cubrirse ante cualquier interrupción unilateral.

Por eso, además de reactivar el Oleoducto Trasandino, Enap construyó dos estanques de 50 mil metros cúbicos y mantuvo su capacidad de importación marítima, lista para activarse de inmediato.

Otra señal es jurídica: el nuevo contrato está firmado bajo ley de Nueva York e incluye penalidades estrictas si alguna operadora argentina incumple. Los chilenos también exigieron que la “fuerza mayor política” sea causal explícita de incumplimiento, aprendiendo de lo ocurrido en 2004.

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