Industria Naval

La industria naval apunta al hidrógeno

A nivel global, el uso de GNL en embarcaciones pierde espacio a manos del hidrógeno y las alternativas eléctricas.

Como país miembro de la Organización Marítima Internacional (OMI), que tiene representación en Londres y es la entidad global que da los lineamientos en cuanto a los avances de las energías renovables para el sector naval, Argentina no puede ser ajena a los desarrollos tecnológicos que apuntan en la dirección de la eficiencia energética, la disminución de las emisiones de efecto invernadero y la adecuación a los combustibles denominados limpios. Sin embargo, el país tiene un atraso importante en comparación con los centrales.

“Por temas políticos y económicos, y también por nuestra ubicación geográfica que es terminal y eso influye en este escenario de desfasaje, es como que venimos corriendo de atrás en cuanto al desarrollo de tecnologías renovables para la industria naval”, advierte a +e el director de la carrera de Ingeniería Naval del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), Norberto Fiorentino. “El mundo hace ya más de 20 años que utiliza el gas natural licuado (GNL) como combustible en embarcaciones, mientras que en Argentina recién estamos empezando a discutir el uso de GNL en la propulsión de buques para lo que es la hidrovía”, ejemplifica.

El GNL es una solución alternativa al uso de los combustibles fósiles que tienen una mayor emisión e impacto en el ambiente. En relación con la industria naval, Fiorentino señala que ya hay estudios que indican que el GNL no es una solución óptima y definitiva, y que depende de varios factores, entre ellos la calidad del gas y la procedencia.

“No todo el gas es igual, y hay estudios que están demostrando que si no se controla la emisión del metano, que es el resultado de la combustión del gas, podría tener efectos que, en vez de mejorar la condición, la empeorarían”, explica el experto, y sostiene que en ese sentido es primordial dar cuenta de que en el mundo se trata de una tecnología que ya tiene 20 años de desarrollo y que por eso hoy se buscan alternativas.

“Hoy el camino es el hidrógeno o alternativas tecnológicas de propulsión eléctrica, y las tecnologías están acompañando a estos desarrollos”, asevera Fiorentino, y estima: “Creo que en Argentina vamos a tener una transición más rápida hacia las tecnologías más limpias, por los avances tecnológicos que acortan los tiempos cada vez más creo que la transición nuestra al hidrógeno va a ser mucho más rápida que al GNL”.

En ese punto, el especialista remarca que sin una proyección de 10 años va a ser inviable un desarrollo en este sentido. “Sin un master plan, es muy difícil que las cosas se hagan. Si miramos el mapa, es evidente que somos un país marítimo, un país terminal, que tenemos explotación pesquera, hidrocarburos, offshore, hidrovía. Pero falta una ley nacional que regule todo esto y vivimos a espaldas del agua, esa es la realidad, a pesar de que contamos con muchos recursos marítimos”, asevera, y comenta que, sobre el GNL, la Prefectura está trabajando en desarrollar normativa de aplicación específica que hoy no existe a nivel nacional.

Según Fiorentino, a diferencia del GNL, el hidrógeno no tiene contras en cuanto a lo ambiental porque es totalmente limpio, pero sí hay que tener en cuenta medidas específicas de control en seguridad y almacenamiento.

Otro tema para considerar es el suministro. El experto apunta que los desarrollos de combustibles alternativos para la industria naval se llevan adelante y se concretan con éxito en países en donde ya se pudo resolver cómo se gestiona la carga.

“En Argentina, es otro tema fundamental que tenemos para resolver: los puntos de suministro. La hidrovía es larga, hay que desarrollar la logística para ver en qué puntos se va a contar la infraestructura para la recarga, tanto de GNL como de hidrógeno, o también podría haber barcos eléctricos. Como sea, la solución tecnológica tiene que venir acompañada de un desarrollo logístico”, afirma el especialista.

En cuanto a la industria naval con propulsión eléctrica, Fiorentino detalla que existe a nivel global pero para embarcaciones de menor escala, y para buques más grandes existe con un grupo electrógeno a bordo, que para generar utiliza gas natural, o con un reactor nuclear a bordo, que en ese caso sería sin ningún tipo de emisión. Pero en esos casos se tienen que tomar otros recaudos específicos en cuanto a la seguridad. Además, Fiorentino recomienda que no se pierda de vista el concepto de eficiencia energética relacionado con el diseño de las embarcaciones.

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> Tigre: un proyecto trunco

“Un proyecto interesante que quedó afectado por los cambios políticos en 2019 y después por la pandemia es el de la renovación de las lanchas del Municipio de Tigre, en Buenos Aires. Se planificó un recambio de toda la flota en el Delta, pero manteniendo el estilo, solo modificando los materiales de madera a plástico para reducir costos de mantenimiento y aplicando una tecnología más eficiente”, recuerda Fiorentino. La idea apuntó a cambiar las lanchas por otras totalmente eléctricas, que no contaminan y son silenciosas. Para ello, también hay que generar una infraestructura terrestre para la carga de las baterías.

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