Opinión

Medio Oriente, el precio de las naftas y Vaca Muerta

YPF tuvo que volver atrás con una suba de las naftas, y el aumento del valor internacional del crudo agranda la brecha del precio en los surtidores.

POR FERNANDO CASTRO - Editor +e

El precio de los combustibles en Argentina sumó un nuevo factor para un debate que ya generó cierta discordia en la industria petrolera. La disparada del precio del Brent tras el bombardeo de Estados Unidos a Irak agrega presión al discusión sobre el freno en el precio de las naftas.

El gobierno del presidente Alberto Fernández acaba de volver atrás con una suba del 5% que impulsaba YPF, que tiene el 55% del mercado y fija las condiciones para el resto de las productoras y la cadena de refinación.

La semana había comenzado con pronósticos de aumentos del barril de Brent por una mayor demanda a nivel mundial, en las postrimerías de un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos.

A esa posible inercia de precios se sumó desde ayer el detonador de un conflicto en el punto del planeta de donde sale el grueso de los barriles que se consumen en buena parte del mundo.

El barril volvió a subir y ese incremento del precio será un factor adicional que llegará a las mesas de discusión sobre el valor de los combustibles en el país.

El precio de las naftas “pisado” es una referencia para la comercialización de barriles en el mercado interno. Al mismo tiempo, el gobierno nacional busca contener la suba en los surtidores para evitar una escalada de precios.

En algún punto, es un debate que, sobre todo en el último tiempo, se inició en agosto pasado con el decreto de necesidad y urgencia 566 del gobierno de Mauricio Macri.

La normativa intervino en el precio con un techo al Brent en el país y con un dólar por debajo de la cotización oficial para la industria. Por 90 días no hubo incrementos en las naftas a través de esa definición, que motivó un frente judicial de petroleras y gobiernos provinciales, cada una a su turno y con diferentes grados de convencimiento, vale recordar.

Dentro de todo este debate que afecta al grueso de la industria, hay una situación particular. Es la de YPF, el termómetro de los aumentos en el país, por su cuota del mercado.

Todas esperan sus movimientos de precios para determinar el valor de los combustibles, de modo de no poner en riesgo su porción de las ventas.

Pero al tiempo que vende combustible, la petrolera juega su propia carrera por la obtención de financiamiento para el upstream, es decir, el dinero para perforar en todas sus áreas del país. Pero en particular en los campos shale que tiene en Neuquén. Hoy, en este contexto de sequía financiera por la situación macroeconómica del país, las expendedoras son su principal fuente de financiamiento.

Durante la vigencia del DNU 566, la compañía iba a establecer recortes de entre 100 y 120 millones de dólares, tal como les anticipó a sus accionistas privados.

La situación de las naftas y la economía de la principal productora se relaciona de forma directa, también, con el impulso que pueda darles a sus desarrollos en el país y, en particular, a los de Vaca Muerta. Es donde tiene sus proyectos más ambiciosos. Y su rol viene siendo determinante: por caso, este año incrementó un 50% las etapas de fractura en los pozos de shale oil, uno de los indicadores que dejan en claro por qué la provincia llegó a producir 104 mil barriles de crudo no convencional, su marca récord. Es ese el escenario que también se tensiona con el lanzamiento de un misil a miles de kilómetros de Añelo.

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