Vaca Muerta

¿Cómo impacta en Vaca Muerta el bombardeo en Irak?  

La suba del petróleo suma un factor para la discordia en la industria petrolera: el barril en Argentina no expresa el precio internacional en la venta de los combustibles, una variable que Nación frena para combatir la inflación. El incremento del 4% en un día coloca al crudo en 68 dólares, un muy buen precio para los desarrollos shale, cuyas inversiones están frenadas por las restricciones al dólar.

Fernando Castro-fcastro@lmneuquen.com.ar

El petróleo Brent, de referencia para el mercado argentino, había experimentado su techo del último año el 16 de septiembre de 2019. Fue a dos días del bombardeo con un dron a la refinería más grande del mundo, propiedad de Aramco, la principal petrolera saudí. Ese día el barril llegó a u$s 69,02.

Hoy ya registró un incremento en torno al 4% y trepó a u$s 68,77, luego del bombardeo de Estados Unidos a un aeropuerto en Bagad, Irak, que mató comandantes militares iraníes e iraquíes. Como cada vez que hay un foco bélico en ese punto del mundo, surgen tensiones ante posibles interrupciones del suministro de crudo, en consecuencia, el barril sube.

Ese precio es uno de los vectores de la economía mundial, tan atada al consumo de hidrocarburos para transporte y la generación de energía, pero también para un listado interminable de productos que van desde el plástico hasta los medicamentos.

En las economías vinculadas al crudo, este tipo de disparadas de precios tienen efectos. El más claro de ellos suele ser el nivel de ingresos de los gobiernos locales y la actividad económica, según suba o baje el barril.

En medio de la crisis del sector, por medidas que tomó el anterior gobierno nacional, en los desarrollos de Vaca Muerta, el cuadro de situación mundial suma un factor adicional que podría generar un elemento adicional para la discordia.

La administración del presidente Alberto Fernández está buscando contener los precios de la nafta en los surtidores. De hecho, acaba de dar marcha atrás con una suba que le había autorizado al presidente de YPF Guillermo Nielsen.

En un contexto de precios de combustibles “atrasados”, un barril más caro amplía esa brecha: los precios de la nafta contenidos lo que expresan en buena medida es a cuánto las petroleras están pudiendo vender su crudo a las refinerías. Es decir, con cada dólar que sube el petróleo en el mundo y no se puede trasladar a las ventas a refinadoras de combustibles en el mercado interno, las productoras de crudo ponen el grito en el cielo. Básicamente porque se pierden ese incremento en función de las complejidades del mercado local.

En el último tiempo, es un lastre que sobrellevan sobre todo desde agosto pasado. Luego de meses de sucesivos aumentos de la nafta, que ponían a tono el barril argentino en los surtidores, el gobierno de Mauricio Macri intervino en el precio con el decreto de necesidad y urgencia 566.

La normativa puso un freno al crudo en Argentina (no podía valer más de 59 dólares por barril) y fijó un precio del dólar para las petroleras, en un primer momento, luego de las PASO, de 45,19 pesos, buscando desesperadamente frenar nafta para que la inflación no fuera mayor en ese momento.

Fernández, frenó por ley los aumentos tarifarios durante 180 días. Al sector petrolero le bajó las retenciones y en los próximos días ingresaría en el Congreso una normativa para estimular la producción shale. El límite, por ahora, son las subas de combustibles, una variable con impacto directo en las góndolas de los hipermercados.

Para la provincia, el incremento del Brent plantea un marco auspicioso para los desarrollos de shale oil en Vaca Muerta, con un precio por demás atrayente para obtener rentabilidad de esos campos. Pero el precio no es el principal incentivo que hoy reclaman las petroleras. Si no más bien la resolución del frente macroeconómico, aquel por el que no pueden girar sus ganancias en dólares, lo que puso un freno en la actividad en los campos.

De postergarse el actual cuadro de precios a nivel mundial, algo muy difícil de predecir, podría tener un efecto con mayores ingresos a Neuquén vía regalías, siempre y cuando el gobierno nacional no intervenga en el precio del barril en el mercado interno.

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