Vaca Muerta

Cisne Negro, el evento devastador que complica el futuro de Argentina

El mundo se sacude por un evento inesperado y de consecuencias demoledoras por la baja del crudo y el coronavirus.

La teoría tiene 13 años, desde que el filósofo e investigador libanés Nassim Taleb tituló así un libro en el que utiliza esa metáfora para describir un suceso sorpresivo y de un enorme impacto, difícil de dimensionar en las horas siguientes. Eso mismo que está pasando hoy tras el derrumbe del precio del barril del petróleo, en una crisis que comenzó el jueves y este lunes tuvo una tormenta perfecta con pronósticos imprevisibles. En Argentina, en Vaca Muerta, y en el mundo.

Cuando Taleb enumeró ejemplos de Cisne Negro nombró los grandes descubrimientos científicos, los hechos históricos o artísticos que marcaron una época, siempre inesperados. En 2007, internet, la computadora personal, la Primera Guerra Mundial y los atentados del 11 de septiembre de 2001 cumplían esos requisitos. Hoy, para muchos analistas, lo que está ocurriendo con el precio del crudo a partir de la pelea entre Rusia y Arabia Saudita, y las consecuencias insospechadas por el coronavirus, sumergen al planeta en un nuevo Cisne Negro. Y el gobierno de Alberto Fernández, que en plena renegociación de la deuda se enfrenta a una crisis que modifica la dinámica de todo lo proyectado en el corto plazo, con Vaca Muerta soportando pronósticos pesimistas.

Uno de los economistas que ya describe lo que está ocurriendo como el nuevo Cisne Negro de la humanidad es Martín Tetaz, quien desarrolló esa teoría en medio del lunes negro. "Arabia Saudita acaba de patear el tablero de la OPEP, anunciando descuentos de entre 6 y 8 dólares por barril, de un petróleo que venía noqueado por efecto del coronavirus. El primer resultado es un derrumbe de los precios en los mercados asiáticos, un WTI en 30 dólares y un Brent en 33. Inmediatamente se devaluarán las monedas de los países exportadores como México, Colombia y Venezuela (aún más), con la consecuente huida de capitales de emergentes, que generará una segunda ronda de devaluaciones", explicó.

"El impacto se contagiará a las principales bolsas del mundo porque los fondos buscarán refugio en el oro y en los bonos americanos. La economía buscará un nuevo equilibrio, que puede favorecer a los importadores netos, pero es imposible prever los efectos de segundo orden, que se irán viendo en la ruta de los petrodólares", escribió, siempre apoyándose en la teoría del Cisne Negro.

"En el país todas las fichas estaban puestas en la reestructuración de la deuda y nuestra expectativa era que, si se resolvía ese tema, se quebraban las expectativas y podían volver al circuito de la inversión y el consumo, los 20.000 millones de dólares que se habían atesorado en los últimos 18 meses, por encima del ritmo habitual de dolarización de ahorros que caracteriza estructuralmente a la Argentina. Pero este Cisne Negro pone todo feo, muy feo", vaticinó.

"Por el pánico sufre el turismo pero también caía la demanda de cualquier actividad que se hiciera en espacios multitudinarios, como los espectáculos deportivos o culturales, pero también el shopping y el transporte. Para muestra basta un botón; en la crisis del 2009, por efecto de la gripe A, la actividad en restaurantes y hoteles cayó 12% en Argentina. Además, indirectamente, si se derrumba la demanda global caerá la demanda de los bienes que exporta argentina, empezando por las carnes que tienen como principal destino a China y siguiendo por el precio de los commodities como la soja, el trigo y el maíz", explicó Tetaz.

Martin Tetaz on Twitter

Otro economista, Maximiliano Montenegro, también describió la crisis del barril como un Cisne Negro que afectará gravemente a nuestro país. "Argentina viene con un plan de emergencia de muy corto plazo, en el cual Alberto Fernández quería desacelerar a la inflación y que se recupere el consumo, mientras deja todo stand by hasta que se haga la renegociación de la deuda para, recién ahí, lanzar un plan económico para los próximos tres años y medio".

"Esto se complicó por algo que ya se venía gestando con el coronavirus, que es el derrumbe del precio del petróleo. Básicamente porque está la idea de que la economía mundial se va a desacelerar. También hay un impacto fuerte en las industrias que consumen materia prima. Hay un pánico generalizado a nivel mundial", agregó Montenegro, con base teórica en el "Cisne Negro".

Y enumeró: "Hoy la acción de YPF cayeron 15% en la bolsa argentina y llegó a caer hasta 23% en Wall Street. Hay un derrumbe muy grande en acciones argentinas que cotizan en Wall Street y en Buenos Aires. Hay ventas masivas y caídas de los bonos argentinos. Hay una salida de capitales muy grande de Argentina. El riesgo país se disparó al nivel más alto desde el 2005, llegando a 2800 puntos. A su vez, hay presiones sobre el dólar porque están saliendo capitales de toda la región y todos los países de la región están devaluando la moneda, con un dólar alto. La Argentina lo tiene más controlado con el cepo, pero el Banco Central está tratando de controlarlo para que no haya más presiones inflacionarias".

Maxi Montenegro on Twitter

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