Privatización del Belgrano Cargas: el plan de US$3.000 millones que mira la minería y el RIGI
El gobierno acelera la venta del Belgrano Cargas con el foco en el boom minero. Grupo México y cerealeras pujan por la red ferroviaria bajo beneficios del RIGI.
El gobierno de Javier Milei decidió acelerar la privatización de Belgrano Cargas y Logística S.A. mediante un proceso que busca reconfigurar un negocio estratégico para la economía nacional. Aunque históricamente el sistema funcionó para el complejo cerealero, el nuevo pliego de licitación incorpora un potencial de expansión impulsado por el boom minero proyectado para los próximos años.
El Poder Ejecutivo, a través del Decreto 67/2025, habilitó el procedimiento para la privatización total, calificando a la operadora estatal como una entidad “obscenamente deficitaria”.
Según los datos oficiales de 2023, la compañía demandó US$112 millones en subsidios estatales y sostuvo una planta superior a los 4.000 empleados. Para el sector minero, especialmente en proyectos de cobre y litio, la eficiencia de esta red resulta crítica para reducir los cuellos de botella logísticos que hoy limitan la competitividad argentina.
La apuesta de Grupo México
Uno de los principales interesados en la compulsa es Grupo México, el operador ferroviario más grande del continente. Este holding, controlado por Germán Larrea, busca aplicar su experiencia en Estados Unidos para transformar la red local. Bernardo Ayala, CEO de la división de transporte del grupo, asegura que planean invertir al menos US$3.000 millones en infraestructura ferroviaria.
La disparidad tecnológica actual es notable. Hoy, las formaciones del Belgrano Cargas registran una velocidad de apenas 15 km/h. En contraste, Grupo México opera en mercados competitivos con velocidades de entre 80 y 100 kilómetros por hora. Ayala sostiene una promesa ambiciosa para los inversores: “En los primeros 15 a 20 meses se verán resultados importantes”. La estrategia incluye la aceleración de obras en las vías y la incorporación de locomotoras estadounidenses para modernizar el parque rodante.
El RIGI como catalizador de la inversión ferroviaria
Para atraer a jugadores con gran espalda financiera, el Gobierno introdujo cambios significativos en el diseño de la licitación. A diferencia del esquema original que preveía una desintegración vertical, el nuevo pliego permite ofertas integrales por el material rodante, los talleres y la operación de la infraestructura.
Un incentivo clave para las empresas mineras y logísticas es la posible habilitación del acceso a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Este marco ofrece ventajas tributarias y cambiarias, además de la opción de recurrir a tribunales internacionales para resolver disputas. Para acceder a este esquema, los proyectos deben cumplir con requisitos de inversión mínima, que el gobierno estima en US$1.000 millones para poner el sistema ferroviario en condiciones operativas óptimas.
Competencia estratégica: Cerealeras vs. operadores globales
El Consorcio Pro Ferrocarril Belgrano representa la contraparte local en esta disputa. Este bloque agrupa a las principales cerealeras (ACA, AGD, Bunge, Cargill y Louis Dreyfus Company), las cuales concentran el 65% de las exportaciones argentinas en valor y volumen. Este grupo maneja actualmente cerca del 85% de la carga del sistema y proyecta inversiones de entre 500 y 800 millones de dólares en una primera etapa, con un desembolso total que podría superar los 2.000 millones de dólares.
Sin embargo, el gobierno anticipa que la minería ganará protagonismo frente al agro en el corto plazo. En un país donde el 95% del transporte de cargas utiliza camiones y solo el 5% emplea el tren, el desarrollo de los ramales hacia las zonas mineras del norte resulta vital. La red administra 15.673 kilómetros de vías, pero casi la mitad permanece fuera de operación según datos de 2024.
Infraestructura y propiedad estatal
Pese a la privatización de la operación, el Estado Nacional conservará la propiedad de los rieles y los terrenos. El sistema funcionará bajo el régimen de open access, lo cual permite que cualquier operador de cargas utilice la red mediante el pago de un canon. El objetivo oficial apunta a concretar el traspaso definitivo a manos privadas hacia mediados de 2026.
La licitación definirá quién controla el transporte de los recursos del futuro. La integración de la minería en este esquema ferroviario promete no solo reducir costos, sino cambiar definitivamente el mapa logístico de la exportación argentina.
En esta nota









