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El shale ante el cambio de mando

Los inversores de Vaca Muerta tuvieron dos señales: menos retenciones y una nueva ley.

Vaca Muerta es un motor productivo que funcionaba en velocidad crucero, incluso con la macroeconomía en contra. Los inversores giraron del shale gas al shale oil cuando cambiaron las reglas de la Resolución 46. Pero el golpe que tumbó el ritmo de los hidrocarburos no convencionales fue el decreto de necesidad y urgencia 566, que le puso un techo al precio del crudo y fue precipitado, en meses donde las operadoras están cerrando sus planes de inversión a nivel global.

Una decisión política del ex presidente Mauricio Macri, la de congelar el precio de los combustibles por tres meses, con el fin de recuperar algunos votos después de las primarias. Algo que no ocurrió debido a los marcados signos de debilitamiento de la economía argentina, las imprecisiones de las medidas políticas y la vuelta la Fondo Monetario Internacional que preocupó a la sociedad.

Alberto Fernández logró quedarse con la presidencia de la Nación en primera vuelta. Si bien en su discurso de asunción priorizó la lucha contra el hambre y la reactivación económica, sin mencionar a Vaca Muerta, puso en marcha una nueva YPF. Guillermo Nielsen fue designado y puesto en funciones a cargo de la empresa el 13 de diciembre, mucho antes de abril, cuando vencía formalmente el cargo de Miguel Gutiérrez. La necesidad de un nuevo plan para la compañía era urgente.

Las dos señales que recibió Neuquén en estos casi veinte días de gestión del albertismo fueron la baja al 8% de las retenciones a la exportación de petróleo y el avance de un proyecto de ley para “desriskear” a Vaca Muerta -garantizarle a los inversores que funciona independiente de los avatares de la macro-, que sería monitoreado por el propio Nielsen.

A este último punto se le incorpora el anuncio del diputado nacional Darío Martínez sobre la posibilidad de una ley para el shale, un instrumento en paralelo a la Ley Nacional de Hidrocarburos. En la Casa Rosada quieren empezar a trabajarla.

La palabra que resuena en estos últimos días del 2019 para Vaca Muerta es “expectativa”.

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