petróleo

El barril número 100 mil

Vaca Muerta llegó a un hito histórico. El puñado de áreas en producción alcanzó un número que pone en perspectiva el rol del shale oil: hoy implica la cuarta parte de la producción total del país.

POR FERNANDO CASTRO - fcastro@lmneuquen.com.ar

Vaca Muerta dio una muestra más de todo su potencial. Es el hito histórico que suele acompañar a los números redondos cuando ponen en perspectiva todo su potencial: el shale oil produjo en agosto 100.000 barriles en promedio.

La cifra da cuenta del empuje de un puñado de áreas no convencionales y es la foto previa a la entrada en vigencia del precio interno al Brent.

Es parte de los anuncios que también había dado el gobierno neuquino en la última edición de la Argentina Oil & Gas.

En Neuquén, el 67 por ciento del crudo es no convencional, lo que da cuenta del cambio de época que atraviesa la producción de la provincia.

Las áreas en desarrollo masivo de YPF, como Loma Campana, se llevan buena parte de la torta de la producción shale: en este yacimiento, el segundo productor del país, se extraen unos 49.000 barriles diarios de shale oil. La segunda área productora en manos de la compañía nacionalizada es La Amarga Chica, con unos 11.000 barriles de crudo en promedio.

Vista Oil, la segunda productora de shale oil del país, en tanto, produce unos 10.000 barriles en su bloque Bajada del Palo Oeste. Fue en menos de un año.

Esto por mencionar las tres primeras áreas en los datos que puso sobre relieve la cuenta de Twitter Argentina Oil & Gas, cuyo gráfico se reproduce al pie de esta nota.

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El barril 100.000 llegó a Vaca Muerta por dos factores principales: el aprendizaje acumulado en los últimos cinco años y la aplicación local de las tecnologías de no convencionales desarrolladas sobre todo en Estados Unidos.

Hoy áreas como Loma Campana que bordean los costos de producción y la productividad de formaciones como Permian en Estados Unidos, una referencia shale a nivel mundial.

En ese lapso, el país pasó a tener una industria nueva en los no convencionales, en el corazón de una provincia con 100 años de tradición petrolera, algo que en buena medida garantizó las licencias sociales que se requieren para la evolución del shale.

En medio del freno en la actividad (ver páginas 8-9), el dato habla de los enormes avances desde 2013 a la fecha, por mencionar el lapso que marcó el despegue.

Al mismo tiempo, plantea todas las posibilidades de un desarrollo que podría contribuir a cambiar la economía argentina en los próximos años.

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