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Las industrias minera y metalúrgica confían en reducir la huella de carbono

El 79% de los ejecutivos consultados en América Latina aseguró que podrán seguir produciendo con cero emisiones de gases de efecto invernadero.

La demanda para que una mayor cantidad de países incorpore metas de descarbonización no es ajena a la industria de la minería y los metales, que deben asegurar su crecimiento reduciendo su impacto ambiental. En éste sentido, los empresarios de la región se mostraron optimistas, al tiempo que buscan soluciones sostenibles y la incorporación de buenas prácticas en ESG (Environmental social and governance) en sus modelos de negocio.

Los datos surgen del estudio “Perspectivas Globales para la industria de la minería y los metales 2023”, realizado por KPMG y basado en entrevistas a 434 ejecutivos de alto nivel de todas las regiones, incluyendo sudamérica (47 ejecutivos de Brasil, Chile y Perú). Las empresas de los ejecutivos encuestados producen principalmente cobre (33%), aluminio (20%) y acero (18%).

El informe muestra cómo los ejecutivos del sector se preparan para cumplir con los objetivos de descarbonización y de crecimiento que el mundo demanda para acelerar la transición energética. Concretamente, a los directivos sudamericanos las principales preocupaciones son: el aumento de los costos operativos (45%); la alta concentración geográfica de la producción (32%); los largos plazos de desarrollo de proyectos (32%), y la inestabilidad política de los países (30%).

Para el socio Líder de Minería de KPMG Argentina, Mario Belardinelli, “la transición energética es una necesidad que surge como respuesta de las principales economías mundiales para combatir el cambio climático. Lejos de generar un conflicto entre energías, combustibles fósiles versus fuentes de energías limpias, las complementa. Esta transición origina valiosas oportunidades de negocios, se estima que para 2050 un aumento del 500% en la producción en ciertos minerales críticos como grafito, litio, cobalto y cobre. Pero a la vez expone al sector a riesgos y desafíos: la necesidad de grandes volúmenes de agua, lograr sostenibilidad en la operación, inversiones en logística e infraestructura y un marco jurídico y económico que otorgue previsibilidad y competitividad. Todo se podrá lograr por medio de la cooperación entre los gobiernos y la iniciativa privada para desarrollar una extracción responsable y adecuada de los minerales.”

Según la encuesta, el 79% de los directivos de la región afirma tener confianza o mucha confianza en que la producción seguirá aumentando, sin comprometer los objetivos para un futuro con cero emisiones de gases de efecto invernadero.

Mientras que en la industria minera y metalúrgica, los empresarios parecen confiar en que puede satisfacer el enorme aumento de la demanda de minerales necesarios para las tecnologías de energía limpia. Entre los ejecutivos sudamericanos, el 85% tiene confianza o mucha confianza en que eso suceda.

Asimismo, entre los ejecutivos sudamericanos, el 51% tiene la intención de transformar la eficiencia de costos de las operaciones por medio de inversiones en tecnología; el 40% espera acceder a nuevos clientes y mercados.

En tanto, entre los encuestados de América del Sur, solamente el 45% dice que se priorizará la exploración de tecnologías alternativas de bajas emisiones (como el reciclaje de carbono de circuito cerrado para acero).

Sucede que los cambios tecnológicos son vistos como el factor más importante en las proyecciones de demanda para los próximos cinco años. Esta opinión es compartida por el 66% de los encuestados sudamericanos.

El esfuerzo por descarbonizar está redibujando el mapa de la industria minera y metalúrgica. Casi una cuarta parte de las empresas, incluyendo las sudamericanas, planea aumentar significativamente su presencia geográfica y otro 41% en hacerlo a menor escala.

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