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Descarbonización, el gran objetivo que busca la transición energética

El shale gas está llamado a jugar un rol importante en los desafíos para reducir las emisiones.

En los próximos años se vislumbrarán grandes cambios en el sector de la energía de la mano de la transición hacia fuentes más limpias para combatir el cambio climático. Las grandes compañías de la industria hidrocarburífera toman nota y elaboran sus propias estrategias.

Las empresas ya piensan en asumir un rol multienergético: invertir en petróleo y gas pero también en energías renovables, y a su vez afianzar mejores prácticas puertas adentro sobre la sustentabilidad y la reducción de gases de efecto invernadero.

Hay “10 principios” que constituyen el Pacto Global de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Derechos Humanos, Trabajo, Medioambiente y Anticorrupción, y también están los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a los que adhieren las grandes firmas del sector energético.

A nivel global, los países desarrollados quieren disminuir el uso de combustibles contaminantes, por lo que en los últimos años empezó una tendencia a utilizar más gas natural (el hidrocarburo de transición), energía renovable y energía nuclear.

Mientras la ciencia busca aprovechar alternativas de combustibles más amigables con el ambiente, la transición energética plantea el uso de las diferentes fuentes de energía de manera diversificada y eficiente.

A la Argentina le aparece la oportunidad, con Vaca Muerta, de recuperar el autoabastecimiento de gas e incluso utilizarlo como Gas Natural Licuado (GNL) para el transporte y reemplazar combustibles líquidos más contaminantes. Pero también vienen desarrollándose importantes parques eólicos en la Patagonia y ganan cada vez más espacio en la matriz energética.

El dato: 24%. El pico histórico de abastecimiento de energía eléctrica por fuentes renovables en Argentina se alcanzó el 24 de mayo y comprendió al 24% de la demanda.

Además, el Gobierno abrió la discusión para impulsar el hidrógeno, a través de un foro que permite el intercambio con los diferentes desarrolladores en el país.

El valor de este tipo de políticas cobra relevancia cada 5 de junio, en ocasión del Día Mundial del Medioambiente, cuando se recuerda la apertura de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, realizada en Estocolmo en 1972. Allí se aprobó el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA).

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