Vaca Muerta

El negocio de la arena trata de adaptarse al ajuste shale

Los proveedores capean el temporal de la baja actividad y tienen la necesidad de bajar costos, en sintonía con lo que buscan lograr las petroleras de Vaca Muerta.

El negocio de las arenas que utiliza la industria petrolera busca recuperarse del derrumbe generado por la pandemia de Covid-19, que llegó a paralizar por completo la actividad de completación de pozos en Vaca Muerta.

En vistas de los signos de reactivación hacia lo que resta del año, los actores de la cadena se adaptan a los nuevos tiempos, con precios deprimidos y con una apuesta a la eficiencia para acompañar a una industria en pleno ajuste.

La comercialización de arenas está íntimamente relacionada con la actividad del shale. En abril, tras por el aislamiento social y obligatorio no se realizó ninguna etapa de fractura en Vaca Muerta. En mayo se realizaron apenas 28, cuando un pozo promedio requiere unas 35. Mientras que en junio se hicieron 186 y en julio cayeron a 44. En los meses de mayor movimiento del año pasado, se llegaron a registrar entre 600 y 700 etapas.

“Estamos teniendo alguna esperanza de que se reactiven algunos proyectos de completación de pozos y esperamos que el nuevo Plan Gas genere un mayor nivel de actividad”, indicó a Más E, Diego Manfio, VP Ejecutivo de Ingeniería Sima, compañía que tiene un centro de logística y de almacenamiento de arena en Añelo.

La empresa moviliza alrededor del 20% del volumen de agente sostén que se utiliza en Vaca Muerta. Provee un servicio integral de recepción, almacenaje y despacho a granel, con la opción de transporte de última milla, directamente a los pozos. Se trata de una intermediación entre el proveedor y la petrolera, que compra la arena.

Manfio indicó que Sima está “apostando a la tecnología y a la eficiencia”, en tiempos en que la industria se encuentra en una fase de ajuste para ganar competitividad, y que se tradujo en una reducción de tarifas de proveedores y contratistas de toda la cadena de valor.

Con ese objetivo, la empresa desarrolló un software mediante el cual el cliente tiene la posibilidad visualizar en tiempo real el stock de arena, a través de una app.

El directivo detalló que de esa manera se reducen costos de tractoreo, se optimiza el uso de las tolvas, se reduce la cantidad de viajes en ruta y se disminuyen tiempos y distancias.

La arena es uno de los principales insumos que demanda la explotación de Vaca Muerta, y representa hasta el 30% de los costos de completación de un pozo no convencional. Hasta 2019, el mercado de los no convencionales demandaba un millón y medio de toneladas de arenas silíceas al año.

En los últimos años se sustituyeron las importaciones por arenas naturales nacionales, y comenzó a haber una mayor competencia entre proveedores, que llevó a la baja los precios.

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Fuentes de una operadora de Vaca Muerta indicaron que hasta marzo la arena costaba unos 100 dólares la tonelada, y que en los nuevos contratos se está renegociando hasta los 92 dólares, aunque los precios varían del volumen de demanda de cada empresa, del proveedor y de la logística que demande.

En el mercado hay ocho empresas que proveen arenas nacionales y cinco de ellas importan arenas refinadas y agente sostén cerámicos.

En los primeros pozos de Vaca Muerta, la arena era provista por las mismas empresas que realizaban las fracturas. Hasta que las operadoras decidieron tener una relación directa con los proveedores para ajustar costos. Algunas cierran contratos anuales por determinados volúmenes y otras prefieren acudir al mercado spot.

“En los últimos tres años, la arena fue uno de los costos de la industria que más ha bajado. Pasó de 300 dólares la tonelada en la locación a estar por debajo de los 150 dólares, y en algunos casos ya está en tono a los 100 dólares”, indicó un directivo de una importante empresa comercializadora de proppants.

“Hoy el mercado no existe, por eso es probable que se registren precios más bajos de alguna empresa que tenga stock y prefiera resignar ganancias para colocar su producto”, indicó, y señaló que la tarifa en dólares del transporte en camiones se licuó en los últimos meses. Las petroleras relativizan la caída de la demanda interna de petróleo saliendo al mundo con exportaciones. Pero eso no tuvo un correlato en nuevos pozos. Algo que requerirá de un escenario con menos impacto de la cuarentena.

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Miles de toneladas: claves de un insumo que permite que fluyan los hidrocarburos

La arena de fractura que se inyecta en las formaciones no convencionales es clave para sostener la capilaridad de la roca madre, Vaca Muerta, una formación geológica que almacena una enorme cantidad de crudo y gas.

Luego de ser inyectada a altas presiones, el agente sostén cumple la función de crear y mantener la capilaridad, que permite que el petróleo o el gas empiecen a fluir de la roca que almacena los hidrocarburos.

Cada pozo shale requiere entre 3000 y 7500 toneladas de arena para ser estimulado, dependiendo de las etapas de fractura que se apliquen.

La industria petrolera utiliza tres tipos de arenas: naturales, resinadas y cerámicas. Las más baratas son las primeras, mientras que las ultimas son las más caras por su mejor calidad al tener mayor resistencia a las altas presiones del reservorio y por su geometría de grano uniforme.

En los comienzos, durante la perforación de los primeros pozos no convencionales, la mayoría de la arena se importaba de países como Estados Unidos, México China y Brasil.

Encontrar un yacimiento con este tipo de arena sería una posibilidad de seguir bajando costos en Vaca Muerta.

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