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El freno: Añelo, el pueblo que cambió de ritmo

Es la localidad insignia del shale en Argentina. Hoy está paralizada por la pandemia, a pesar de que hay guardias mínimas en los yacimientos.

Adriano Calalesina - adrianoc@lmneuquen.com.ar

Añelo siente la caída de la actividad con calles cada vez más vacías por la expansión del coronavirus y la cuarentena nacional obligatoria. En esta pequeña localidad petrolera de 8 mil habitantes, conocida como “la capital de Vaca Muerta”, hoy el silencio recuerda a los viejos tiempos de un pueblo pastoril, a principios del siglo XX.

La imagen de las camionetas que a las 8 de la mañana inundaban las calles con trabajadores petroleros comprando por todos los comercios el desayuno y la vianda, hoy parece desteñida. Apenas si circulan algunas motitos y autos que hacen reparto de comida a las casas, y la plaza central que solía estar plagada de chicos hoy es un verdadero desierto de silencios.

A pocos kilómetros de la localidad están Loma Campana y Loma La Lata, quizás los yacimientos más importantes que tiene la zona y donde hoy la circulación de vehículos está restringida por las guardias mínimas, a pesar de que la actividad hidrocarburífera está exceptuada del decreto nacional que acota la circulación por la pandemia.

Para hacerlo más gráfico: de los casi 900 vehículos que pasaban por día en los alrededores de las ruta 7 y 8, a metros del parque industrial de Añelo, y con picos de 800 vehículos por hora, hoy apenas el tráfico está reducido a unos 10 vehículos por hora.

“Siguen los trabajadores petroleros circulando por las rutas porque están garantizando las guardias mínimas y también dentro de los yacimientos hay actividad, pero no con el ritmo que veníamos”, expresó a +e Milton Morales, intendente de Añelo.

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Desplome

La actividad en Añelo cayó casi por completo, según explicó el jefe comunal, aunque el comité de emergencia de la ciudad estuvo de acuerdo en tomar la cuarentena “de la mejor manera posible” y buscar alternativas para continuar con la economía.

El tema más complejo en su momento fue cortar el flujo de personas que provenían del extranjero, ya sea empleados de operadoras, gerentes y técnicos de las empresas de servicios. Este movimiento de gente mayormente se aloja en los hoteles de mejor servicio que tiene la ciudad, donde por disposición municipal no se pudieron hospedar más de dos personas por habitación.

El mismo camino tomó Rincón de los Sauces, la otra localidad petrolera por excelencia de la provincia, donde siempre hubo un movimiento incesante de personas. Hoy las fronteras internas están cerradas y ya no se permite la circulación sin el permiso especial para trabajar.

“La gente está contenida, los comercios vienen haciendo acatamiento de los decretos, tenemos aprovisionamiento, la situación es bastante normal, los comercios siguen con la actividad pero adaptados al protocolo, y ya no hay demasiado movimiento en las rutas de acceso”, agrego Morales.

Desde el aire, Vaca Muerta ya no simboliza esa cola interminable de vehículos yendo a la misma hora a trabajar a los yacimientos. Es que el impacto de la crisis en el sector no vino solamente por la pandemia del COVID-19. Ya empezaba a impactar los tres meses del congelamiento en los precios de los combustibles, y el freno en el sector de producción. Hoy todo está en pausa.

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