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"Tenemos que ser confiables para el resto del mundo"

Daniel González, director ejecutivo de IDEA, adelantó la mirada que tiene el mundo empresarial sobre cómo potenciar al país como un proveedor global confiable de energía. El foro debatirá estos temas durante un evento en Neuquén.

El jueves próximo se realizará en Neuquén capital el encuentro Experiencia IDEA Energía, jornada en la que altos directivos de empresas energéticas, funcionarios, consultores y representantes gremiales debatirán sobre la posibilidad que le presenta al país el contexto internacional y en la urgencia de aprovecharla en el marco de la transición energética.

Se abordarán los desafíos de los diferentes sectores energéticos (hidrocarburos, biocombustibles, renovables, litio e hidrógeno) desde una óptica empresaria enriquecida con las visiones del gobierno nacional y los provinciales, así como del sindicalismo.

En diálogo con +e, Daniel González, director ejecutivo de IDEA, adelantó la mirada que tiene el mundo empresarial sobre este momento particular de la Argentina y lo que hace falta para potenciar al país como un proveedor global confiable de energía.

¿Cuáles serán los ejes del debate de la Experiencia IDEA Energía de este año en Neuquén?

El eje vertical del evento es la repriorización de la seguridad energética por parte de los países y la oportunidad que esto representa para Argentina, en términos de posicionamiento como proveedor seguro de hidrocarburos para el mundo.

Otros temas serán: la integración energética regional; las políticas públicas para el sector energético; las inversiones necesarias en infraestructura de petróleo y gas y de energías renovables; los biocombustibles; y las nuevas fuentes de energía (el litio, el hidrógeno).

¿Cuáles son las cuestiones centrales de política económica que se deberían resolver de manera más urgente para potenciar el desarrollo de Vaca Muerta?

Desde IDEA, buscamos instalar una conversación bien de fondo: la necesidad de que existan políticas de Estado en materia energética que se mantengan en el tiempo y que nos permitan aprovechar la ventana de oportunidad inédita creada por el contexto geopolítico de creciente búsqueda de seguridad energética por parte de los países y de avanzar con la transición energética. Por supuesto que el sector tiene demandas bien puntuales como los costos crecientes en dólares, las trabas a las importaciones, la dificultad de repatriación de divisas, la falta de financiamiento y la forma en que se expiden los permisos, entre otros temas.

En el contexto internacional actual, hay consenso en la idea de que Argentina puede posicionarse como un proveedor de energía para países desarrollados. ¿Qué debe hacer el país para mostrarse como un socio confiable para esas naciones?

Desde IDEA, siempre ponemos el énfasis en la necesidad de políticas de Estado, es decir, que haya una continuidad en las reglas de juego a lo largo del tiempo. Un acuerdo explícito respecto del rumbo de la política energética entre los diferentes candidatos a la Presidencia podría abonar en este sentido. Tenemos que ser confiables para el resto del mundo.

Las previsiones de los planes de inversiones presentados por las productoras en Vaca Muerta a las autoridades para este año indican un escenario de crecimiento. ¿Cómo consideran desde el sector privado que puede influir en la actividad el calendario electoral?

Esperamos que el calendario electoral no impacte en los planes de inversión para Vaca Muerta. No hay grieta en la dirigencia argentina respecto de la necesidad de aprovechar estos recursos energéticos. Este consenso quizás se haya visto facilitado porque la energía no es un sector más de la economía. Es un insumo fundamental para todo el aparato productivo y para los hogares. Además, la energía impacta en la macroeconomía, a través de la balanza comercial energética, es decir, el saldo entre las importaciones y las exportaciones de energía. Dada la ausencia de condiciones sostenidas para la inversión, el saldo comercial energético ha sido deficitario desde 2012, con excepción de 2020 (por la pandemia). Si se hicieran las inversiones necesarias, el sector podría revertir el déficit y contribuir a la estabilidad macroeconómica.

En materia regulatoria, ¿considera que es necesario adaptar el marco normativo a la nueva realidad del crecimiento productivo que vienen demostrando los yacimientos no convencionales de petróleo y gas? De ser así, ¿en qué aspectos?

Entre los especialistas existe consenso respecto de que, para que el sector energético ocupe un rol clave en el desarrollo económico y aporte a la estabilidad macroeconómica del país, el precio de los hidrocarburos a nivel local debe mantener una relación con los precios internacionales. No podemos seguir aplicando una lógica de escasez si queremos que el país se convierta en un gran exportador mundial. Por supuesto que puede darse gradualmente y sin ninguna duda en lo que hace a los precios regulados tiene que tenerse en cuenta a los que no pueden pagar esos precios: seguridad energética justamente es la disponibilidad de energía a precios razonable para la industria y la ciudadanía en general.

La persistencia de un desacople significativo entre el precio de los hidrocarburos en el mercado local y el del mercado internacional es la principal causa de la reducción de las inversiones en las últimas décadas y encima, ha profundizado el déficit fiscal. Desde IDEA, consideramos que aumentar la producción y las exportaciones es la mejor manera que exista energía abundante y a precios razonables para el mercado local.

¿Tiene capacidad el país -tanto el sector privado como el público- para seguir financiando nuevas obras de infraestructura claves para potencial el salto exportador de Vaca Muerta o necesita de la llegada de capitales externos?

La magnitud de las inversiones necesarias para el desarrollo pleno de Vaca Muerta es tal que requiere capital de escala y, en consecuencia, hay que complementar el capital doméstico con capital extranjero porque con el local no alcanza. Hay que salir de la falsa antinomia entre capital local e internacional y tener en cuenta que la inversión extranjera directa suele ser intensiva en la transferencia de conocimiento y tecnología a todo el tejido productivo, a través de su cadena de valor.

¿Cuáles consideran que deben ser los ejes de la discusión de las políticas energéticas que debería tener en cuenta el próximo gobierno?

Como empresarios, no es nuestro rol diseñar las políticas públicas. Solo pedimos que los gobiernos generen reglas de juegos claras y nos allanen el camino para poder invertir y agregar valor. En este sentido, consideramos que toda política energética debería apuntar a maximizar el desarrollo de los recursos energéticos, compatibilizándolo con la macroeconómica. El ordenamiento macroeconómico es necesario para que exista financiamiento y se destraben las importaciones que el sector necesita. Durante Experiencia IDEA Energía, podremos escuchar las miradas de Nicolás Arceo, Nicolás Gadano, Daniel Gerold, Gustavo Lopetegui, Sergio Massa y Flavia Royon al respecto.

¿Qué rol debería tener en el plan económico del gobierno nacional el sector de la energía?

El plan económico de cualquier gobierno nacional deberá incluir una política energética consistente, considerando su impacto en términos de divisas y de costo fiscal y la necesidad de asegurar el abastecimiento.

Como ya hemos dicho, la energía no es un sector más de la economía. Además de representar casi 7% del PBI como sector, es un insumo fundamental para todo el aparato productivo y para los hogares.

Por otra parte, la energía impacta en la macroeconomía, a través de la balanza comercial energética, es decir, el saldo entre las importaciones y las exportaciones de energía. Dada la ausencia de condiciones sostenidas para la inversión, el saldo comercial energético ha sido deficitario desde 2012, con excepción de 2020 (por la pandemia). Si se hicieran las inversiones necesarias, el sector podría revertir el déficit y contribuir a la estabilidad macroeconómica.

La energía también tiene impacto fiscal en Argentina, dado que está subsidiada. El gobierno se comprometió a reducir en 0,5 puntos porcentuales del PBI los subsidios energéticos este año. De cumplirse este compromiso, los subsidios a la energía representarían un 1,5% del PBI.

¿Cuáles son las condiciones necesarias para desarrollar otro tipo de fuentes de energías en el país? (Por hidrógeno, litio, producción de GNL).

Las condiciones generales son bastante similares. En todos los casos, se necesitan reglas de juego estables que permitan atraer inversiones, como ya hemos dicho.

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