El efecto multiplicador del petróleo en el mercado laboral

La industria petrolera es el sector de la economía que genera más empleo indirecto por cada puesto. Paga los mejores salarios y la mano de obra tiene la mayor calificación.

La industria petrolera es el sector de la economía argentina que tiene la mayor capacidad de generar puestos de trabajo por cada empleo directo, a la vez que paga los salarios más altos, muestra los menores niveles de trabajadores no registrados y tiene una importante demanda de mano de obra calificada.

Un reciente estudio del Centro de Estudios para la Producción XXI (CEP XXI), que depende Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, denominado “La densidad de la estructura productiva y el empleo”, señala que las actividades relacionadas con el refinamiento y producción petrolera tienen la capacidad de generar 5,1 puestos de trabajo indirectos por cada puesto directo. Se trata del segmento de la economía nacional que tiene el mayor multiplicador de empleo total por cada puesto generado.

El informe del CEP XXI indica que el grado de encadenamientos con los proveedores de la industria petrolera es elevado, por lo que en la medida en que se crea un puesto de trabajo, el resto de los sectores con los que se relaciona va a requerir más insumos y más empleo para producir.

Alimentos, bebidas y tabaco siguen en importancia con 4,6 puestos indirectos generados por cada directo; y luego la producción automotriz, con 4,3. En el extremo opuesto, el servicio doméstico no genera ningún trabajo indirecto. Por otro lado, el informe señala que de los 6,1 empleos directos e indirectos que genera la industria petrolera, 3,8 corresponden a asalariados registrados, 1,1 a asalariados no registrados y 1,2 a cuentapropistas.

Si bien el sector del upstream y downstream de los hidrocarburos presenta el mayor multiplicador, es el que hoy emplea menos personal de forma directa, con el 0,4% del total de los puestos de trabajo del país. Mientras que el servicio doméstico es el que tiene más trabajadores, con el 8,1%, aunque se trata de una actividad con un alto índice de empleo no registrado: el 78,3%.

Si bien en casi todos los sectores de la economía prima la participación de puestos semicalificados o de calificación media, entre los rubros de mayor multiplicación de puestos de trabajo se destacan el ligado a la actividad petrolera, con la generación de 1,5 puestos de trabajo de alta calificación por cada puesto directo; y el de correo y comunicaciones, con 1,1.

Por su parte, servicio doméstico, construcción, muebles y reciclaje detentan altas participaciones de trabajadores que no han finalizado sus estudios secundarios.

El informe del CEP XXI señala que los sectores de capital intensivo registran multiplicadores elevados porque cada puesto de trabajo nuevo implica un fuerte incremento del valor bruto de producción (VBP). “A diferencia de la mayoría de los servicios, las actividades manufactureras son menos intensivas en empleo y tienen mayor grado de encadenamientos, por lo cual el multiplicador de empleo directo a empleo total es necesariamente más elevado”, explica el estudio.

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“La estructura productiva argentina se caracteriza por un alto grado de heterogeneidad que ocasiona serios problemas para generar empleo de calidad, por lo que resulta necesario atravesar un proceso de cambio estructural virtuoso”, agrega.

Uno de los principales problemas es que gran parte de la población económicamente activa se inserta en sectores de baja productividad y que, por lo tanto, no garantizan buenas condiciones de contratación. La industria petrolera y la minería son los que pagan mejores salarios, unas 2,6 y 2,3 veces más que el sueldo promedio, respectivamente.

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En recuperación

La pandemia tuvo un impacto significativo en la industria petrolera. Las medidas de aislamiento social generaron un derrumbe de la demanda de combustibles que derivó en la paralización de la actividad de perforación y terminación de pozos.

Si bien empresas y gremios hicieron esfuerzos para evitar despidos en Vaca Muerta, hubo una sangría importante durante la emergencia sanitaria, ya sea por retiros voluntarios como por pérdidas de fuentes de trabajo en el sector de servicios. Según consultoras dedicadas al mercado laboral, se perdieron alrededor de 15 mil empleos relacionados con la actividad de Vaca Muerta, de los cuales ya se recuperaron unos 10 mil.

Lo primero que se reactivó en la industria fueron cuestiones vinculadas a las operaciones, en tareas de perforación y terminación de pozos, es decir, el rubro de los grandes jugadores como operadoras y compañías de servicios especiales.

Aún falta que la reactivación decante en el resto, en el tercer y cuarto anillo, donde están las pymes que tienen entre el 70% y el 80% de su facturación asociada a la industria hidrocarburífera.

En otras ramas industriales ya se siente el repunte de Vaca Muerta. La facturación -en precios constantes- de las firmas proveedoras de maquinarias está recomponiéndose: si en septiembre de 2020 caía 49% contra el mismo período de 2019, para mayo de 2021 la baja se redujo al 2%.

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Un trabajador mira una plataforma en Vaca Muerta, una reserva de hidrocarburos no convencionales, en la provincia patagónica de Neuquén, Argentina, el 21 de enero de 2019. Foto de archivo. REUTERS/
Un trabajador mira una plataforma en Vaca Muerta, una reserva de hidrocarburos no convencionales, en la provincia patagónica de Neuquén, Argentina, el 21 de enero de 2019. Foto de archivo. REUTERS/

> Moody’s: el crecimiento de Vaca Muerta se verá limitado

La calificadora crediticia Moody’s destacó que las compañías productoras en Argentina, especialmente en Vaca Muerta, han mostrado un fuerte incremento en la producción de hidrocarburos desde el segundo trimestre de 2021, apalancado por mejores precios internacionales y una recuperación de la demanda de combustibles, en línea con una mayor movilidad local y con el avance en la campaña de vacunación contra el coronavirus.

Sin embargo, Moody’s Local Argentina considera que el crecimiento de la industria a mediano plazo continúa limitado por débiles condiciones macroeconómicas del país y la falta de regulaciones estratégicas que provean un entorno operativo predecible.

La agencia estima que las restricciones generadas por la pandemia ya no son un factor limitante para la recuperación económica y no tendrán un impacto significativo sobre la calidad crediticia de los emisores corporativos para 2022.

Advierte que una mayor brecha entre los precios internacionales del crudo y el barril “criollo” podría presionar a la suba a los precios de los combustibles locales o afectar principalmente a los productores como costo de oportunidad y una rentabilidad menor a la potencial, de no existir restricciones a la exportación. Hoy el crudo Brent cotiza por encima de los 80 dólares el barril, mientras que en la Argentina se liquida a unos 55 dólares. Y agrega que un acelerado crecimiento esperado en petróleo, pero limitado en gas, podría derivar en un cambio en el mix de negocios de los productores locales.

La calificadora destaca que el limitado acceso a los mercados de crédito internacionales y la baja profundidad del mercado local impone severas restricciones al plan de inversiones. Señala que el mercado local de capitales es insuficiente para cubrir las necesidades de financiamiento del sector, caracterizado por su elevado nivel de inversiones con un período de repago de entre 5 y 10 años.

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