incertidumbre

A los desarrollos masivos les llegó la era del freezer

Las operadoras pusieron el freno de mano. La curva incremental del crudo está en el congelador. Las casas matrices dejaron en stand by sus proyectos en el shale.

POR FERNANDO CASTRO - fcastro@lmneuquen.com.ar

Las casas matrices de los grandes jugadores en Vaca Muerta esperan definiciones políticas. Mientras tanto, la llegada de las temperaturas más elevadas en las áreas de Vaca Muerta vino con la paradoja del freezer: según pudo saber +e de dos fuentes del gobierno neuquino, tres de los grandes desarrollos masivos que iban a duplicar la producción de crudo en los próximos cinco años dieron un frenazo.

Es la peor perspectiva en un contexto de indefiniciones, en la previa de la confirmación de los planes de inversión para las áreas del shale que venían recibiendo fondos a un ritmo de 5000 millones de dólares por año.

Al mismo tiempo, las consultas con las productoras son poco halagüeñas. Afirman que tratan de tirar vasos comunicantes con el albertismo. Por ahora, las ideas que reciben les dejan un mix de buenas intenciones con preguntas acerca del margen de probabilidades: pese a que le ponen empeño, todavía no tienen del todo claro cómo explicarse eso de un fuerte incentivo para Vaca Muerta con la muy probable continuidad de un escenario de restricciones para la movilidad de divisas y el giro de dividendos.

“Stand by” es la frase con la que estas productoras definen el estado de sus principales proyectos en no convencionales. Esto es, básicamente, no comenzar a transitar la curva incremental de producción que, tal como preveían, iba a implicar un escenario de gran crecimiento de la producción de shale oil superando la demanda interna, lo que planteaba un escenario para las exportaciones de crudo, en un contexto de ductos que permiten bombear en el corto plazo unos 200.000 barriles más hacia el Atrlántico y el Pacífico.

“Hoy el escenario es uno donde todas las posibilidades están en juego: desde una salida rápida de la actual coyuntura hasta una profundización del cuadro si quienes tienen que tomar las decisiones políticas no dan respuestas rápidas”, opinó una fuente con acceso a los despachos oficiales del gobierno provincial.

Esta semana no podría haber dejado datos más preocupantes: tal como lo había adelantado +e, hay entre nueve y diez equipos menos de perforación luego de la irrupción del actual contexto para la producción shale, de acuerdo con el momento que se tome.

A eso se sumaron los datos del fracking, también adelantados por la edición digital de este suplemento: 200 etapas de fractura menos en septiembre que las registradas en agosto.

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Pese a que no habrá confirmaciones oficiales, las fuentes del gobierno sostienen que en el actual contexto áreas como los tres bloques que entraban en desarrollo masivo de Shell (Cruz de Lorena, Sierras Blancas y Coirón Amargo Sur Oeste) y las de ExxonMobil (Bajo del Choique-La Invernada) son parte de las que ahora están en modo espera. Junto a áreas como Bajada del Palo (Vista Oil & Gas), eran las que llevarían a dar un nuevo paso a Vaca Muerta y su producción de shale oil.

En este escenario pareciera que lo mejor que podría ocurrir es solo un “delay”, un retraso o demora en el posible paso a modo factoría de estas áreas.

Por otro lado, parte de lo central, no solo ya para la Cuenca Neuquina sino para el país en general, pasará por la necesidad de abastecimiento, por caso, de gas.

El actual esquema de indefiniciones, en la foto que va del corto al mediano plazo, también se da de frente con la necesidad de mantener los niveles de producción actuales para no tener que comprar en el exterior.

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Argentina llegó a insumir unos 15.000 millones de dólares anuales en la compra de energía, en buena medida en la forma de los buques metaneros que aparcaban en Bahía Blanca para reinyectar gas.

Es la foto menos deseada, no solo por el impacto de una industria incipiente, sino también por la falta de fondos en el actual contexto financiero.

En ese sentido, el dilema pasa por saber de dónde saldrá el dinero para sostener el actual proceso de producción de shale gas, sustancial para evitar el declino de la producción nacional.

El gas no convencional explicó en agosto el 48% de la producción total, en un contexto en el que el 78% del convencional declina a razón del 8% anual. Mantener ese ritmo en Vaca Muerta requiere de una fuerte inversión.

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