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Garrafas: en el gas de los más pobres también se recortan subsidios

El Gobierno piensa hacer un reempadronamiento para reducir los beneficiarios y los montos que se entregan para subsidiar la compra de garrafas.

El mercado de garrafas no escapó al contexto de liberalización de precios del mundo de la energía y en las últimas semanas experimentó aumentos en torno al 120%. El problema es que, paralelamente, los subsidios se congelaron y el Gobierno piensa llevar adelante un reempadronamiento para recortar estos gastos.

El sector mantenía un fuerte retraso en los precios al igual que el resto de los combustibles y se esperaba una recomposición semejante. La cuestión es que mientras que los subsidios del Plan Hogar representaban un 80% del precio, al congelarse esa proporción cayó abruptamente.

De esta manera, el precio de referencia que fija el Gobierno subió a los $7.800 por garrafa al público, aunque hay regiones donde se observan valores muy por encima de ese rango. Por ejemplo, en Neuquén, la semana pasada hubo un “garrafazo” en protesta por tener que pagar hasta $15.000 por garrafa.

“Hay otros lugares donde se cobran bien. A veces no se llega a topear el precio de referencia porque hay mucha competencia y en otros se vende por arriba. Hoy el precio está regulado en los cuatro eslabones, pero si se aprueba la nueva ley, el Ejecutivo no va a poder fijar más los precios”, dice el presidente de CEGLA, Pedro Cascales.

De acuerdo a la cámara de los fraccionadores, todavía se ubican un 10% por debajo del precio de equilibro, a lo que habría que sumar la inflación de enero y una rentabilidad razonable, como marca la normativa actual, con lo cual se espera una nueva corrección en febrero.

Actualmente, el mercado de garrafas de butano abastece a unas 5 millones de familias, es decir, el equivalente al 50% de los usuarios de gas por redes. De ese universo, unas 2,8 millones de familias están incluidas en el Plan Hogar, un esquema de subsidios directos a la demanda que se transfiere por la Tarjeta Alimentar.

Sucede que este mercado tiene la particularidad de agrupar a gran parte de los hogares más pobres del país y justamente el precio del gas por garrafa es mucho más caro que el de gas por redes.

No obstante, en el Gobierno están evaluando un reempadronamiento porque consideran que hay mucha gente incluida que no necesita subsidios y que las cantidades calculadas exceden el consumo promedio.

Se entregan entre 2 a 4 garrafas por mes, una cantidad que no se condice con el real consumo que es menor. Lo que se va a hacer es analizar el padrón para ver si los que piden las garrafas las necesitan y que el subsidio esté más atado sobre el consumo real. El esquema se va a mantener, pero probablemente cambien los precios”, indicó una fuente del sector tras reunirse con las autoridades.

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