China y Brasil atraviesan “el mejor momento de su relación”, afirma Xi Jinping.
La inversión china en minerales críticos de Brasil se dispara 113%. ¿Es esto una estrategia de control global o la clave para la soberanía económica del gigante latinoamericano?
Los minerales críticos y estratégicos (MCE) están caracterizados por un alto riesgo de desabastecimiento. Son pilares fundamentales para la fabricación de tecnologías avanzadas como turbinas eólicas, vehículos eléctricos, baterías, dispositivos electrónicos y equipos militares, esenciales para la transición energética global.
Brasil ostenta una posición privilegiada en este panorama global, albergando cerca del 23% de las reservas conocidas de tierras raras y casi la totalidad de la oferta mundial de niobio. Además, posee reservas significativas de litio, grafito, manganeso, fosfato y vanadio. Es el segundo país con mayores reservas de tierras raras (21 millones de toneladas, solo superado por China, con 44 millones) y de grafito, y el tercero en níquel.
A pesar de este inmenso potencial, Brasil tradicionalmente optó por la exportación de materia prima bruta con escaso valor agregado, produciendo y procesando poco, lo que le impide capitalizar plenamente estas riquezas para su desarrollo industrial y generación de empleo cualificado.
La ambición de China sobre los MCE brasileños experimentó un crecimiento exponencial. En 2024, las inversiones chinas en Brasil aumentaron un 113% en comparación con el año anterior, alcanzando un total de US$ 4.180 millones.
De esta suma, el sector minero atrajo US$ 556 millones, lo que representa el 13% de estas inversiones. Esta expansión se ha manifestado en una serie de adquisiciones estratégicas:
Frente a la creciente presión internacional y la creciente influencia china, Brasil comenzó a implementar medidas estratégicas. La Agencia Nacional de Minería (ANM) creó una división exclusiva para minerales críticos y estratégicos, una respuesta directa al aumento de aranceles impuesto por Estados Unidos a productos brasileños, incluyendo varios minerales.
Paralelamente, el gobierno federal estableció el Comité de Minerales Estratégicos, bajo la coordinación del vicepresidente Geraldo Alckmin. Sin embargo, a pesar de estos pasos, Brasil aún carece de una Política Nacional para Minerales Críticos (PNMCE) coherente e integrada.
El Instituto Brasileño de Minería (IBRAM) ha propuesto un marco de fundamentos y directrices para una PNMCE, que busca organizar datos, mapear recursos y preparar al país para negociar de manera más estratégica. Entre los desafíos más apremiantes para Brasil se encuentran la limitada exploración geológica (solo el 27% del territorio ha sido mapeado para minerales críticos) y la carencia de infraestructura y tecnologías de refinado a escala industrial.
El presidente Lula ha enfatizado la necesidad de que Brasil ejerza control y obtenga beneficios de sus propios recursos, afirmando: "Si ni siquiera conozco este mineral y ya que es crítico, lo tomaré para mí. ¿Por qué debería dejarlo para otros?". Esta postura se suma a las tensiones arancelarias con EE. UU. y a la estrecha relación de Brasil con China, su principal socio comercial y aliado en el bloque BRICS.
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