Vaca Muerta

Los equipos: un objetivo en el tsunami del COVID

Por un momento el gobierno neuquino quiso salirse de la agenda pública del COVID-19 para trazar un camino posible de niveles de actividad en bloques de Vaca Muerta.

El gobierno neuquino buscó salirse momentáneamente de la agenda findemundista del COVID-19. Es notable: el gobernador Omar Gutiérrez y el presidente Alberto Fernández estrechan su vínculo atravesados, a diferente escala, por una crisis que les impone ataduras y respuestas similares. El neuquino hizo esta semana una suerte de continuidad de la que podría ser la mejor noticia económica para Neuquén en el año y que tuvo una primera escala la semana anterior en Loma Campana, con la visita del mandatario nacional.

Ahora Neuquén espera -necesita- que finalmente Nación publique el decreto del Plan Gas 4, el incentivo de precios que espera la provincia para que miles de trabajadores ingresen en las áreas productoras. Es un camino que Neuquén ya mide en número de perforadores. Hoy son unos 16 y espera que lleguen a 24 en marzo próximo. No es para tirar manteca al techo, claramente. La actividad no convencional tuvo mejores momentos en los dos últimos años.

Pero desde agosto del 2019 entró en ese cruento derrotero que sumó fatalmente las restricciones macroeconómicas con el coronavirus. Desde entonces, en Vaca Muerta, el único horizonte de expectativas pasó por la llegada de la vacuna, y más del reino de lo posible en el corto plazo, por el momento en el que el gobierno nacional lanzara el incentivo de precios para el gas.

En ese escenario Gutiérrez se agarró de algo de lo que ve en las áreas productoras y de lo que le están diciendo las petroleras. Hay empresas que ganan posiciones (YPF a la cabeza) para el día en que la letra chica del nuevo aporte estatal esté definido.

Desde entonces, el gobierno también quiso trazar otra hoja de ruta: el gremio petrolero ya había hecho su parte de la tarea, pero hay unos 7000 empleados que están en su casa cobrando sueldos parciales. A ellos principalmente el gobierno provincial les fijó ese objetivo de entrar en marzo con un nivel de actividad inusitado para lo que fue la cantidad de personal en bloques productores durante la pandemia.

Diferente a lo que esperaba la administración Gutiérrez a inicios de 2019 -Neuquén proyectaba producir 230 mil barriles diarios de crudo a esta altura del 2020-, pero claramente mejor que ese escenario de ningún perforador de abril pasado. Quedan por ver varios temas respecto del nuevo precio estímulo. Por un lado, el grado de respuesta que tendrá de las empresas productoras, en medio de la actual crisis económica (Fernández estuvo con Marcos Bulgheroni y Paolo Rocca esta semana).

Lo de YPF es claro. Ya se sabe que moviliza equipos a tres áreas de gas en Vaca Muerta. Acaso la carrera contra el declino, pero sobre todo la normalización de un segmento de la producción con un horizonte de cuatro años, va a requerir del resto de los jugadores. El otro tema central es cómo hace el gobierno nacional para generar condiciones para estabilizar la macroeconomía y conseguir, sí, los dólares que necesita de un sector al que está apostando más fuerte, como lo mostró sobre todo en los dos últimos meses.

Como siempre, van a estar las condiciones mundiales también tallando en los niveles de producción posibles. Sobre todo en las oportunidades de la otra veta productiva a la que apuesta Neuquén: con el consumo interno de combustibles al 60%, claramente parte del horizonte de expectativas pasará por incrementar todo lo que se pueda la demanda doméstica de crudo, algo que a diferencia del gas, requiere de coches en la calle. Pero no sólo, las empresas hacen cada vez más claras sus intenciones de salir al exterior con crudo, una alternativa que exploraron con éxito en tramos de la cuarentena.

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