Vaca Muerta

Los obstáculos que tiene Vaca Muerta

La inestabilidad de la economía argentina vuelve a generarle inconvenientes al desarrollo pleno del shale. Así, se buscan alternativas de financiamiento para generar más obras de transporte de hidrocarburos.

En los últimos meses del año, Vaca Muerta logró reactivarse tras las consecuencias generadas por la pandemia de coronavirus. El impulso en la industria hidrocarburífera local fue sostenido por los trabajadores, las empresas que operan en la cuenca y las políticas de fomento a la producción (en especial el Plan Gas). Sin embargo, el desarrollo está atado a los niveles de inversión, que dependen a su vez de la situación financiera del país, y a las variables económicas que afectan la entrada de nuevos proyectos.

En diálogo con +e, Francisco Nercesian, ingeniero industrial e integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), afirmó que las inversiones en Vaca Muerta “son más influenciadas por políticas específicas direccionadas al sector hidrocarburífero que por la situación macroeconómica en general”.

En este marco, el especialista hizo referencia al Plan Gas.Ar, el programa de promoción de la producción de gas argentino implementado por el gobierno nacional a fines del año pasado, que según explicó: “El esquema permitió contractualizar a mediano plazo volúmenes determinados de producción de gas natural con condiciones de precios establecidas para los próximos cuatro años. Además, brindó un marco de previsibilidad al sector que tuvo su correlato en las inversiones y, por consiguiente, en la elaboración gasífera, que alcanzó su máximo nivel histórico en octubre y septiembre con 43,9 millones de metros cúbicos por día”.

“Como resultado de esta política, la producción de Vaca Muerta entre enero y septiembre de 2021 ya se encuentra un 7,6% por encima del mismo período de 2019, con una producción que ya supera los volúmenes prepandemia”, indicó el ingeniero.

Con el petróleo, el experto del CEPA detalló que la producción shale se encuentra en valores históricos y ya supera en un 78% los niveles de 2019. “En términos de perforación y producción, no se ven mayores problemas porque el riesgo geológico ya es muy bajo y los niveles de eficiencia están en niveles similares a los de los campos no convencionales de Estados Unidos”, dijo.

“Esto se ha logrado por el trabajo de aprendizaje realizado por YPF desde su estatización parcial en 2012 y, posteriormente, por las inversiones realizadas por otras operadoras de la industria, consecuencia de los sucesivos planes de estímulo implementados por el Estado”, agregó.

El principal problema al que se enfrenta Vaca Muerta para desarrollar todo su potencial tiene que ver con la necesidad de ampliar la capacidad de transporte y conseguir los fondos necesarios para realizar nuevas obras de infraestructura.

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Nercesian resaltó la importancia de contar con nuevos proyectos para “eliminar el cuello de botella que existe hoy y poder evacuar mayores volúmenes de producción de Vaca Muerta, tanto para sustituir importaciones como para exportar”.

Según explicó, para la construcción de la red de gasoductos y obras para la licuefacción y exportación de GNL “se requiere de la inversión por parte del Estado y, en ese sentido, la situación macroeconómica puede hacer retrasar algunos de estos proyectos de inversión”.

“El principal obstáculo para desarrollar Vaca Muerta es la fuente de financiamiento para estas obras de infraestructura”, añadió el especialista del CEPA, quien actualmente se desempeña como gerente de Ingeniería de Producción y SSPP de YPF en Santa Cruz.

Desde el CEPA consideraron que, dentro del contexto económico argentino y sus adversidades, “el sector hidrocarburífero funcionó como un paraguas de protección ya que por primera vez en 10 años dejó de ser un demandante neto de divisas”.

“El año pasado, el saldo comercial energético fue superavitario en 953 millones de dólares según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Esto se explica por la combinación de mayores volúmenes de producción, proveniente principalmente de Vaca Muerta, por menores precios energéticos y por una menor demanda producto de las medidas sanitarias derivadas de la pandemia de coronavirus durante 2020 y parte de 2021”, explicó Nercesian.

“El potencial del yacimiento es de tal magnitud que, con las inversiones necesarias en infraestructura, permitiría a la Argentina abastecer el mercado interno por varias décadas y, a la vez, generar saldos exportables que podrían despejar el problema crónico de falta de dólares”, concluyó el experto.

> Obras necesarias para el despegue

La construcción de nuevas obras de infraestructura para el transporte de gas permitirá contribuir al problema del declino de la producción en Bolivia y, asimismo, la exportación de hidrocarburos “proporcionaría los dólares necesarios que requiere la economía argentina para evitar las sucesivas crisis de balanza de pagos”, dijo Francisco Nercesian. En tanto, destacó la importancia del gas “como un recurso fundamental para la transición energética, a modo de sustituto del carbón en la generación eléctrica”.

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