Crisis

¿Qué hay detrás de la crisis eléctrica?

A los problemas de distribución que provocan los cortes de luz en verano, se suman ahora las dificultades en la generación eléctrica.

La repentina crisis del sistema eléctrico por la intensa ola de calor de este inicio de año encendió las alarmas en el sector, no solo por la ya clásica debilidad en las mayores distribuidoras ubicadas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sino también del segmento de generación que, expertos afirman, se encuentra al límite.

Esta situación fue reconocida de manera implícita por el gobierno nacional a través de las medidas de esta semana que apuntan a aliviar la presión sobre el parque. La primera fue la invitación a las empresas e industrias -excepto aquellas que cuentan con producción continua- a reducir sus consumos de electricidad entre las 13 y las 16, y al mismo tiempo el licenciamiento de los empleados públicos de asistir a oficinas nacionales y provinciales.

Pero la crisis de generación que enfrenta el país si bien puede parecer sorpresiva, para los expertos venía dando claros y crecientes signos de alerta desde 2019. Roberto Fagan, ex gerente general de Hidroeléctrica El Chocón y hoy consultor en Desarrollo de Negocios Energéticos, no dudó en afirmar que “lejos de ser una problemática exclusiva del AMBA, el sistema en el país está caminando por la cornisa en tema generación”.

Es que tras la demanda récord de esta semana en torno a los 27.000 MW, no hay mucha más energía disponible para sumarle al sistema, porque si bien Cammesa cuenta con más de 40.000 MW instalados, según distintas estimaciones están indisponibles unos 10.000 MW por distintas circunstancias técnicas de operación de las empresas.

“No es normal tener semejante cantidad de máquinas fuera del sistema a esta altura del año, porque los mantenimientos mayores en esta época de alta demanda se autorizan en otoño y en primavera cuando menos presión hay sobre la generación”, señaló el especialista al explicar que “hay muchísima máquina indisponible porque la señal de precio que tuvo la segmento de 2019 para acá fue pesificar ingresos y congelarlos”.

Es que el sistema funciona con máquinas de reserva que pueden estar años sin ser llamadas a generar pero que deben tener el mantenimiento adecuado para casos de necesidad como el actual, lo que implica un costo de remuneración para el operador que en el actual y el anterior gobierno no se reconoció.

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“Hoy es consecuencia de lo que no se hizo ayer: se pesificó la remuneración en 2019, y en 2020 no solo se le quitaron los incentivos sino también se quitaron los regímenes de pago de potencia, y desde entonces lo que estaba pesificado no se actualizó” con una inflación que superó el 85% en los últimos 24 meses y un dólar que multiplicó por seis su valor desde 2019, encareciendo los costos de operación. Así, Fagan concluye que “las señales hacia la generación hicieron que las empresas decidieran no invertir plata en esto”.

En esa perspectiva de análisis, resaltó que “con todos los errores que tuvo la gestión anterior, mediante la Resolución 21, el Programa Renovar, y la Resolución 287, adjudicó unos 9000 MW y con la suba de tarifas bajó la demanda, con lo cual dejó un pulmón de sobreoferta tremendo que se consumió en dos años”.

Pero también se suma a este panorama, y de manera casi desencadenante aunque no impredecible, la muy baja hidraulicidad de las represas de la Cuenca del Comahue, de Yacyretá y de Salto Grande que vienen operando a mínimos históricos por la sequía regional de la que se habló -y se padeció- durante todo 2021.

“Claramente estamos ante una notoria imprevisión que se nota en la compra de emergencia de gasoil para el funcionamiento de las centrales térmicas en enero, algo nunca visto en esta época del año, porque es cuando históricamente se usa el gas que sobra por la caída de demanda”, agregó Fagan que encabeza un equipo de trabajo que propone políticas y medidas para el relanzar el potencial de la energía hidráulica en todo el país.

Y si bien se considera que en el transporte eléctrico el sistema está absolutamente descargado, el segmento de distribución vuelve a estar otro verano en la mira. Sobre todo en Buenos Aires donde la demanda de las operadoras Edenor y Edesur -las únicas bajo regulación federal- se acercaron a los 9000 MW, lo que implica para la infraestructura disponible tener muchos elementos sobrecargados en la red.

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Neuquén y Río Negro reclamaron por la liquidación de las regalías hidroeléctricas.

Neuquén y Río Negro reclamaron por la liquidación de las regalías hidroeléctricas.

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Las represas del Comahue son las encargadas de cubrir los grandes picos de demanda eléctrica en los meses de verano, pero “no sólo hoy esa posibilidad está afectada por una bajante histórica, sino porque el mínimo de reserva se utilizó para evitar los cortes en las recientes fiestas de fin de año”, explicó Fagan.

También la represa de El Chocón tuvo un rol central en la crisis eléctrica de 1989 -recordada en estos días- ya que la reducción al mínimo de su caudal para un sellado de hormigón en su pared, motivó que se debiera recurrir a cortes programados a los usuarios residenciales.

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