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El detalle del plan de obras para el gas del Gobierno

Los ambiciosos proyectos y las inversiones que pretende la gestión de Alberto Fernández son contrarreloj: el límite es el invierno del 2023. La prioridad es el primer tramo del gasoducto de Vaca Muerta para ampliar la producción.

El plan de obras ambicioso que propuso el gobierno nacional. Habrá que darle tiempo al tiempo para saber si se lograrán los objetivos, pero es toda una señal para la industria de los hidrocarburos el anuncio del llamado a licitación del gasoducto de Vaca Muerta, al que denominarán Néstor Kirchner, y otra serie de obras de ductos y ampliaciones de los tendidos destinados a transportar el gas natural desde la Cuenca Neuquina a toda la Argentina, creciente pero con limitaciones por los actuales cuellos de botella en la infraestructura existente.

Las inversiones llegarán a u$s 3471 millones hasta el 2023, y una de las prioridades será el tramo del gasoducto de Vaca Muerta que conectará Tratayén con Salliqueló. Ese ducto, anunciado por el gobierno nacional y confirmado por el presidente Alberto Fernández, implicará el desembolso de u$s 2540 millones.

El parque de obras, además, incluye la ampliación del Neuba II, con un desembolso de u$s 85 millones, los tramos finales en la provincia de Buenos Aires por u$s 75 millones, la vinculación Mercedes-Cardales por u$s 132 millones y la expansión Gasoducto Centro-Oeste por un total de u$s 160 millones.

Según un informe de la Secretaría de Energía de la Nación, la ampliación del Neuba II permitirá el transporte de gas natural “desde la conexión Saliqueló hasta diversos puntos de entrega de las zonas de Buenos Aires y GBA, llegando hasta la cabecera del Gasoducto Mercedes-Cardales para alimentar el Litoral”.

“Además, viabilizará el transporte firme incremental de GN desde la conexión Salliqueló hasta puntos de entrega ubicados aguas abajo, otorgando flexibilidad para abastecer diversos centros de consumo y contribuyendo en todos los casos a reemplazar 10 MMm3/d de importación de GNL con gas natural de la Cuenca Neuquina”, apunta el reporte oficial.

Con relación a la ampliación de los tramos en Buenos Aires, esa obra tiene como objetivo el refuerzo del tramo final de los ductos operados por TGN desde San Jerónimo a Buenos Aires. De este modo, el sistema de transporte tendrá mayor caudal a la Estación de Transferencia Los Cardales. Y agrega el informe: “En conjunto con la ampliación del gasoducto Neuba II y la llegada de mayor volumen a la Cámara Ezeiza, se busca el reemplazo de combustibles líquidos en Centrales de Ciclo Combinado en CABA y La Plata”.

En tanto que el gasoducto Mercedes-Cardales unirá los sistemas sur y norte para diversificar las opciones de abastecimiento para transportar más gas natural desde la Cuenca Neuquina. “Además reforzará el suministro a la generación eléctrica y, en materia de abastecimiento regional, permitirá reforzar la exportación regional hacia la República Oriental del Uruguay, Paraguay y/o Brasil”, detalla el reporte de la cartera que dirige Darío Martínez.

La expansión del gasoducto Centro Oeste es una inversión que pretende aprovechar el transporte que va en dirección Neuquén-Cuyo, incluso abrir las chances de exportar hacia Chile por Gas Andes. “Esta expansión incrementará la capacidad de transporte del Gasoducto Centro Oeste en 5 MMm3 /d, pudiendo alternativamente sumar volumen a los saldos exportables, a la demanda estacional de Cuyo o eventualmente llegar con mayor volumen a San Jerónimo en el Litoral”, explica el documento de la Secretaría de Energía.

El plan nacional contempla también la reversión del gasoducto Norte en dos etapas. El sentido actual es norte-sur, pero ante la caída del gas en Bolivia y la declinación de producción del norte argentino, el objetivo es cambiar parcialmente la dirección del flujo del caño para llevar gas de Vaca Muerta a los consumos residenciales, industriales y de centrales térmicas instaladas en el NOA. La primera etapa implicará una inversión de u$s 74 millones y la segunda otros u$s 100 millones.

Otras dos obras complementarias implican la ampliación de capacidad de compresión del GNEA -un ducto que actualmente está en servicio de forma parcial- y la conexión GNEA-San Jerónimo.

El primer proyecto considera cubrir las demandas de gas desde Santa Fe, Chaco, Formosa y Salta. Y la llegada de gas de Vaca Muerta a Campo Durán, en territorio salteño, posibilitará disminuir las importaciones de gas de Bolivia.

La conexión a San Jerónimo es una “obra que busca ampliar la capacidad del transporte y posibilitar el flujo de gas hacia el norte por el gasoducto GNEA, continuando el loop existente de 30” del gasoducto San Jerónimo-Santa Fe, en una longitud que permita desplazar el nuevo caudal de gas”.

> Los pedidos del Enargas a las transportistas

El Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) ha venido monitoreando las tareas de las transportistas para optimizar el sistema de gasoductos y solicitar las inversiones necesarias para mejorar la capacidad de mayores envíos de gas natural, en particular desde la cuenca neuquina.

Las reuniones han sido principalmente con TGS y TGN a lo largo de estos últimos dos años, con mucha actividad en la pandemia con la mirada puesta en cómo resolver las limitantes de infraestructura para el gas natural de la Argentina.

En noviembre del año pasado, por caso, se estudiaron alternativas financieras con el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para las propuestas de ampliación y optimización.

En aquellas conversaciones comenzó a hablarse de cómo aprovechar las capacidades ociosas del Sistema Sur, aumento de la maniobrabilidad y flexibilidad del Sistema Oeste, reversión del flujo del Gasoducto Norte y la sustitución de las importaciones de Bolivia por gas de producción nacional.

“Desde el BICE expresaron que se están realizando los análisis históricos de los fideicomisos utilizados en las obras de ampliación de los Sistemas de Transporte Norte y Sur que se desarrollaron ininterrumpidamente entre 2004 y 2015, injustificadamente detenidas a partir del año 2016, con el fin de desarrollar metodologías superadoras que permitan reducir los tiempos insumidos en el proceso”, indicaba un comunicado del Enargas de fines del 2020.

“A su vez, las Transportistas evaluaron las variantes contables que se podrían manejar según el tipo de financiación que se termine adoptando”, agregaba la nota del organismo que encabeza Federico Bernal.

Las tareas realizadas

En el período 2017-2019 no hubo incrementos de la potencia instalada del sistema de gasoductos, de acuerdo a la información relevada por el Enargas, siendo el período más prolongado -nada menos que tres años consecutivos sin incrementos- desde los 90.

Así lo reflejaba un informe del Enargas de enero del 2021, realizado en el marco del programa de Análisis y Visualización de Datos del Servicio Público de Gas por Redes. Ahí se podía ver la evolución del sistema de transporte de gas de 1993 a 2019.

“En 1993, el Sistema Licenciado de Transporte a nivel nacional contaba con una potencia instalada en sus plantas compresoras de 491.700 HP. Al concluir 2019, se habían habilitado unos 664.000 nuevos HP, representando un crecimiento del 135% entre 1993 y 2019”, apuntaba.

“En cambio, durante el período 2016-2019, el incremento en la potencia instalada fue de tan sólo 0,1%. Es de destacar que entre los años 2003 y 2015, se pasó de 821.900 HP a 1.154.200 HP, lo que representa un crecimiento de más del 40%”, remarcaba.

“Entre 2008 y 2012, se amplió la potencia instalada en 30.900 HP agregados al sistema Norte de TGN, mientras que otros 213.900 HP se distribuyeron entre el Gasoducto San Martín y los Tramos Finales de TGS, lo que representó un crecimiento del 27% respecto de 2007”, añadía.

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