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La batalla por el litio argentino y las señales políticas

Para los empresarios mineros, se debe evitar poner en riesgo la posibilidad concreta de que el país se posicione como el tercer productor de litio del mundo. Desde Minería descartaron estatizaciones.

El litio genera expectativas muy grandes en el país: desde cómo impulsar la inversión para la explotación hasta el análisis de las alternativas para su industrialización. El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, se refirió de ese modo al hablar sobre un proyecto de ley de movilidad sustentable que está preparando. Y también los diversos proyectos legislativos que buscan declarar al “oro blanco” como un recurso estratégico. Se llegó a hablar de su “nacionalización”. ¿Tiene un visto bueno desde el gobierno nacional?.

El secretario de Minería de la Nación, Alberto Hensel, despejó las dudas sobre esto último. En recientes declaraciones, el funcionario nacional dijo que no hay chances de avanzar en la nacionalización en el sector minero y remarcó que no está de acuerdo con las iniciativas legislativas que apuntan a ese objetivo.

“No estoy de acuerdo con la declaración de mineral estratégico, ni con la nacionalización, ni con la estatización de nada. Esto forma parte de mis convicciones”, afirmó el funcionario en el marco de una conferencia virtual organizada por la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) y la Cámara de Comercio Argentino Canadiense, en la que compartió panel con el ex gobernador de La Rioja y ex secretario de Minería, Eduardo Maza, con quien coincidió en este punto.

“El Estado tiene que estar para promover ese enorme potencial o ponerlo en acto a través del esfuerzo de los inversores”, agregó al responder la consulta de +e.

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El debate por el “oro blanco” movilizó a la industria minera y a los inversores, ante los rumores de declararlo de utilidad pública.

Con relación a la posibilidad de que se desarrollen nuevas divisiones dedicadas al litio en compañías emblema del sector energético y del Estado nacional, como YPF, Hensel dijo que “es una empresa público-privada, no es una empresa estrictamente estatal, es una empresa con participación pública, que se maneja con estándares internacionales y cotiza nivel global, con lo cual es como cualquier otra empresa. Si quedase constituida ‘YPF Litio’ tendrá que competir como lo hace actualmente en el mercado de los hidrocarburos. No tiene que ver con estatización alguna”, indicó ante el planteo de todos los oyentes conectados.

Las propuestas resonaron esta semana y para los empresarios mineros hacen demasiado ruido y no son claros sus alcances. El presidente de la CAEM, Alberto Carlocchia lo había manifestado ya en un comunicado de la entidad. “Debemos evitar poner en riesgo esta posibilidad concreta dando señales confusas a los inversores acerca de estatizaciones. Son momentos en los que debemos concentrar nuestros esfuerzos para impulsar estrategias de apertura al mercado externo en búsqueda de que el país reciba las divisas que tanto necesita para poner en acto todo nuestro potencial de litio”, señaló el directivo.

“Para transformar los recursos geológicos en recursos para el desarrollo del país, necesitamos seguir incentivando la llegada de inversiones que generen proyectos, para no quedarnos atrás frente a competidores de la inversión minera, aprovechando que hoy, a las cuestiones relacionadas con la demanda producida por las nuevas tecnologías, se suma la ventaja competitiva frente a la situación de otros países de la región”, agregó Carlocchia en un comunicado.

La idea de ponerle el mote de “estratégico” al litio no es nada original. Sin ir muy lejos, una de las tres provincias con recursos y desde donde se producirá la mayor cantidad de litio del país tiene una normativa que lo declara estratégico desde 2011: la ley 5674 de la provincia de Jujuy.

En los países de la región también se trató el tema: lo hizo la dictadura chilena de Augusto Pinochet en 1979 y luego Evo Morales antes del golpe de Estado que lo destituyó en 2019.

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La demanda de litio está atada a determinadas tecnologías, que hoy están en auge pero podrían ser reemplazadas en el futuro.

Por un lado, Chile no puede avanzar con nuevos proyectos, a pesar de tener muchos en carpeta, y solo tiene dos yacimientos de litio en producción que iniciaron la operación antes de que se declare estratégico, y Bolivia, por caso, todavía no produce ni tampoco es un actor relevante para quienes buscan su desarrollo.

Entre las diversas reacciones ante este tipo de propuesta se destaca la de las autoridades mineras de las tres provincias que atesoran las reservas del litio -Catamarca, Salta e incluso Jujuy que ya tiene su ley-, que solicitaron en el marco del Consejo Federal Minero (Cofemin) dejar plasmado en un documento su postura.

Así lo hicieron: “La pretensión de declarar al litio como mineral estratégico va en contra del trabajo que se está realizando desde la Nación y las provincias para atraer las inversiones que requiere el sector para su desarrollo, y que puede perjudicar la explotación y exportación de un mineral”.

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> Proyectos avanzados en el norte del país

De acuerdo a los datos de la Secretaria de Minería de la Nación, hay 18 proyectos que están en etapas avanzadas de factibilidad. En rigor, el que está cerca de la fecha de largada es el proyecto Cauchari-Olaroz, en Jujuy, de Minera Exar, que tiene capitales chinos y canadienses.

Según la CAEM, en caso de avanzar con los emprendimientos que están en carpeta, el país podría pasar a ser el tercer productor del mundo en los próximos años, acortando la brecha con Australia y Chile.

Hasta hace apenas un lustro, con los emprendimientos en salares de Chile y Argentina se cubría el 70% del litio demandado en el mundo. Hoy, la ecuación favorece al litio de Australia, más del 60% del litio que se consume en el mundo viene de ahí.

Para Carlocchia, hay que entender que el momento actual es una “ventana de oportunidad” para los países que, como la Argentina, poseen reservas de litio. “Se deben impulsar normativas que favorezcan la inversión que tienda a la producción, la exportación, generación de divisas y lo más importante lograr la creación de trabajo digno”, señala.

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