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Renovables: urgen las definiciones sobre los contratos del RenoVar sin rumbo

Se estima que suman más de 1000 MW, lo que se podría traducir en más de 1000 millones de dólares los proyectos que quedaron en el camino. La Secretaría de Energía y Cammesa evalúan tres alternativas.

Las devaluaciones durante 2019 y la emergencia sanitaria global que devino con la pandemia en 2020, que modificaron abruptamente las condiciones macroeconómicas del país, dejaron en el camino proyectos de generación de energía renovable que fueron adjudicados en las rondas de licitación del Programa RenovAr lanzadas por la gestión del expresidente Mauricio Macri. Se estima que suman más de 1000 MW, lo que se podría traducir en más de 1000 millones de dólares de inversión que comprometieron diversas empresas para concretar emprendimientos de energía de fuentes alternativas a las fósiles -en su mayoría, eólica y solar- y no cumplieron con ninguna de sus obligaciones contractuales.

Por cada MW contratado y no instalado, existe una póliza de caución de 250.000 dólares, que el Gobierno nacional en una situación de normalidad, podría exigir que se pague, que las empresas cumplan lo acordado y, si alguno no cumple, paguen la multa. Pero según los referentes del sector consultados por +e, es tan generalizada la situación que si se ejecutarán todas las garantías se pone en riesgo hasta el sistema de las aseguradoras. De hecho, los proyectos que están en pugna son muy buenos y siguen teniendo excelentes perspectivas de desarrollo comercial, pero automáticamente se vuelven inviables con la cantidad de penalidades que tendrían que pagar si les obligan a cumplir el contrato estrictamente por no haber entrado en despacho comercial cuando debían.

Las causas de estas demoras devastadoras se vinculan a una coyuntura puntual: y es que se quedaron sin la posibilidad de financiarse por los carriles habituales en el medio del proceso. Que sean tantos los proyectos en este estado, puede ser visto como un indicio de que no se trató -en general- de falta de voluntad o de negligencia de parte de las empresas. Al menos, en eso coinciden los voceros de las entidades que representan al segmento, que aguardan las definiciones del gobierno nacional que está en pleno proceso de negociación.

Tanto en la Secretaría de Energía de la Nación como en Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico) hay diferentes posturas sobre cómo resolver este tema. Hay tres posiciones distintas: los que creen que hay que aplicar la letra fría de la ley; los que creen que hay que ser condescendientes, entender la situación y salvar la mayor cantidad de proyectos posibles; y los que quieren hacer estudios caso por caso.

Ante este escenario complejo, lo que se puede anticipar es que no va a haber una solución ecuánime porque en todos los casos, siempre va a haber una parte que va a quedar perjudicada. Si avanzara la idea que apunta a salvar todos los proyectos que se pueda, sería injusto para las empresas que sí cumplieron. Los que cumplieron hicieron todo el esfuerzo que tuvieron que hacer para no ponerse en condición de infractores y ahora es posible que a sus competidores se les facilite mucho el proceso.

El gobierno nacional considera que las rondas RenoVar concentraban capital y renta. En este punto, las empresas que desarrollan estos proyectos advierten que nunca se planteó en lo que va de mandato un plan alternativo de financiamiento y de crecimiento que dé espacio a las pymes argentinas para que puedan participar de grandes emprendimientos. De hecho, un parque eólico de 100 millones de dólares, por ejemplo, requiere inevitablemente de jugadores con capacidad para acceder al financiamiento internacional.

Actualmente, la presión por resolver este problema se siente más desde afuera que desde adentro. En rigor, las ONGs, las cámaras y las entidades empresarias que representan a los renovables tienen muy tenue factor de influencia. Lo que sí se impone ante el presidente Alberto Fernández como condicionante para que determine de manera urgente un plan de descarbonización para 2050 es la definición de su par estadounidense Joe Biden, que llegó a comprometer su apoyo a la renegociación de la deuda argentina en el Fondo Monetario Internacional y en el Club de Paris a que presente los lineamientos completos para mitigar los efectos del cambio climático global.

Así las cosas, en el segmento de los renovables ya se estima que no se va a poder cumplir con la meta que dispone la Ley 27.191 para 2025, que prevé una participación de las fuentes limpias de generación de un 20% en la matriz energética nacional. Si bien los datos de Cammesa que mostraron generación renovable récord estos últimos meses superaron ese porcentaje -se llegó a un 24% de generación renovable en julio, por caso-, los especialistas advierten que esa información no debe ser interpretada linealmente.

En efecto, hubo días de mucho viento durante este invierno -y el 75% de lo renovable instalado es eólico-, hecho que se acompañó de una baja en la demanda. Como las centrales renovables son de base, es decir tienen prioridad de despacho todo el tiempo, todo lo que generan se consume. En cambio, las centrales térmicas no se conectan cuando se tiene un valle de demanda, eso hace que un día específico en un momento específico, pueda ser posible una marca récord de generación. Es muy diferente eso a lo que exige la meta de la ley, que pide que ese 20% de la generación de fuentes renovables sea el promedio anual.

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