Jorge Sapag: "Hay que respetar la palabra empeñada"

El ex gobernador Jorge Sapag se refirió a las oportunidades del shale para el país. Pidió reglas claras para mantener la confianza de los inversores en Vaca Muerta.

Por Fernando Castro - David Mottura

El ex gobernador Jorge Sapag es optimista con Vaca Muerta como factor de desarrollo para el país, independientemente de quién llegue a la Casa Rosada el 10 de diciembre. “Hace 10 años, cuando planteaba el objetivo de desarrollar los no convencionales, parecía una quimera. Y hoy esto es una realidad que es irreversible”, sostuvo en una entrevista con +e. Sin embargo, cuestionó los cambios abruptos en las reglas para la industria hidrocarburífera, que generan desconfianza en los inversores.

Sapag apostó y es uno de los principales impulsores del shale. Y conoce como pocos políticos las claves para el desarrollo de una industria que puede ser central para el momento económico que viene.

Hace años que menciona la necesidad de acuerdos que hagan sostenible el desarrollo del shale y menciona la centralidad de la política en el crecimiento del futuro.

–Parece no haber expectativas para una posible solución del actual contexto del barril de crudo, al margen del color político que se quede en la Rosada. ¿Cuál es el camino de salida para Vaca Muerta?

Por estos días, donde estamos sumergidos en un clima de fuerte incertidumbre producto de estar viviendo la transición más larga de nuestra historia democrática, yo sigo teniendo una mirada optimista cuando pienso en Vaca Muerta. Cuando pienso que hace 10 años, cuando planteaba el objetivo de desarrollar los no convencionales, parecía una quimera. Y hoy esto es una realidad que es irreversible, que se logró gracias a la voluntad política de actores de distintos signos políticos, de los empresarios, los trabajadores y el respaldo de amplios sectores de la sociedad. En este camino siempre aparecieron piedras en el camino. Y cada vez que pasó eso, trabajamos todos juntos para quitarlas y no desviar el rumbo. Y una vez más, es lo que tenemos que hacer.

–¿Suscribe la necesidad de un gran acuerdo para Vaca Muerta como se reflotó en los últimos días por la situación que generó el Decreto 566?

Creo que a esta altura nadie tiene dudas de que Vaca Muerta es uno de los dos o tres proyectos principales que tiene Argentina para escapar de sus crisis recurrentes y alcanzar su desarrollo. Un desarrollo que tiene que ser sustentable económicamente, pero también socialmente y ambientalmente. El primer desafío que tenemos por delante es estabilizar la economía y lograr disminuir la inflación. A la par de esto, tenemos que respetar la palabra empeñada, mantener las reglas de juego. No le podemos pedir a alguien que venga a invertir bajo determinadas condiciones y luego que se entere por los diarios de que esas condiciones cambiaron.

–¿Es central una reforma jurídica para garantizar las exportaciones y profundizar la veta exportadora?

Lo central es que nos sentemos a la mesa el nuevo gobierno nacional, las provincias, el sector privado y los trabajadores y definamos un plan con metas de corto y mediano plazo, a partir de un objetivo común, que debe ser aprovechar las oportunidades que tenemos los argentinos para generar empleos y divisas de la mano de Vaca Muerta. Fortaleciendo los aspectos positivos y corrigiendo donde haya que hacerlo. Y en función de estas metas, diseñar los instrumentos que sean necesarios. Pensando este plan basados en un nuevo paradigma. Ya no desde la escasez de los recursos hidrocarburíferos, sino desde la abundancia de gas y de petróleo para abastecer el mercado interno y para exportar.

–¿Cómo se sale del dilema de la tarifa interna dolarizada? ¿O no se sale y es una condición para mantener el nivel de producción a futuro?

Cuando alguien decide invertir en Vaca Muerta, lo hace luego de haber comparado la rentabilidad que le va a brindar esa inversión respecto de otras cuencas. Y solo si nosotros podemos ofrecer una rentabilidad similar o mejor, van a continuar viniendo estas inversiones, que han superado los 27.000 millones de dólares en los últimos siete años. La posibilidad de continuar desarrollando Vaca Muerta depende de la capacidad que tengamos de atraer inversiones, y para ello es necesario que el precio del petróleo crudo tenga precios que acompañen a los mercados internacionales. A la par, es fundamental que trabajemos en crear un mecanismo de estabilización de precios de los combustibles líquidos que cuide al consumidor minorista para que las variaciones abruptas del dólar o del precio internacional no hagan inviable su traslado de estos precios al mercado.

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