Opinión

La vez que Nación habló de cómo ve al sector petrolero

Además de definir el barril criollo, en el decreto 488/2020 Nación dice mucho más de lo que hasta ahora planteó públicamente sobre el sector energético.

POR FERNANDO CASTRO - Editor +e

El decreto nacional 488/2020 que estableció el barril criollo o precio sostén del crudo sigue dividiendo aguas en la industria. O, más bien, en el sector petrolero. Por un lado, las empresas integradas, aquellas que refinan y producen crudo, y por el otro las que solo producen, las pymes y los gobiernos provinciales. Este segundo grupo, sin tirar manteca al techo, podría tener alguna contención en los meses más duros de la actual crisis económica, si bien todo quedará atado al nivel de la demanda de combustibles.

La normativa, al mismo tiempo, constituye tal vez el documento en el que el gobierno nacional expresó más claramente su visión del sector petrolero.

Los antecedentes, en el plano de los discursos, habían quedado en un mar de incertidumbres: un silencio ostensible en la Secretaría de Energía a cargo de Sergio Lanziani, la buena predisposición sin definiciones de fondoe en medio del tsunami económico del Ministerio de Desarrollo Productivo a cargo de Matías Kulfas. Y también estaban las ambigüedades del presidente Alberto Fernández, que había relativizado a Vaca Muerta en detrimento de la recuperación terciaria, lo que motivó luego una aclaración que él mismo quiso decirles a las petroleras.

La ley Nielsen, ese otro lugar a donde ir a buscar definiciones, ya forma parte de otra era. A trazo grueso, es lo que había hasta el decreto del precio sostén, que al margen de sus aspectos resolutivos, podría tomarse como el sustrato político que, en el plano teórico, Nación elige para decir lo que piensa en el sector.

Esa norma, firmada por Fernández, Kulfas y el ministro de Economía Martín Guzmán, cita los artículos 2 y 3 de la ley 26.741.

Se trata de la norma que en 2013 declaró de interés público nacional “el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, así como la exploración, explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos, con el fin de garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones”.

El decreto también cita como fundamento al artículo 3 de esa ley nacional, que declaró de utilidad pública el 51% del paquete accionario de YPF, y que fijó como prioridades “la promoción del empleo de los hidrocarburos y sus derivados como factor de desarrollo e incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y de las provincias y regiones”; “la conversión de los recursos hidrocarburíferos en reservas comprobadas”, “la integración del capital público y privado, nacional e internacional, en alianzas estratégicas dirigidas a la exploración y explotación de hidrocarburos convencionales y no convencionales”; “la maximización de las inversiones y de los recursos empleados para el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos en el corto, mediano y largo plazo”; “la promoción de la industrialización y la comercialización de los hidrocarburos con alto valor agregado”; “la incorporación de nuevas tecnologías”.

Todo esto, “con el fin de garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones”.

Puesto así, es mucho más de lo que cualquier integrante del gobierno nacional había dicho hasta el momento. ¿Puede tomarse como una hoja de ruta? El tiempo tiene la respuesta.

Sí está claro que el gobierno fija así una suerte de tablero macro y su concepción del sector. Acaso sea parte de lo posible en medio de un contexto urgente.

Después de todo, los problemas que impone el coronavirus en cuanto sector social o económico se tome, desdibujarían un posicionamiento más explícito sobre un tema que para márgenes amplios de la población son crípticos y hasta motivo de resquemores.

Sin embargo, esos lineamientos, hasta el momento, son los más claros que haya expresado Nación. Con todo, dependerán de la surte del país en los próximos meses.

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