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Biogás: una alternativa para la demanda eléctrica

Las cualidades del biogás, su rol como fuente generadora de energía y sus bajas emisiones de carbono.

En los últimos años, el biogás se ha posicionado como una de las principales fuentes generadoras de energía. Las bajas emisiones de carbono y sus costos menores son un modelo prometedor para la transición energética.

La fuente de energía se obtiene de residuos orgánicos provenientes de un proceso biológico que implica aprovechar la materia orgánica en descomposición; esta alternativa se convierte en lo que se denomina una fuente renovable.

"El biogás es una mezcla de gases que surge de la descomposición de los residuos sólidos urbanos como compuestos putrescibles dentro del relleno sanitario", explicó Marcelo Rosso, gerente de Nuevas Tecnologías y Control Ambiental del Ceamse, en diálogo con Télam.

Los residuos pueden ser almacenados a través de dos procesos diferentes: "Por descomposición anaeróbica que se produce cuando sometes desechos agropecuarios a un proceso de biodigestión en plantas industriales, o por descomposición aeróbica que se lleva adelante en rellenos sanitarios", sostuvo Rosso.

Las plantas de biogás están compuestas por cuatro espacios de acuerdo con cada etapa: el primero de ellos son los receptores donde se almacenan los residuos orgánicos antes de transformarlas y la segunda etapa son los biodigestores donde la materia pasa de estado sólido a gas.

"El sustrato se introduce en un espacio a oscuras, sin luz ni oxígeno, que funciona como un recinto cerrado. En paralelo, se mantienen en movimiento (o no) la mezcla para que las bacterias entren en contacto con los residuos. Este proceso libera gases que se purifican, generando biogás", destacó el gerente de Nuevas Tecnologías y Control Ambiental del Ceamse.

La tercera etapa es cuando la mezcla es estabilizada mediante el control y uso de bacterias, utilizándose para distintos fines como energía eléctrica, calefacción, o mismo para cocinar; y en la última etapa, el gas que se destina para el consumo eléctrico es conducido a los generadores de energía como turbinas.

Por su parte, en la gestión de residuos urbanos, la materia orgánica debe continuar a una etapa de transición para la captación del gas.

"Los residuos son tapados con nuevos residuos y pasan por el proceso de descomposición anaeróbica -ausencia total de oxígeno- produciendo el gas metano que resulta muy contaminante para la atmósfera", detalló Rosso.

Asimismo, advirtió que, en el caso de los rellenos sanitarios, este gas alternativo se debe quemar en antorchas de "llama oculta", que son calderas de vapor que genera energía térmica, o si no son asociados a un alternador que produce energía eléctrica.

Luego, este gas se sincroniza con una red por tubos, se eleva a media tensión y mediante un cable enterrado ingresa la energía al interconectado nacional.

La Cámara Argentina de Energías Renovables (Cader) realizó un estudio para determinar la inclusión del biogás en la red de gas. El trabajo arrojó que, si en Córdoba hubiera 36 plantas con una inversión de 240 millones de dólares, se podrían ahorrar en importaciones 53 millones de dólares, y generaría más de 1.500 empleos.

Este tipo de energía podría evitar generar 180 millones de kilos de dióxido de carbono, y un consumo de gas natural de 326 millones de kilos de dióxido, permitiendo expandir la capacidad instalada de gas en las redes en un 5 o 10 %, evitando los costos de importación.

Desde Cader también explicaron que la complementación del biogás no alteraría la dinámica del negocio del gas, y con la sinergia y tecnología que cuenta el país, "resulta excelente para seguir dinamizando ese sector con bajas emisiones".

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