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Cómo fue el descubrimiento del petróleo en Neuquén

El detalle de la aventura que hace 103 años marcaba un hito histórico para la provincia de Neuquén. Cómo se perforó el pozo 1 de Plaza Huincul.

Se celebran hoy 103 años del descubrimiento del petróleo en Plaza Huincul, un hito que dio puntapié inicial a la historia que convertiría a Neuquén en la principal provincia productora de energía del país.

El 29 de octubre de 1918 un puñado de hombres logró extraer petróleo del Pozo N°1. El equipo perforador, bautizado “Patria”, había llegado tres años antes por ferrocarril y, para operarlo, fue necesario que las autoridades del entonces Territorio del Neuquén facilitasen 30 presos dada la escasez de mano de obra para los trabajos iniciales.

Pero esa primera aventura petrolera en la provincia tuvo antecedentes. Sobre la base de su trabajo en el área, el geólogo Juan Keidel aconsejó en 1914 a la Dirección General de Minas, Geología e Hidrología que se realizaran perforaciones en Plaza Huincul, entre las estaciones de Challacó y Ramón Castro del Ferrocarril del Sud que se extendía de Neuquén a Zapala. Sugirió realizar la primera perforación un kilómetro al norte del Km 1.295 y "en el alto de un morro, al lado de una mata verde".

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En septiembre de 1915 la repartición oficial ordenó el traslado a Plaza Huincul de una perforadora Fauck, a la que se bautizó con el nombre de "Patria". Se trataba de un equipo a percusión accionado a vapor con una torre de madera, cuya capacidad de perforación era de 500 metros.

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La perforación del Pozo Nº 1 comenzó el 17 de febrero de 1916. Estuvo a cargo del ingeniero Enrique Cánepa, de la Dirección General de Minas, Geología e Hidrología de la Nación.

Al alcanzarse los 327 metros, el 18 de agosto de 1917, reinaba el pesimismo y la Dirección de Minas pensaba seriamente en levantar el campamento. Fue entonces que Cipriano Salto y Juan Soufal, entre otros trabajadores, se acercaron al pozo con un farol a kerosene para revisar una empaquetadura. De pronto se produjo una explosión, el farol se apagó y quedó una llamita azul alrededor del pozo que fue rápidamente apagada. Había gas en el pozo. Volvían las esperanzas y se redoblaban los esfuerzos.

Al llegar a los 516 metros aparecieron rastros de petróleo. Cánepa consiguió fondos, se multiplicó el personal y el 29 de octubre de 1918 la máquina alcanzó el horizonte petrolífero, entre los 603 y los 606 metros.

A los 609 metros se oficializó el descubrimiento de petróleo, de carácter más liviano y de mejor calidad que el de Comodoro Rivadavia.

Habían transcurrido dos años y ocho meses de agotadoras jornadas en un medio inhóspito, seco y ventoso. Desde que el director de Minas, Geología e Hidrología de la Nación, Enrique Hermitte, le había dicho al ingeniero Cánepa "mándeme una damajuana de petróleo y hacemos otro Comodoro Rivadavia", habían pasado 1.063 días de perforación, de 24 horas cada día, en turnos de 12 horas, incluyendo el sábado completo y mediodía del domingo, sin contar los cuatro largos meses previos que demandó la instalación durante los cuales, a través de pésimos caminos y en carretas tiradas por bueyes y mulas, se habían reunido los elementos necesarios.

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A partir del descubrimiento, el Poder Ejecutivo Nacional estableció como zona de reserva del Estado al área comprendida por un octógono de 5 km de radio, tomando como centro al Pozo “Patria”.

Este pozo descubridor alcanzó una profundidad final de 1.060 metros (con fines de estudio), costó 110.000 pesos de la época, produjo 12.655 litros de petróleo al año 1918 y marcó un punto de inflexión en la historia neuquina.

Fuente: fragmentos del libro 100 años de historia del Petróleo en Neuquén, de la historiadora Graciela Blanco.

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