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Del petróleo venezolano al GNL argentino: la nueva incertidumbre que enfrenta Vaca Muerta

La intervención de EE.UU. en Venezuela no frena Vaca Muerta, pero sí complica el escenario para los grandes proyectos de exportación de GNL.

La intervención de Estados Unidos en Venezuela volvió a tensar el tablero energético regional y global. Mientras Vaca Muerta mantiene su ritmo de crecimiento en el corto plazo, los proyectos de exportación de GNL enfrentan un escenario más volátil, marcado por precios en baja, incertidumbre geopolítica y decisiones de inversión cada vez más sensibles al contexto internacional.

En diálogo con +e, Daniel Dreizzen sostuvo que el impacto inmediato de la crisis venezolana sobre Vaca Muerta fue sobredimensionado. “Los fantasmas de cómo puede impactar lo de Venezuela en Vaca Muerta eran fantasmas, no eran realidades”, afirmó.

El titular de Aleph explicó que Venezuela está lejos de recuperar rápidamente su producción histórica. “Hace veinte años produjo cuatro millones de barriles”, recordó, y advirtió que una reconstrucción productiva e infraestructura llevaría varios años, aun con un escenario político favorable. Por eso, descartó efectos inmediatos sobre el mercado petrolero regional.

Asimismo, Dreizzen señaló que el verdadero condicionante para Vaca Muerta es el precio internacional. “El precio ya está bajando por otros motivos”, explicó, al mencionar el shale estadounidense, la política de la OPEP y la presión política de Trump para abaratar combustibles. En ese contexto, advirtió que “para Vaca Muerta es complicado si baja a 50 dólares”.

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EE.UU. en Venezuela: por qué la energía argentina mira con atención el conflicto.

En pleno crecimiento

El exsubsecretario de Planeamiento Energético remarcó que la roca madre seguirá creciendo. “En petróleo va a crecer, pero no va a ser una cosa explosiva”, sostuvo, al aclarar que existe capacidad de transporte disponible, pero que el ritmo de desarrollo dependerá directamente de la rentabilidad y del acceso al financiamiento.

Sobre el escenario global, Dreizzen describió que los flujos económicos fueron reemplazados por flujos políticos, basados en cercanías estratégicas más que en eficiencia logística, lo que volvió más imprevisible el mercado energético.

Para el especialista, ese cambio impacta directamente en proyectos de largo plazo como el GNL. “Hay que ver qué pasa con los proyectos de LNG”, señaló, y agregó que “este mundo tan convulsionado genera incertidumbre, y Argentina ya es un país muy incierto”, una combinación que puede ralentizar decisiones de inversión.

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Venezuela, petróleo y Vaca Muerta: la guerra que sacude los planes energéticos de Argentina.

La situación de Venezuela

Juan José Carbajales aportó una mirada histórica sobre el país caribeño. “Venezuela producía algo así como tres millones y medio de barriles por día”, recordó, y explicó que esa producción fue cayendo durante décadas hasta ubicarse hoy apenas por encima del millón. Para el consultor, pensar en una recuperación rápida resulta poco realista.

Carbajales sostuvo que, aun con un cambio político, los efectos serán de mediano plazo. “No vamos a ver efectos inmediatos”, afirmó, al referirse tanto a producción como a infraestructura, mercados y financiamiento. En el corto plazo, remarcó, la única certeza es la incertidumbre que genera el conflicto geopolítico.

“Agregar un conflicto geopolítico nunca es una buena noticia para los mercados”, explicó, y advirtió que ese escenario no contribuye a estabilizar precios ni a generar previsibilidad. Incluso, sostuvo que una eventual recuperación venezolana podría sumar sobreoferta y seguir presionando a la baja al Brent, hoy por debajo de los 60 dólares.

El exsubsecretario de Hidrocarburos también recordó que YPF estima rentable el shale a 45 dólares. Sin embargo, advirtió que ese nivel permite sostener producción, pero no acelerar inversiones. “Los planes de inversión van a ralentizarse”, afirmó, y proyectó que las metas de producción se correrán hacia la próxima década.

Factores externos

Ese escenario también impacta en el GNL. “Los buques licuefactores que se esperaban a partir de 2027 podrían sufrir demoras en los cronogramas”, sostuvo Carbajales, al vincular la evolución del precio del crudo con la viabilidad financiera de los proyectos exportadores de gas natural licuado.

Además, introdujo un factor intangible clave. “Argentina era valorada como una zona de paz”, explicó, en referencia a la estabilidad regional para contratos de largo plazo. Según advirtió, la intervención de una potencia en Sudamérica agrega una nueva variable de riesgo para compradores e inversores.

“Cuando salimos a vender GNL a veinte años, los compradores miran que no haya conflictos geopolíticos regionales”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que ese activo estratégico comienza a quedar “en suspenso”, en un contexto donde la previsibilidad dejó de ser un dato garantizado.

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La intervención en Venezuela que reordena el mapa energético regional. REUTERS / Nick Oxford

Una cuestión de estados

Rubén Zárate, por su parte, interpretó el conflicto como parte de una disputa estructural. “Es la primera batalla formal entre el unilateralismo hegemónico de Estados Unidos y el multipolarismo emergente de los BRICS”, afirmó, y sostuvo que la discusión excede al petróleo y alcanza a logística, tecnología y control de recursos estratégicos.

Zárate recordó que Estados Unidos “es la potencia con mayor poder armado de la Tierra”, pero que “ha ido perdiendo capacidad productiva, innovación tecnológica y expectativa de futuro”. Esa combinación, explicó, empuja a Washington a priorizar el control directo de materias primas, rutas y cadenas de suministro.

En ese marco, señaló que Venezuela es clave por el petróleo pesado. “Estados Unidos necesita petróleo pesado para sus destilerías”, explicó, y recordó que esas instalaciones no pueden reconvertirse rápidamente al shale liviano. “El tiempo de transformación es muy largo y muy costoso”, subrayó.

El presidente de Comodoro Conocimiento remarcó que la energía es central para el desarrollo tecnológico. “La economía del conocimiento no se da en el vacío, se da con hardware, con almacenamiento de datos y con muchísima energía”, sostuvo, al vincular la disputa por Venezuela con la demanda futura de energía.