Según explicó, uno de los principales objetivos de la compañía es profundizar la estrategia de diversificación comercial para colocar la producción futura de GNL en distintos mercados internacionales. En marzo, SESA concretó su primer acuerdo de venta de largo plazo con Europa, un contrato por ocho años que contempla el suministro de 2 millones de toneladas anuales. Ese acuerdo fue firmado con la empresa estatal alemana SEFE (Securing Energy for Europe) y representa más del 80% de la capacidad del buque licuefactor inicial, el Hilli Episeyo.
Sin embargo, todavía resta comercializar una porción del proyecto. “Nosotros firmamos un contrato de 6 millones de toneladas, con lo cual todavía nos quedan 4 millones por vender. Estamos trabajando con un objetivo de este año tratar de tener un nuevo SPA para el segundo barco”, indicó Freyre.
El segundo buque cambia de nombre y pasa a llamarse Esperanza
Durante el encuentro, el ejecutivo también reveló que el segundo buque licuefactor, conocido hasta ahora como MKII, fue rebautizado como "Esperanza".
Freyre explicó que la decisión responde a las modificaciones estructurales que recibirá la unidad para adaptarla a las necesidades del proyecto argentino. “Generalmente, en la industria naviera no se cambian los nombres de los barcos, pero acá hemos decidido cambiarlo porque asumimos que es un barco nuevo”, sostuvo.
MKII Buque FLGN GLN Río Negro Golar Southern Energy (4)
El buque MKII de Southern Energy llegará en 2028 a Río Negro.
Una vez operativos, el Hilli Episeyo y Esperanza aportarán una capacidad conjunta cercana a los 6 millones de toneladas anuales de GNL, convirtiendo al proyecto en la primera plataforma exportadora de gran escala para monetizar el gas de Vaca Muerta en mercados internacionales.
“El MK2 lo hemos rebautizado, y a partir de ahora se llama Esperanza”, anunció.
El gasoducto dedicado, la obra clave para abastecer la terminal
Otro de los ejes centrales mencionados por Freyre fue el avance del Gasoducto Dedicado Tratayén-San Antonio, también conocido como San Matías Pipeline, infraestructura considerada indispensable para alimentar las unidades flotantes de licuefacción.
La semana pasada, el Comité Evaluador de Proyectos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobó la incorporación de la obra al esquema de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios previsto por el programa.
La iniciativa demandará una inversión estimada en 1.300 millones de dólares y permitirá conectar la producción de gas de Vaca Muerta con la costa rionegrina.
“Hemos solicitado un RIGI para esto, y también nos fue adjudicado. Estamos terminando que las provincias tanto de Río Negro y de Neuquén nos den los permisos ambientales, pero que debería ocurrir en el cortísimo plazo”, señaló el CEO de SESA.
“Es un gasoducto de grandes números, 1.200 millones de dólares, que hay que financiarlo, vamos a hacer project finance, así que estamos trabajando en eso para poder en los próximos meses tratar de encapsularlo y ya arrancar la obra”, indicó.
De acuerdo al empresario, el inicio de los trabajos está previsto para agosto, coincidiendo con la llegada de los primeros embarques de caños.
Los pasos de SESA
Además de la infraestructura y la comercialización, Freyre remarcó que la compañía ya trabaja en la construcción de la estructura operativa que administrará el negocio una vez que entren en servicio las unidades flotantes.
“Hoy, a 355 días de que llegue el Hilli, necesitamos estructurar la compañía para poder empezar a operar”, afirmó.
Y añadió: “Esa empresa va a facturar, cuando estén los barcos, 2.500 o 3.000 millones de dólares”.
Un proyecto de más de USD 15.000 millones
Southern Energy proyecta inversiones superiores a los USD 15.000 millones durante los próximos 20 años para desarrollar la primera terminal flotante de licuefacción de Argentina.
La iniciativa contempla una primera etapa con el buque Hilli Episeyo, cuya puesta en marcha está prevista para fines de 2027, y una segunda fase con la incorporación de Esperanza aproximadamente un año después.
Entre 2027 y 2035, el consorcio estima que las exportaciones asociadas al proyecto podrían superar los USD 20.000 millones, consolidando a la Argentina como un nuevo proveedor de GNL para el mercado internacional y abriendo una nueva vía de monetización para los recursos gasíferos de Vaca Muerta.