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En el NOA no quieren que el litio sea mineral estratégico

En caso de aprobarse, la declaración del litio como mineral estratégico propone crear una empresa estatal para el tratamiento e industrialización del litio. Para las provincias productoras, puede perjudicar la explotación y exportación.

Catamarca, Jujuy y Salta, las dos primeras productoras de litio -desde el Salar del Hombre Muerto, de la firma estadounidense Livent, y de Olaroz, de la australiana Orocobre- y la tercera con gran potencial, no quieren que se le dé al llamado “oro blanco” la categoría de mineral estratégico. Así lo advirtieron las autoridades mineras de las tres provincias, que en la última reunión que convocó a mediados de marzo con la modalidad virtual el Consejo Federal Minero (COFEMIN), conformaron la Mesa de Litio.

“La pretensión de declarar al litio como mineral estratégico va en contra del trabajo que se está realizando desde la nación y las provincias para atraer inversiones que requiere el sector para su desarrollo, y que puede perjudicar la explotación y exportación de un mineral”, señalaron fuentes del COFEMIN.

Desde las dos minas en marcha, una se inició a fines de los '90 y la otra hace seis años, se exportaron más de u$s 200 millones en 2020, lo que representó una producción de unas 32.000 toneladas. En tanto, en el Noroeste argentino hay una decena de proyectos que presentan algún grado de avance en la búsqueda de inversores. El que sí ya tiene fecha de largada, pandemia mediante, es Cauchari-Olaroz, en Jujuy, de Minera Exar, que tiene capitales chinos y canadienses.

La idea de ponerle el mote de “estratégico” al litio no es nada original. De hecho, ya lo hizo la dictadura chilena en 1979 y luego, Evo Morales antes del golpe de Estado que lo destituyó en 2019. Por un lado, Chile no puede avanzar con nuevos proyectos, a pesar de tener muchos en carpeta y solo tiene dos yacimientos de litio en producción que iniciaron la operación antes de que se declare estratégico, y Bolivia, por caso, todavía no produce ni tampoco es un actor relevante para quienes buscan su desarrollo.

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Hasta hace apenas un lustro, con los emprendimientos en salares de Chile y Argentina se cubría el 70% del litio demandado en el mundo. Hoy, la ecuación favorece al litio de Australia, más del 60% del litio que se consume en el mundo viene de ahí.

“Lo que pasó fue que a la falta de iniciativas en la región se sumó el aumento global de la demanda que disparó el precio internacional y posibilitó que sea rentable la producción para los australianos. Es que el proceso de extracción es mucho más costoso porque no se saca de salares sino de rocas. En definitiva, Australia es el productor líder y no lo declaró mineral estratégico”, detalló a +e José De Castro Alem, director del posgrado de Ingeniería de Litio de la Universidad Austral, y ejecutivo en las firmas Integra Recursos Naturales y en Lithium Chile.

En caso de aprobarse, la declaración del litio como mineral estratégico modificaría el régimen legal vigente en materia minera. Por un lado, propone entre otras cosas crear una empresa para el tratamiento e industrialización del litio con participación estatal nacional y de las provincias, que tenga prioridad de intervención en todos los procesos de extracción y explotación del mineral, y la creación de un organismo que apunte a “superar el rol de productor primario y pasar a la generación de valor agregado”.

La iniciativa -firmada por el legislador nacional salteño Lucas Godoy (Frente de Todos)- coincide en ese sentido con la pretensión que desde el Ministerio de Desarrollo Productivo, a cargo de Matías Kulfas, quedó plasmada en el proyecto de Ley de Movilidad Sustentable y Electromovilidad: que las compañías que producen y exploran litio en el NOA también fabriquen las baterías, fundamental para los vehículos eléctricos.

Para De Castro Alem, quien además puso en marcha en 2014 la última mina de litio en entrar en producción en los últimos 20 años (el Proyecto Olaroz en Jujuy) en la Argentina y en la región, la ventaja competitiva que tiene el país para producir litio no implica directamente una ventaja competitiva para fabricar baterías.

“¿Por qué harías una batería en la Argentina si los mil millones de usuarios finales están en China? Ni siquiera Australia produce baterías y al menos ellos están cerca”, cuestionó. “En segundo lugar, para fabricar una batería tendríamos que importar el 90% de los materiales -como cobalto de alta calidad, niquel de alta calidad, grafito de alta calidad-, porque el litio es apenas un componente, también tendríamos que generar toda la capacidad técnica, la infraestructura”, agregó.

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Así las cosas, según el experto, a pesar de no tener ninguna ventaja competitiva para fabricar baterías, el país puede definir como política que va a empezar a hacerlo, y de hecho, se ha instalado una fábrica en Jujuy. El problema, a su entender, “es que esa mochila se la cuelgan a un productor primario de litio”.

“Se demoniza al productor de litio como un mero extractor de recurso que no da valor al recurso y no es así. Producir carbonato de litio para ser usado como materia prima en baterías requiere de un proceso químico complejo. En eso nos deberíamos especializar, y en generar valor a partir de las salmueras”, consideró.

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