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Aviones parados: la baja en las ventas de jet oil

Es un sector de los más golpeados por la crisis del COVID-19. Cayó fuerte la venta del combustibles y a nivel global ven una recuperación lenta.

Aviones en tierra por la pandemia, con muy pocos vuelos autorizados y mucha incertidumbre sobre cómo será la “nueva normalidad” para el sector aerocomercial en los próximos meses con el COVID-19 presente en nuestras vidas. La aviación es, sin lugar a dudas, uno de los sectores más golpeados por la crisis sanitaria.

La parálisis de este sector afecta severamente a la demanda de petróleo y, por ende, a los grandes recursos de shale oil de Vaca Muerta y el abundante crudo convencional de la Cuenca del Golfo San Jorge. Basta con mirar los datos de producción y venta de jet oil del primer cuatrimestre para tener un pantallazo de la realidad.

En abril, el peor mes de la pandemia para la actividad económica del país, las aerolíneas compraron apenas 3000 barriles por día de jet oil, y en ese mismo periodo las refinerías produjeron 6000 barriles por día de ese combustible para aviones. Muy poco si se lo compara con los meses de actividad plena, como fueron enero y febrero, con 36.000 barriles tanto de venta como de producción.

“Más allá del precio, el problema sigue siendo la demanda, todavía muy por debajo de los valores precoronavirus”, indica el informe energético de junio de Ecolatina, al que accedió +e. En abril, primer mes con cuarentena completa, la demanda de jet oil estuvo en un nivel del 8% del stock. Es decir que las ventas disminuyeron un 92%.

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“Estimamos que actualmente el nivel de ventas debe estar en un 10% (para el jet oil) dados los levantamientos parciales de la cuarentena”, señala el reporte elaborado por Daniel Dreizze, consultor asociado de Ecolatina.

Esta crisis del combustible jet oil no escapa a que esta es una crisis de la demanda. En las estaciones de servicio, la caída de las naftas fue del 88,5%, según datos de Cecha, y el comportamiento del consumidor fue de migrar hacia los productos “súper” en desmedro de los “premium”. La menor circulación y la incertidumbre llevaron a estos “ahorros”.

La reciente salida de Latam de Argentina tiene como telón de fondo la crisis global de las aerolíneas por el nuevo coronavirus y un concurso de acreedores en Estados Unidos. A su vez, hay matices propios de la Argentina. Esta empresa quiso pagar el 50% de los sueldos a sus empleados para paliar la pandemia y la prácticamente nula actividad; sin embargo, el Ministerio de Trabajo no homologó el acuerdo. Además, están imposibilitados de vender pasajes hasta el 1° de septiembre, con muchas dudas sobre si efectivamente para esa fecha volverán los vuelos.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) indicó que si bien se verifica una recuperación de la demanda de petróleo, después de la enorme caída, el parate de las aerolíneas mantendrá pisada la necesidad de más barriles al menos por dos años.

“La reducción de las entregas para aviones impactará la demanda total de petróleo hasta por lo menos el 2022. La industria de la aviación se enfrenta a una crisis existencial”, dijo la entidad con sede en París.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) pronosticó una recuperación gradual de la demanda de petróleo, actualmente afectada por la crisis del COVID-19. El cartel anunció esta semana que los recortes récord a los suministros que aplican, junto con aliados como Rusia en la OPEP+, ayudan a equilibrar el mercado.

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